“Yo te lo mando, pero no lo compartas…”

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La difusión de imágenes íntimas sin consentimiento es violencia: leyes para castigarlo, claves para acompañar y prevenir.

Por Mariana Montaña
marianammm@gmail.com

En junio, la plataforma Netflix estrenó Intimidad, una serie española que muestra cómo una candidata a alcaldesa debe enfrentar a la opinión pública porque han filtrado un video de contenido sexual que la expone. En principio puede resultar exagerado que una mujer adulta, en la época de la hiper-información en las redes sociales, fuera interpelada por sus pares del ámbito político, por un hecho del cual ella es víctima. En el avance de la trama, conoceremos varias historias que se tejen de fondo… en todas es indiscutible el mismo punto: la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento de las personas involucradas es violencia

Los dispositivos móviles se inmiscuyen en todos los aspectos de nuestra cotidianeidad y la sexualidad no queda por fuera de estas prácticas.

En nuestro país, al momento de escribir esta nota, no está caracterizada como delito la difusión de imágenes con contenidos sexuales o eróticos sin consentimiento. Se han presentado dos proyectos, uno que propone modificar el Código Penal para agregar la figura de “violencia digital”; es la llamada “Ley Belén”, nombrada así en homenaje a Belén San Román, agente del Comando de Patrullas Rurales de Bragado, quien no soportó la vergüenza de la posible difusión de un video con el cual su ex-pareja la extorsionaba.

También se ha presentado un proyecto que propone modificar la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, conocida como “Ley Olimpia”, en alusión a Olimpia Coral Melo, activista mexicana quien también fue víctima de esta situación cuando tenía 19 años. 

La difusión de estas imágenes, videos, audios y otros contenidos íntimos fue utilizada en estos casos como mecanismo de coacción, aún cuando sea en el aspecto informático. Este hostigamiento tiene consecuencias sobre la libertad de expresión, especialmente de las mujeres.

A un click de distancia

El informe de Amnistía Internacional del año 2018 —ToxicTwitter: violencia y abuso contra las mujeres en Internet— apunta: “Aunque la violencia y el abuso en línea están dirigidos a todos los géneros, el abuso hacia las mujeres suele tener un origen sexista o misógino, y las amenazas de violencia que reciben las mujeres en Internet con frecuencia son de índole sexual e incluyen referencias específicas a su cuerpo. El objetivo de la violencia y del abuso es crear un entorno en línea hostil para las mujeres, con el propósito de humillarlas, intimidarlas, degradarlas, menospreciarlas y silenciarlas.”

Creer que estas situaciones van a dejar de suceder simplemente buscando evitar que las personas no se envíen videos o imágenes íntimas, es intentar sostener la arena de la playa entera en nuestras manos.

En Argentina no está caracterizado como delito la difusión de imágenes con contenidos sexuales o eróticos sin consentimiento.

Es muy necesaria la educación sobre estos cuidados, a través de políticas públicas que lleguen a todos. Pero también tenemos que aprender a notar que los dispositivos móviles se incluyen en todos los aspectos de nuestra cotidianeidad y la sexualidad no queda por fuera de estas prácticas.

Nuestros jóvenes van adquiriendo nuevos hábitos que están en transformación constante. Cuando uno de los protagonistas de la conversación solicita una imagen íntima de contenido sexual, se pone en juego la confianza y el auto-conocimiento. Es muy común que escuchemos, “si no le mandaba esa foto, iba a dejar de quererme”. Y a partir de ahí, solo un click es necesario para que algo íntimo se convierta en público.

Muchas veces, estos encuentros virtuales funcionan como un lugar de resguardo, ya que el acercamiento real causa mucho miedo. Por lo cual una foto, un video, podría parecer inofensivo. La clave está en reflexionar con ellos todos los posibles escenarios: ¿es lo que yo quiero? ¿Comprendo que esa imagen circulando en un chat podría estar guardada en el ciberespacio por siempre? El universo digital podrá parecer inabarcable, pero lo existente está aquí también; lo real, resiste

Cómo acompañar

  • Construyendo un espacio seguro donde nuestros jóvenes sientan que no son juzgados. Frases como “vos te lo buscaste” no son beneficiosas. Priorizar la contención emocional.
  • Solicitar que se borren los archivos. Tanto en los dispositivos móviles como en la nube, es importante procurar que no queden copias. Siempre recordar que todo contenido que se sube a las redes es público ya que es propiedad de una plataforma —WhatsApp, Instagram, Facebook, Twitter—.
  • Educar para y por vínculos sin violencia. La venganza es un agravio en todo tipo de relaciones, sean amistosas o amorosas.
  • Niños, niñas, adolescentes y jóvenes están creciendo y descubriendo su sexualidad: dialogar con ellos sus necesidades y deseos. La presión de sus grupos más cercanos puede ser muy fuerte sin el acompañamiento de los adultos.
Grafiti en la esquina de Belgrano y Castro Barros, Buenos Aires.

BOLETIN SALESIANO – OCTUBRE 2022

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