El camino: espacio de encuentro

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¿Por qué Dios nos va llevando por diferentes caminos a lo largo de nuestra vida? Con el paso del tiempo empezamos a entender que la vida no es más que eso, un largo camino lleno de aventuras donde las alegrías, las tristezas, las emociones, las dudas y unas pocas certezas son nuestras compañeras.

Tom tiene casi 70 años. Un día recibe un llamado inesperado: desde Francia le avisan que su hijo Daniel había fallecido poco después de haber comenzado el “Camino de Santiago”. Inundado por una profunda tristeza, Tom no sabía que estaba a punto de vivir una de las experiencias más fuertes de su vida. Cuando llega a Francia se entera que su hijo Daniel había empezado el peregrinaje por el Camino de Santiago de Compostela. Este recorrido espiritual es realizado desde la Edad Media por millones de peregrinos que recorren más de setecientos kilómetros desde los Pirineos franceses hacia Compostela, donde se dice que están los restos del apóstol Santiago.

Sin haberlo planeado y buscando terminar de cumplir el sueño de su hijo, con quien había tenido una tensa relación, Tom inicia el peregrinaje. Durante el trajinar por el norte de España empezará a entender que recorrer el camino no es una hazaña física sino un desafío para poder conocerse a uno mismo y encontrar alguna de las respuestas que buscó durante toda su vida.

El camino es por definición un espacio de encuentro en la vida de todas las personas. El transitar lleva a Tom a encontrar compañeros de camino de distintas nacionalidades, costumbres, idiomas y personalidades. Estos peregrinos, al igual que Tom, se encuentran en el camino buscando encontrarse con ellos mismos y con Dios. A pesar de su resistencia a compartir el viaje, con el paso del tiempo Tom empieza a entender que la soledad no era la mejor opción, y que si dejaba de lado sus miedos y se animaba a caminar al lado de otras personas y formar comunidad, todo se haría más llevadero.

Las dificultades que van viviendo los peregrinos se asemejan a los senderos que vamos atravesando en nuestras vidas, y nos muestran cómo los vínculos nos ayudan en la búsqueda de nuestros caminos. El Camino de Santiago nos lleva a profundizar aquella frase de Don Bosco que decía: “Camina con los pies en la tierra, pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo”.

En estos tiempos donde comenzamos a poner en marcha nuestros proyectos personales y también los de nuestros grupos, esta película es una buena motivación para mirarnos hacia adentro, mirar a nuestro alrededor y también mirar al cielo para seguir transitando nuestros caminos.

  • Para meditar: ¿Logras ver la vida como un camino? ¿Qué lugar ocupa Dios en ese camino?
  • ¿Cómo vas recorriendo los caminos de tu vida? ¿Te dejás acompañar? ¿Compartís con tu familia o amigos lo que te va pasando diariamente?
  • ¿De vez en cuando parás la pelota y mirás hacia dentro tuyo para intentar ver qué te está pasando? ¿Contemplás a tu alrededor a tus compañeros de camino? ¿Cómo sos con ellos?

Por Renzo Aguirres • Boletín Salesiano de Argentina

Abril 2016

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