Jóvenes de distintos credos marcharon a favor de la paz y la memoria

Compartir

Miles de jóvenes de distintos credos marcharon ayer en la segunda edición de «Antorchas por la Shoá», conmemorando el holocausto sufrido por el pueblo judío y manifestándose en contra del racismo. Esta es la segunda oportunidad en la que se realiza esta marcha con adolescentes y jóvenes de diferentes religiones que se unieron para pedir por la paz mundial. Además estuvieron presentes sobrevivientes del Holocausto e instituciones representativas de diferentes religiones.
La actividad, convocada por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), comenzó con una marcha desde Avenida del Libertador y Olleros y finalizó en la Plaza de la Shoá (término hebreo que refiere al Holocausto).

«Viendo a estos jóvenes, estoy convencido de que las voces de los sobrevivientes y las víctimas nunca se van a callar», sostuvo Julio Schlosser, presidente de DAIA. Asimismo, afirmó que «muchos pretenden negar qué pasó y tapar el sol con las manos; pero todos estos jóvenes reunidos estamos aquí para recordar a las víctimas e impedir que se olviden fácilmente».

A lo largo de la caminata los jóvenes que marcharon presentaron diferentes consignas algunas de ellas expresaban «Luchamos contra el racismo», «Comprometidos con la memoria», «No al negacionismo». Una vez que los participantes llegaron a destino en la plaza ubicada en Libertador y Bullrich, se realizó un pequeño acto donde la sobreviviente del holocausto Jaika Grzmot brindó su testimonio: «Estamos reunidos porque tenemos memoria y la falta de memoria nos condena a la repetición de los hechos de terror».
Grzmot señaló que durante el día vio a padres y hermanos juntos marchando con libros religiosos, y admitió que son «una enseñanza sobre la importancia de ser fieles a la memoria para que nunca más ocurra lo sucedido». Además se hizo lugar para recordar a los héroes que murieron todo ello con el objetivo de transmitir a las futuras generaciones lo ocurrido.
Por su parte, Schlosser se planteó la pregunta: «¿Cuáles van a ser la voces de los sobrevivientes cuando nosotros ya no estemos?» E inmediatamente se contestó: «Con estos jóvenes aquí presentes, no se acallarán las voces de los sobrevivientes.» Sobre el final y para rematar su exposición hizo referencia a un cartel que consignaba «Ser diferente no es el problema, el problema es ser tratado diferente».

Fuente: Tiempo Argentino

Noticias Relacionadas

Ikigai: el camino de la vocación

¿Cómo elegir en un mundo tan cambiante? IKIGAI: el cuento que invita a reflexionar en nuestra vocación.

Cuando ir a la escuela es un golazo

Gabriel Calderón, exalumno de Rawson, Chubut. El jugador de la Copa Mundial de Fútbol 1982 y 1990, compartió su experiencia en el patio de Don Bosco que lo acompañó toda su vida.

Convertir los sueños en alas

La vulnerabilidad juvenil post-pandemia. ¿Cómo reconstruimos la realidad de los jóvenes en Latinoamérica?

Una sana costumbre

Donar es amor En el secundario de la obra salesiana de Congreso, la Jornada de Salud apunta a crecer en el cuidado de las personas, aprender fuera del aula y abrir la escuela a la comunidad.