Más que mil palabras

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Son muy contagiosos y su principal objetivo es propagarse: ¿qué nos dicen los “memes” sobre nuestra forma de comunicarnos?

Por Santiago Duque de Arce
san.duquedearce@gmail.com

En nuestro mundo actual sucede, sobre todo en los jóvenes, la particularidad de habitar los espacios cotidianos de la vida desde un modo de estar bien diferente a lo que podía significar “estar en un lugar” hace algunas décadas. Una persona puede estar físicamente en un sitio, pero a su vez estar presente en una virtualidad en donde construyó un perfil online de sí mismo que se desarrolla a la par de su crecimiento biológico. Esa persona, somos cada vez más personas.

El desarrollo tecnológico de la humanidad trajo avances y transformaciones constantes sobre el modo en que nos comunicamos: la oralidad, la escritura, la imprenta, el telégrafo, la radio, la televisión o Internet son solo algunos de los hechos que alteraron y condicionaron la manera en que nos vinculamos con otros.

El uso masivo de dispositivos tecnológicos —aún más durante esta pandemia— y la navegación cotidiana a través de Internet y las redes sociales han ido desembocando en que pensamientos y emociones vayan dejando de pertenecer al terreno de lo privado y se entreguen a la omnipresencia pública digital.

¿En qué momento las nuevas formas de hablar, los nuevos lenguajes se “cuelan” en nuestros grupos de WhatsApp? ¿Cómo es que hasta hace un año no sabíamos lo que era un sticker o un meme y hoy presumimos orgullosos la galería que fuimos armando? ¿Qué son estos nuevos lenguajes? ¿Son pasatiempos, distracciones, momentos de ocio? ¿O son nuevas maneras en que las personas van construyendo sus relaciones?

1.

Para intentar comprender estos fenómenos es necesario renunciar a una mirada nostálgica del tiempo pasado como un tiempo mejor. La comparación entre las maneras en que se jugaba y socializaba en el pasado y las de hoy no llevará a ningún lado. Y tampoco nos ayudará a entender y acompañar a los chicos y las chicas actuales.

Entre los fenómenos que produjeron las nuevas tecnologías, se encuentran los ya famosos “memes”: una de las formas de expresión más utilizadas por los jóvenes y también una manera novedosa y original de transmitir información.

Con Internet y las redes sociales, pensamientos y emociones dejan de pertenecer al terreno de lo privado y se entregan a la omnipresencia pública digital.

Ya no resulta extraño que cuando se produce algún acontecimiento de atención pública, en especial si tiene tintes sorprendentes, casi de inmediato comienzan a circular “memes” alusivos a esa situación. Una de las características de todo meme es su relación con la realidad que, analizada con humor, se vuelve una fuente inagotable de recursos para este fin.

Algunas características explican el éxito de los memes: su contenido es mayoritariamente visual; producen una gratificación casi instantánea y sin mucho esfuerzo; pueden ser fácilmente compartidos; en definitiva, se trata de un producto hecho a medida para la cultura viral de Internet.

2.

Enviar y recibir memes no es otra cosa que mantener una comunicación, pero para que esto suceda es necesario que existan códigos compartidos: es decir, un lenguaje común. Eso nos permitirá interpretar el mensaje y cargarlo de sentido. Y al mismo tiempo, nos dará la posibilidad de utilizar ese mismo código para expresar nuestras emociones o ideas. 

Entonces se crea, a partir de los memes, un lenguaje particular, compartido entre quienes los han visto. Lo emplean en sus intercambios cotidianos, usando frases breves propias de los memes para hablar de sus experiencias de vida compartidas y para relatar sucesos, explicitar sus sentimientos y pensamientos cotidianos. Aparece así una nueva noción de lo que significa ser parte de un colectivo humano verdaderamente universal.

El uso y reproducción de memes pueden ser pensados entonces ya no solamente como elementos de distracción y ocio, sino como herramientas a través de las cuales las personas expresan posiciones y posturas sobre sí mismos y sobre aquello que los rodea. Y ofreciendo al mismo tiempo la posibilidad de que los usuarios los modifiquen para adaptarlos a sus necesidades comunicativas.

3.

En tiempos de expansión de un virus a nivel global, podríamos establecer semejanzas entre el desarrollo de una pandemia y la circulación de los memes: en ambos casos existe una alta capacidad de contagio, siendo las personas quienes lo impulsan; pequeñas causas pueden tener grandes efectos; el cambio no se produce de manera gradual, sino drásticamente, la cadena se torna incontrolable y alcanza a miles de personas.

El “meme” es una evolución de los medios de expresión social, una nueva manera de manifestar la opinión pública.

Si un “meme” logra despertar nuestro lado más sensible o vulnerable, las posibilidades de que nos guste, y luego lo repliquemos, aumentan. Una vez alcanzado el pico máximo, pueden dejar de ser novedosos o interesantes y su capacidad de circulación se debilita o se pierde. Los memes supervivientes son aquellos que logran copiarse y propagarse y los que no lo hacen, desaparecen.

