En el lugar donde todo comenzó

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“Increíble, pero cierto”: así describían los integrantes de la delegación argentina, todavía atónitos,  la experiencia de estar allí, en Turín, jugando en el patio de Valdocco. Y no estaban solos ya que eran más de cuatro mil jóvenes de 58 países los que se reunían en aquel patio donde alguna vez Don Bosco también se animó a jugar con sus muchachos. Mientras tanto quienes los observaban y acompañaban desde diferentes partes del mundo, se conmovían al ver a tantos chicos y chicas que, aún siendo tan diversos, se hermanaban a los pies de Don Bosco.

El Encuentro Mundial del Movimiento Juvenil Salesiano se desarrolló entre los días 10 y 16 de agosto, como parte de los festejos por el Bicentenario del Nacimiento del santo de los jóvenes. Los primeros cuatro días transcurrieron en Turín; allí los participantes, alojados en distintas obras salesianas, se encontraban por la mañana en un microestadio cubierto, el PalaRuffini, para un momento de oración y reflexión en torno a alguna temática que se desprendía del lema del encuentro. Por la tarde, cuatro itinerarios distintos permitían a los jóvenes visitar y recorrer algunos de los lugares más significativos de la historia salesiana y de la Iglesia en la ciudad. Así pudieron conocer, por ejemplo, el patio de Valdocco, la casita Pinardi y la Basílica de María Auxiliadora, los lugares santos de San Francisco de Asis y la presencia salesiana actual. A la vez, tanto las actividades diurnas como las nocturnas sirvieron a los participantes para disfrutar de la mayor riqueza del evento: el encuentro con jóvenes como ellos, apasionados con la misión salesiana, que en distintas partes del mundo se comprometen con la vida de otros jóvenes.

El sábado 15, los participantes se dirigieron a Castelnuovo, para luego llegar peregrinando al Colle Don Bosco. El domingo 16, la Eucaristía final dio por terminado el Encuentro, y marcó el regreso a sus países de origen para la mayoría de los participantes, con la satisfacción de haber cumplido uno de los sueños más grandes de sus vidas.

Los jóvenes de nuestro país alargaron un poco más la estadía en tierra italiana, y aprovecharon para visitar la ciudad de Roma antes de emprender la vuelta, con la promesa de que esta fiesta no termina, sino que continúa, en Argentina.

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