Siempre hay una segunda oportunidad

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La obra salesiana de Sierra Leona la ayudó a salir de la prostitución y a construir un futuro diferente. A principios de junio, Augusta falleció víctima de SIDA.

Augusta Ngombu, ejemplo de vida para las jóvenes de Sierra leona

Por Misiones Salesianas (España)

La vida de Augusta Ngombú sufrió un quiebre abrupto a los 12 años, cuando quedó huérfana y un familiar se hizo cargo de ella. Él la obligó por años a vender comida en las calles de Sierra Leona y cada vez que no conseguía el dinero esperado, la violentaba. Ante esta situación, decidió escaparse de casa y empezó a sobrevivir en la calle. Allí no le quedó más remedio que vender su cuerpo para poder comer. Fue explotada y abusada, le robaron y también se enfermó.

A los 16 años su vida cambió nuevamente, pero esta vez porque un misionero salesiano se acercó a ella y le ofreció salir de la calle y de la explotación. Volvió al colegio, terminó la secundaria y continuó  estudiando cocina. Al terminar hizo prácticas en un restaurante, “y siempre quiso ser ella la que se pagara sus estudios”, recuerda el salesiano Jorge Crisafulli, director de Don Bosco Fambul.

Un ejemplo para otras chicas

En 2016, Augusta era ya un ejemplo para el resto de las chicas y comenzó a dar clases de cocina a otras adolescentes y jóvenes que habían pasado por su misma situación. Muchos recuerdan su vida a partir de su participación en el documental Love, (se puede ver en el siguiente enlace) en el que decía: Me siento feliz. Ya nadie se ríe de mí ni me utiliza. Hago mi trabajo, gano mi dinero y me encanta lo que hago”.

En la obra salesiana, Augusta comenzó a brindar clases de cocina para las chicas rescatadas de la prostitución.

Dos años después, en 2018, Augusta ya no era ejemplo solo para las chicas de Sierra Leona, sino que su testimonio llegó a las Naciones Unidas, en Ginebra (Suiza). Allí, en la 38° Sesión de los Derechos Humanos, tuvo la oportunidad de ofrecer su testimonio en un mensaje grabado que la primera dama de Sierra Leona llevó personalmente.

Pero incluso a pesar del reconocimiento y de su trayectoria, Augusta también sufrió la discriminación por ser mujer, joven y pobre. En el 2019 se le negó inicialmente el permiso para viajar a Europa a participar en varios eventos. La excusa fue que podía quedarse en Europa como migrante irregular. Sin embargo, tiempo después consiguió la visa y pudo participar en diversos encuentros, donde emocionó con su testimonio a todas las personas que la escucharon

En Bruselas, por ejemplo, la recibió el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, y participó en un encuentro de la Conferencia Episcopal ante la Unión Europea sobre la Acción de la Iglesia católica contra el tráfico de personas. Tiempo después en Malta fue recibida por la entonces presidenta del país, Marie-Louise Coleiro Pricaff.

El día más feliz de su vida

En Roma Augusta vivió, de acuerdo a lo que ella expresó, “el día más feliz de su vida” al poder participar en una audiencia del papa Francisco en la plaza de San Pedro. Allí le entregó el testimonio de las niñas de la obra salesiana Don Bosco Fambul que quieren salir de la prostitución y le pidió la bendición para todas ellas.

El papa Francisco junto al salesiano Jorge Crisafulli, director de la obra salesiana de Sierra Leona, y Augusta.

También tuvo la oportunidad de conocer al Rector Mayor de los Salesianos, Don Ángel Fernández Artime, en Turín. Él le regaló una pequeña estatua de Don Bosco que la acompañó siempre.

El documental Love y Augusta con su testimonio han conseguido cambiar la vida de muchas menores en Sierra Leona. El gobierno del país ha empezado a ver a estas menores como víctimas, algo que antes no pasaba, y sancionado nuevas leyes que impiden que sean detenidas por la policía.

Finalmente cuando regresó a Freetown, capital de Sierra Leona, Augusta cumplió su sueño de abrir un restaurante. En palabras del director de Don Bosco Fambul, “la muerte se la ha llevado en su mejor momento. Realizó su sueño y nos deja un mensaje muy claro: que siempre hay una segunda oportunidad en la vida. Ella lo logró, y por eso otras chicas pueden seguir su huella. Nos deja un gran legado”, asegura Jorge Crisafulli. Augusta falleció el domingo 7 de junio, víctima del VIH.

Publicado originalmente en Misiones Salesianas

Love: venderse para comer

En Sierra Leona, miles de chicas sufren la prostitución y la violencia cada día, con el único objetivo de ganar unos centavos de euro que les permitan subsistir.

El documental Love, una iniciativa de Misiones Salesianas y ganador del premio Goya 2014 al Mejor corto documental, muestra esta realidad que muchos deciden no ver. Augusta fue una de sus participantes, que gracias al apoyo de Don Bosco Fambul logró cambiar su vida y construir una segunda oportunidad.

BOLETIN SALESIANO – JULIO 2020

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