Es innegable afirmar también que, así como hay memes muy ingeniosos y divertidos, circulan otros ofensivos, discriminatorios, crueles y hasta de mal gusto. En la creación de un meme no existen reglas éticas; en todo caso, el filtro aparecerá en la persona que acepta o no seguir viralizándolo. El objetivo de un meme no es contar una verdad ni ser un reservorio de la moral: el objetivo es propagarse.

4.

Otra característica distintiva de este lenguaje novedoso es la brecha generacional que se produce en la comprensión y circulación de los memes. Estos constituyen una práctica social que distingue a quienes los dominan de quienes no y que, como ciertos tipos de jerga, permite a sus usuarios reconocerse entre sí y eventualmente excluir a los no iniciados.

El objetivo de un meme no es contar una verdad ni ser un reservorio de la moral: el objetivo es propagarse.

Para nuestros ámbitos educativos y de acompañamiento a los jóvenes sigue y seguirá siendo importante conocer y analizar los nuevos modos de comunicación y participación de los jóvenes en los medios digitales. Es probable que esta nueva forma de comunicación gráfica que constituyen los memes mute y se adapte a nuevos entornos. El meme en definitiva es una evolución de los medios de expresión social, un nuevo modo que sirve como manifiesto de la opinión pública.

En algún punto, las plataformas y aplicaciones que le dan vida a Internet, cada una en su forma, permiten cumplir un rol de “ventana al mundo”, en donde de manera voluntaria las personas buscan activamente, a la vez que van dejando plasmadas sus identidades en lo que desean y más les interesa.

La tecnología al alcance de todos no es una pesadilla, ni fomenta el caos, ni es el fin del mundo: solo marca el término de una época en la que existían más certezas que ahora, y el inicio de otra que adopta prácticas culturales distintas. •

Para seguir pensando:

– ¿Te sucedió alguna vez “enterarte de algo” a través de un meme?

– Para algunos un meme puede decir muchas cosas, pero no significar nada para otro… ¿la interpretación que se realiza de un meme es responsabilidad de quien lo envía o de quien lo recibe?

– Muchos de los memes o stickers están hechos en base a personas reales, como es el caso del jubilado húngaro Andras Arató (incrustar enlace). ¿Qué control tenemos de nuestras imágenes una vez que están subidas en las redes sociales?

– Un meme condensa mucha información en pocas palabras e imágenes. ¿Todo se puede decir con memes? ¿Qué nivel de profundidad permiten en la comunicación?

BOLETIN SALESIANO – JULIO 2021

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Son muy contagiosos y su principal objetivo es propagarse: ¿qué nos dicen los “memes” sobre nuestra forma de comunicarnos?

Por Santiago Duque de Arce
san.duquedearce@gmail.com

En nuestro mundo actual sucede, sobre todo en los jóvenes, la particularidad de habitar los espacios cotidianos de la vida desde un modo de estar bien diferente a lo que podía significar “estar en un lugar” hace algunas décadas. Una persona puede estar físicamente en un sitio, pero a su vez estar presente en una virtualidad en donde construyó un perfil online de sí mismo que se desarrolla a la par de su crecimiento biológico. Esa persona, somos cada vez más personas.

El desarrollo tecnológico de la humanidad trajo avances y transformaciones constantes sobre el modo en que nos comunicamos: la oralidad, la escritura, la imprenta, el telégrafo, la radio, la televisión o Internet son solo algunos de los hechos que alteraron y condicionaron la manera en que nos vinculamos con otros.

El uso masivo de dispositivos tecnológicos —aún más durante esta pandemia— y la navegación cotidiana a través de Internet y las redes sociales han ido desembocando en que pensamientos y emociones vayan dejando de pertenecer al terreno de lo privado y se entreguen a la omnipresencia pública digital.

¿En qué momento las nuevas formas de hablar, los nuevos lenguajes se “cuelan” en nuestros grupos de WhatsApp? ¿Cómo es que hasta hace un año no sabíamos lo que era un sticker o un meme y hoy presumimos orgullosos la galería que fuimos armando? ¿Qué son estos nuevos lenguajes? ¿Son pasatiempos, distracciones, momentos de ocio? ¿O son nuevas maneras en que las personas van construyendo sus relaciones?

1.

Para intentar comprender estos fenómenos es necesario renunciar a una mirada nostálgica del tiempo pasado como un tiempo mejor. La comparación entre las maneras en que se jugaba y socializaba en el pasado y las de hoy no llevará a ningún lado. Y tampoco nos ayudará a entender y acompañar a los chicos y las chicas actuales.

Entre los fenómenos que produjeron las nuevas tecnologías, se encuentran los ya famosos “memes”: una de las formas de expresión más utilizadas por los jóvenes y también una manera novedosa y original de transmitir información.

Con Internet y las redes sociales, pensamientos y emociones dejan de pertenecer al terreno de lo privado y se entregan a la omnipresencia pública digital.

