Lugar para nueva vida

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Despedir a los glaciares

Una gota rueda sobre el hielo y cuelga sobre el vacío
Por su propio peso acaba por caer dentro del río (…)
Y cuando el momento llegue honremos nuestras heridas
Celebremos la belleza que se aleja hacia otras vidas
Y aunque la pena nos hiera que no nos desampare
Y que encontremos la manera de despedir a los glaciares
Que encontremos la manera de despedir a los glaciares (…)

Y cuando el momento llegue honremos nuestras heridas
Levantemos nuestras copas por una causa perdida
Y un aleluya recorra las pantallas de los bares
Y encontremos la manera de despedir a los glaciares (…)

Autor:    Jorge Drexler
Álbum:  Salvavidas de hielo (2017)

Un glaciar es algo maravilloso. Sin embargo, cuando se derrite toda su grandeza y su belleza desaparecen, dejando un gran vacío. Tomar esta canción en sentido literal es una posible interpretación. Sin embargo, cada vez que la escucho no puedo dejar de pensar que hay otra manera de entenderla.

Un glaciar que se derrite, podría ser un gran dolor que a cada uno de nosotros nos puede tocar afrontar en algún momento de la vida: una pérdida, una mala noticia, un duelo, un gran fracaso, una separación, el diagnóstico de una enfermedad.

Frente a ello, nadie nos invita a no luchar. Pero, ¿qué pasa cuando no hay nada que se pueda hacer? Claro que no tengo la respuesta, pero me pareció encontrar alguna pista en esta canción.

La muerte del glaciar puede ser la vida multiplicada en otras circunstancias. El agua que se derrite, se va hacia otros lados y genera nueva vida. Por otro lado, debajo de algunos glaciares que se derritieron reaparecieron formas de vida que estaban guardadas, congeladas, calladas y escondidas desde hace miles de años.

Nuestras pérdidas, nuestros duelos… los grandes dolores casi nunca los entendemos o les encontramos sentido. Sin embargo, más de una vez ha brotado de ellos nueva vida, amor y esperanza para otros y para nosotros mismos.

No es fácil atravesar el dolor, pero incontables son los que han renacido. Ojalá que, como el poeta que le escribió con esperanza a la perdida de los glaciares que se fueron, tengamos un lugar en nuestro corazón para saber que siempre, aún durante y luego de las peores circunstancias, habrá lugar para nueva vida, para la vida en abundancia que el mismo Jesús nos prometió y nos dejó. (punto final)

Para seguir pensando…

Es difícil entender los grandes dolores, pero ellos pueden dar lugar a nueva vida. ¿Podés dar testimonio de esto desde tu propia historia?

Si estás pasando un momento difícil, ¿qué necesitás pedirle a Dios? ¿Qué te gustaría pedirle a los que te rodean?

Por Tomás Mikalonis • tomasmikalonis@hotmail.com

BOLETÍN SALESIANO –  SEPTIEMBRE 2019

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