Alma dinamita

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Cada persona conoce al menos a algún “alma dinamita”. Nos hacen pensar cosas que parecían resueltas y soñar nuevos mundos posibles.

Alma dinamita
Me gusta todo lo que sos, y un poco más,
el barrio queda sin luz cuando no estás.
Las caras cambian todas cuando vos llegas,
la noche te sigue mientras vos girás.

Acá todos mueren por verte fumar
tu magia está cerca y protege el lugar,
ahí voy a querer estar
donde tu risa me saca a bailar.

Cada vez que yo, no me encuentro en mí, eh,
voy a vos para revivir, eh.
Yo voy a estar ahí, yeh,
siempre podés venir.

Ella camina con su viajero
entre desastres y prisioneros,
cuando el destino se pone austero
sale al rescate lo verdadero…
(Continúa)

Autor: Wos
Álbum: Tres puntos suspensivos (EP)

Por Luciana Caprini
lcaprini@donbosco.org.ar

Cada persona conoce al menos, a algún “alma dinamita”. Ellas mueven y desinstalan, provocan la caída de lo petrificado a fin de disponer el terreno para construir cosas nuevas. No se trata de destrucción, sino de reconstrucción.

Un alma dinamita no es aquella que va explotando todo a su paso para dejar marcas indelebles. Por el contrario, su mera presencia es lo que provoca la renovación casi mágica del ambiente. Trae la risa que brota del sentirse a gusto, del querer compartir un ratito más. Crea confianza y seguridad con un oído atento, un hombro firme, una mano tendida. 

Un alma dinamita contagia el gusto por lo sensible, lo que es esencial, “invisible a los ojos”. En ese lenguaje, el de los gestos, estas almas encuentran su máxima posibilidad de expresión. La quietud habilita a juntar los párpados, respirar hondo y prestar atención al “otro” mundo que se va gestando, que percibimos en la palabra al oído, en el abrazo, en las historias. 

Las almas dinamita poseen esa capacidad de soñar que nuevos mundos son posibles, que los lobos se convierten en corderos y que, aún con espinas, el camino de rosas es el correcto. Se entregan por entero sin pensarlo dos veces, en un sí desinteresado que puede cambiar la historia. También las almas dinamita son capaces de callar cuando no les alcanza la comprensión; conservan y atesoran los recuerdos y los sueños que un día tendrán sentido. 

La paciencia, la capacidad de ver más allá, el amor por la vida entregada es lo que las hace ser luz, brillo, guía. Las almas dinamita son esos fueguitos de los que habla Galeano, que “arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende”. 

Las personas con “alma dinamita” nos hacen pensar cosas que parecían resueltas y nos prestan sus lentes para mirar la realidad desde el Amor. Nos traducen las palabras que parecían obsoletas y nos demuestran que hoy están más vigentes que nunca. 

Cada vez que no me encuentro en mí, recurro a mis “almas dinamita”, las únicas capaces de encenderme las ganas y la vida, otra vez.

Para seguir pensando…

  • ¿Dónde pongo mi confianza, esa seguridad que me permite “revivir”? 
  • ¿Soy capaz de distinguir “lo verdadero”? ¿A quiénes acudo para ello?
  • ¿Quiénes son mis “alma dinamita”? ¿Te animas a reconocerlas con un mensaje o un llamado para hacérselo saber?

BOLETIN SALESIANO – AGOSTO 2020

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