Ya no resulta extraño que cuando se produce algún acontecimiento de atención pública, en especial si tiene tintes sorprendentes, casi de inmediato comienzan a circular “memes” alusivos a esa situación. Una de las características de todo meme es su relación con la realidad que, analizada con humor, se vuelve una fuente inagotable de recursos para este fin.

Algunas características explican el éxito de los memes: su contenido es mayoritariamente visual; producen una gratificación casi instantánea y sin mucho esfuerzo; pueden ser fácilmente compartidos; en definitiva, se trata de un producto hecho a medida para la cultura viral de Internet.

2.

Enviar y recibir memes no es otra cosa que mantener una comunicación, pero para que esto suceda es necesario que existan códigos compartidos: es decir, un lenguaje común. Eso nos permitirá interpretar el mensaje y cargarlo de sentido. Y al mismo tiempo, nos dará la posibilidad de utilizar ese mismo código para expresar nuestras emociones o ideas. 

Entonces se crea, a partir de los memes, un lenguaje particular, compartido entre quienes los han visto. Lo emplean en sus intercambios cotidianos, usando frases breves propias de los memes para hablar de sus experiencias de vida compartidas y para relatar sucesos, explicitar sus sentimientos y pensamientos cotidianos. Aparece así una nueva noción de lo que significa ser parte de un colectivo humano verdaderamente universal.

El uso y reproducción de memes pueden ser pensados entonces ya no solamente como elementos de distracción y ocio, sino como herramientas a través de las cuales las personas expresan posiciones y posturas sobre sí mismos y sobre aquello que los rodea. Y ofreciendo al mismo tiempo la posibilidad de que los usuarios los modifiquen para adaptarlos a sus necesidades comunicativas.

3.

En tiempos de expansión de un virus a nivel global, podríamos establecer semejanzas entre el desarrollo de una pandemia y la circulación de los memes: en ambos casos existe una alta capacidad de contagio, siendo las personas quienes lo impulsan; pequeñas causas pueden tener grandes efectos; el cambio no se produce de manera gradual, sino drásticamente, la cadena se torna incontrolable y alcanza a miles de personas.

El “meme” es una evolución de los medios de expresión social, una nueva manera de manifestar la opinión pública.

Si un “meme” logra despertar nuestro lado más sensible o vulnerable, las posibilidades de que nos guste, y luego lo repliquemos, aumentan. Una vez alcanzado el pico máximo, pueden dejar de ser novedosos o interesantes y su capacidad de circulación se debilita o se pierde. Los memes supervivientes son aquellos que logran copiarse y propagarse y los que no lo hacen, desaparecen.

Es innegable afirmar también que, así como hay memes muy ingeniosos y divertidos, circulan otros ofensivos, discriminatorios, crueles y hasta de mal gusto. En la creación de un meme no existen reglas éticas; en todo caso, el filtro aparecerá en la persona que acepta o no seguir viralizándolo. El objetivo de un meme no es contar una verdad ni ser un reservorio de la moral: el objetivo es propagarse.

4.

Otra característica distintiva de este lenguaje novedoso es la brecha generacional que se produce en la comprensión y circulación de los memes. Estos constituyen una práctica social que distingue a quienes los dominan de quienes no y que, como ciertos tipos de jerga, permite a sus usuarios reconocerse entre sí y eventualmente excluir a los no iniciados.

El objetivo de un meme no es contar una verdad ni ser un reservorio de la moral: el objetivo es propagarse.

Para nuestros ámbitos educativos y de acompañamiento a los jóvenes sigue y seguirá siendo importante conocer y analizar los nuevos modos de comunicación y participación de los jóvenes en los medios digitales. Es probable que esta nueva forma de comunicación gráfica que constituyen los memes mute y se adapte a nuevos entornos. El meme en definitiva es una evolución de los medios de expresión social, un nuevo modo que sirve como manifiesto de la opinión pública.

En algún punto, las plataformas y aplicaciones que le dan vida a Internet, cada una en su forma, permiten cumplir un rol de “ventana al mundo”, en donde de manera voluntaria las personas buscan activamente, a la vez que van dejando plasmadas sus identidades en lo que desean y más les interesa.

La tecnología al alcance de todos no es una pesadilla, ni fomenta el caos, ni es el fin del mundo: solo marca el término de una época en la que existían más certezas que ahora, y el inicio de otra que adopta prácticas culturales distintas. •

Para seguir pensando:

– ¿Te sucedió alguna vez “enterarte de algo” a través de un meme?

– Para algunos un meme puede decir muchas cosas, pero no significar nada para otro… ¿la interpretación que se realiza de un meme es responsabilidad de quien lo envía o de quien lo recibe?

– Muchos de los memes o stickers están hechos en base a personas reales, como es el caso del jubilado húngaro Andras Arató (incrustar enlace). ¿Qué control tenemos de nuestras imágenes una vez que están subidas en las redes sociales?

– Un meme condensa mucha información en pocas palabras e imágenes. ¿Todo se puede decir con memes? ¿Qué nivel de profundidad permiten en la comunicación?

BOLETIN SALESIANO – JULIO 2021

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