“¿Quieren salvar a un pueblo? Abran un buen oratorio”

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En camino a los cien años de la primera visita de Don Orione a la Argentina, recordamos lo que vivió y aprendió con Don Bosco.

Don Orione en Avellaneda, Buenos Aires, junto a un grupo de huérfanos, en su segunda visita a la Argentina en 1935.

Por Rodrigo Gálvez, fdp
galvezrodrigo@yahoo.com.ar

El próximo 13 de noviembre se cumplen cien años de la primera visita de San Luis Orione a la Argentina. Pero este centenario camino de fe y caridad comenzó mucho antes, cuando aún siendo adolescente, un joven Luis Orione se enamoró definitivamente de Dios en el Oratorio salesiano de Valdocco.

Cincuenta años después de su paso por aquella casa, Don Orione recordaba: “La salvación de toda la juventud de todo el mundo, se obtendrá de los Oratorios Festivos y de la Escuela. Don Bosco decía: ‘¿Quieren salvar a un pueblo, a una ciudad? Abran un buen Oratorio Festivo’”. Y esa fue su certeza, y lo que lo movió a lo largo de toda su vida.

Semillas sembradas en el Oratorio

Un joven Luis Orione en el patio de Valdocco, junto a Don Rúa, en 1899.

Quizá aún sin darse cuenta, durante los años que vivió inmerso en el espíritu salesiano (1886-89), y en los que tuvo la gracia de conocer personalmente a Don Bosco, fueron sembradas en su corazón todas las semillas de la obra que luego desplegaría a lo largo de su vida, y el camino que dejaría marcado para tantos hijos que siguen hasta hoy sus pasos.

Al terminar el último año de la escuela, llegó el momento en que Luis Orione debía solicitar el ingreso al noviciado para encaminarse a cumplir su gran sueño de ser sacerdote salesiano. Pero, como de costumbre, no todo en la vida es tan sencillo cuando se trata de seguir al Señor. Él mismo nos lo cuenta así:

“Don Bosco había muerto cuando yo, después del IV Curso Gimnasial, fui a Valsálice para los ejercicios espirituales, que preceden a la solicitud de Noviciado. Que si, que no, yo que nunca tuve duda sobre mi vocación de salesiano, por esos días pensé en entrar al Seminario Diocesano… Estábamos ya ante las vísperas de la clausura de los ejercicios. Me encontraba muy agitado. ¿Qué dirían mis compañeros, especialmente Don Rua, Don Barberis y los otros superiores? ¡Si había alguien seguro de su vocación salesiana, siempre había sido yo!

Quise consultar a Don Bosco, cuya tumba se encuentra en medio del jardín en el patio inferior. La última noche esperé que todos se durmieran y sigilosamente me levanté y bajé. Permanecí toda la noche llorando y rezando sobre la tumba del amado padre”.

En agosto de 1889 el joven Orione, que tenía entonces 17 años, dejaba el Oratorio, donde había vivido “los tres años más lindos de su vida”

En agosto de 1889 el joven Orione, que tenía entonces 17 años, dejaba el Oratorio, donde había vivido “los tres años más lindos de su vida”. Y aunque ingresó al seminario diocesano de Tortona, nunca olvidó aquellas experiencias que marcaron a fuego su corazón.

Don Orione afirmó siempre que, en la escuela de Don Bosco, tuvo la gracia de descubrir horizontes nuevos, de ampliar la perspectiva del bien, de comprender deberes y nuevas posibilidades de apostolado. Especialmente el amor por la juventud y por los “descartados” de la sociedad.

Amor por la juventud

Estando aún en el Seminario, un día Luis se encontró con un niño, Mario Ivaldi, que salía corriendo y llorando de la catequesis, porque el seminarista a cargo del curso lo había maltratado. El corazón de Orione forjado en la escuela de Don Bosco, no pudo tolerar que aquel chico no encontrase su lugar en la Iglesia, y le hizo una propuesta: “Busca algunos amigos tuyos, y vengan conmigo: aquí jugaremos, nos divertiremos, y también tendremos el catecismo”. Y así fue, después de los primeros jóvenes, vinieron otros y otros más… y sin darse cuenta, comenzaba su primer oratorio festivo, y desde allí brotaría con el tiempo una nueva familia religiosa, la Pequeña Obra de la Divina Providencia.

Amor por los “descartados”

La segunda gran intuición pastoral de Don Orione, aunque tardó más años en florecer, se la debe también al oratorio salesiano.

“Entonces, cuando estaba en el Oratorio de Don Bosco, recuerdo que nos llevaban a pasear, allá alrededor del Cottolengo de Turín, y cada vez que pasaba delante de la Pequeña Casa de la Divina Providencia, experimentaba una especial atracción hacia aquella obra de fe y de caridad, y el vivo deseo de hacer algo, con la ayuda divina, para nuestros hermanos más pobres y más abandonados”. 

“Todo lo que ustedes ven en mí es fruto de los años vividos en el Oratorio de Don Bosco”.

Y el día llegó: fue el 30 de junio de 1915 cuando San Luis Orione abrió su primer Pequeño Cottolengo, en la ciudad italiana de Ameno, el cual quedó a cargo de la rama femenina de su familia religiosa. Años después, él mismo recordará —hablando en tercera persona— de esa primera apertura: “Fue precisamente aquella casa la que dio ocasión al pobre sacerdote, tan atraído ya por San José Cottolengo, de abrir para sí y para sus sacerdotes y hermanas un nuevo campo de apostolado caritativo, para alivio de los pobres y enfermos de toda clase, sobre el modelo de la gran obra de Turín fundada por el mismo Cottolengo”.

En los años siguientes, nuevos Cottolengos —estos “faros de caridad” donde todos podrían encontrar un hogar para vivir, especialmente aquellas personas que, en virtud de su discapacidad, no tuviesen otro lugar a donde ir…— fueron surgiendo a lo largo de Italia y del mundo.Nunca olvidó Don Orione aquellas experiencias de su juventud, y siempre las tuvo presente: “Todo lo que ustedes ven en mí —dijo el 30 de julio de 1928— es fruto de los tres años vividos en el Oratorio de Don Bosco”.


La Familia Orionita de Argentina se prepara para celebrar a lo grande el centenario de la visita de San Luis Orione a nuestro país. 

Don Orione pudo encender, en medio de situaciones históricas desafiantes, el fuego de la caridad.  Hoy su misión se despliega en nuestras tierras en un movimiento de religiosos y laicos con un amplio abanico de iniciativas en favor del pueblo más pobre: los pequeños cottolengos, escuelas, hogares y centros de día, parroquias y capillas, y acciones misioneras.Podés encontrar recursos y más información en www.donorione.org.ar.


BOLETÍN SALESINAO – MAYO 2021

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