Ritmo, palabra y rima

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Rap para decir lo que pasa, rap para contar lo que me pasa

La plaza del barrio se empieza a poblar. Emparentados por su ropa y su forma de hablar, van haciendo un círculo en el sector que usan con permiso de la municipalidad. Y empieza la batalla: largas horas de lucha, participantes que van y vienen y el público festejando el combate. Pero no hay más golpes que ingenio en respuestas y frases, ni más recompensa que el aplauso de quienes los rodean: esta vez el encuentro fue para hacer “rap”, una forma de expresión cada vez más convocante en muchos chicos y chicas de nuestro país.

En el freestyle, aquellos con mayor improvisación narrativa, respeto de las métricas y las rimas e ingenio logran coronarse como campeones.

Nacido para protestar

En la década del setenta, jóvenes afroamericanos de algunos barrios de Nueva York, dieron origen a la cultura hip hopcomo respuesta a una realidad de creciente desigualdad y segregación social. “El rap siempre se caracterizó por la protesta. Arrancó como una llamada de atención para los gobiernos. Acá se utiliza del mismo modo, nada más que estamos en el 2017… aunque siempre hay cosas para decir”, explica Matías Carrica. Este joven artista argentino se consagró como ganador en 2015 del concurso de televisión Elegidos, y conoce a la obra salesiana a partir de su experiencia de chico con el grupo “Los pibes de Don Bosco”de Bahía Blanca. “El rap es la música: los que cantan son los ‘MC’, o maestros de ceremonias —desarrolla Carrica—.Están los que pasan música y mezclan canciones, que son los ‘DJ’; los ‘B-boys’, que bailanbreakdance, y los graffiteros, que dibujan en las paredes. Todo ese conjunto hace al hip hop”.

Este fenómeno del rap encuentra ahora en Argentina una gran llegada a los adolescentes y jóvenes, ya sea a través del fanatismo por importantes referentes, nacionales y extranjeros, como mediante la práctica a nivel local. Según Carrica, ya en la década de los noventa hubo en el país una primera ola de rap, con IllyaKuryaki, pero más emparentado con el rock y el pop. Para la misma época, Eminem cobraba gran notoriedad en el rap en lengua inglesa. Más cerca en el tiempo, la banda Calle 13 hizo punta con ese estilo en Latinoamérica. En los últimos años, los artistas Porta y Santaflowcobraron gran vigencia dentro del rap originario de España. Y a nivel nacional, Federico Giannoni, Emanero, es uno de los más grandes exponentes del rap argentino. Carrica agrega: “Ahora se escucha un poco más de underground, rap de barrio, que es el original”.

Palabras que pegan

Muchos adolescentes componen canciones en sus casas, las graban y las publican por medio de las redes sociales; se baten a duelo con sus amigos y conocidos en peleas de freestyle—“estilo libre”—, donde aquellos con mayor capacidad de improvisación narrativa, respeto de las métricas y las rimas y bastante ingenio, logran coronarse como campeones. En septiembre del año pasado, nada menos que ocho mil jóvenes coparon el predio ferial de Tecnópolis, en la provincia de Buenos Aires, para asistir a una de las competencias más importantes de freestyle de habla hispana, mientras otros cientos de miles seguían la contienda vía streaming.

Las batallas de freestyle dan lugar para poner a prueba las capacidades de rima y composición enfrentando a un contrincante. Cualquier excusa es válida para iniciar el combate, lo que lleva muchas veces a burlas e insultos que, aunque ingeniosos, dejan al otro en ridículo y pueden resultar hirientes. Frente a eso estánlos códigos:“Cada ‘MC’se respeta, se dicen de todo pero después no hay bronca. Al final se dan la mano porque saben que sólo es un juego de rimas”, comparten algunos alumnos de nivel secundario de la obra salesiana de la ciudad de Salta. Evitar el contacto físico y no meterse con la familia del otro, ni con personas que han fallecido, también son algunas reglas implícitas de estos encuentros, que pueden darse entre un pequeño grupo de compañeros en algún recreo,o bien entre algunos cientos de personas en los parques y plazas de muchas ciudades.

Libertad para decir

“Podés decir lo que quieras, lo que sientas y vas a ser respetado, guste o no guste lo que digas”, comenta Fernando, pampeano, 17 años. Él y otros jóvenes animadores salesianos encuentran en el rap una forma distinta de expresión, que a la vez genera pertenencia con aquellos que “están en la misma”. La narración de los vaivenes de la vida cotidiana ocupa gran parte de las letras: sentimientos, ya sean de alegría o de profundo enojo, la historia de algún amor o desencanto, y las tensiones sociales que se producen al interior de sociedades tan desiguales. Y también el relato de una historia, de un videojuego o del argumento de una película.

El rap se adapta a las necesidades del que busca decir lo que piensa; brinda una buena forma de comunicar esas cosas que muchas veces cuesta expresar.Es también para divertirsey distraerse de los problemas, a la vez que la improvisación permite el desarrollo y la exposición del talento personal.Por otra parte, los orígenes del rap como música de protesta ejercen su influencia en la actualidad, permitiendo a muchos fanáticos conectarse con sus artistas preferidos a través la denuncia social. “Acá en la Argentina el rap no es tan comercial y eso le da una fuerza como música alternativa —explica Carrica—. Hay otros estilos que ya están más aceptados y quizás los artistas no hablan tanto de lo que deberían hablar. El rap no tiene ese miedo. Puede decir las cosas que están pasando. Espero que el día que se masifique, siga así”.

Lo importante es el mensaje

Daniel Fernández hace una pausa en el trabajo para poder conversar. Al día siguiente estará viajando a la ciudad de Tucumán a realizar el cierre de una serie de encuentros con jóvenes en institutos penales. Trabaja para la fundación Deportistas por la paz, que a su vez presta servicio para Unicef capacitando a los chicos sobre sus derechos como privados de la libertad: “La fundación ofrece deporte, pero también la oportunidad de que pueda ir un pibe como yo, con una experiencia de vida similar a la que están pasando muchos de ellos”.

Los orígenes del rap como música de protesta permiten a muchos fanáticos conectarse con sus artistas preferidos a través de las canciones de denuncia.

Cada vez que se presenta, Fernández se presenta contando su historia: que era un pibe muy “quilombero”, que estuvo privado de su libertad, que consumió mucho afuera y adentro del instituto… pero que quiso salir de ahí. Encontró en un proyecto de radio del centro Belgrano, donde se encontraba como interno, una forma de expresión. El proyecto fue distinguido por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Daniel empezó a escribir y también a rapear: “Empecé a grabar cuando todavía estaba privado de mi libertad. Tenía una computadora y un micrófono para editar… me puse a ver tutoriales y videos y lo empecé a hacer ahí adentro. Yo decía: ‘Puede sonar medio feo, pero si le prestan atención a la letra, está re zarpada’”.

Para Fernández el rap fue una gran herramienta de expresión y a partir de su propia experiencia lo utiliza como recurso de sus capacitaciones, como una forma de exigir y de hacer respetar sus derechos frente a ciertos sectores de la sociedad con muchos prejuicios. “Lo que más valoro es el mensaje—comparte Daniel—. Si creás una música, le das ritmo y hacés que tenga sentido, a la gente se le va a pegar y quizás llegue a más personas”.

Si le gusta a los jóvenes, nos interesa

“El rap es una forma de esperanza para muchos jóvenes:se sueña con ser futbolista o cantante de rap. Y los mismos raperos motivan y presentan a la música como una alternativa sana y de resistencia”, comenta Soledad Cozzi, profesora de Literatura de nivel medio. Ella encuentra en el rap una puerta de entrada al mundo de las letras, justamente para fomentar también el interés por otros estilos narrativos que desarrollen todas las posibilidades de los jóvenes: “Es un buen  disparador para trabajar temáticas que impliquen denuncias, desigualdades y problemáticas cotidianas, para dar lugar a la palabra y que los chicos se expresen, cuenten lo que viven, lo que sienten y lo que piensan”.

En su momento, el rock surgió como una música creada y escuchada por jóvenes, con sus propios códigos, frente a la tradición heredada por los adultos. Aunque no es nuevo, el rap se presenta también como muy vigente entre chicos, chicas y jóvenes que en escuelas, plazas y clubes, brindan otro canal de expresión, creatividad y pertenencia.Basta con un celular donde descargar una “base” de ritmo —y un poco de ingenio— para empezar a rapear.

Por Santiago Valdemoros • redaccion@boletinsalesiano.com.ar

Boletín Salesiano, mayo 2017

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