El sacerdote que acompaña a la selección

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En el predio de la AFA en Ezeiza uno entra y se pierde por un camino rodeado de altos árboles rumbo al lugar donde practica el seleccionado. Desde la entrada hasta allí hay que recorrer casi un kilómetro y en el medio del corto trayecto algo llama la atención: una capilla, la iglesia San Francisco de Asis.
El fútbol muchas veces es una cuestión de fe, algo que puede afirmar el padre Juan José Medina, quien desde 1997 acompaña pastoralmente a los seleccionados nacionales. El hombre, de 55 años, suele ir a Ezeiza dos veces por semana y todos los martes ofrece una misa para el personal y los jugadores o técnicos que quieran acercarse.
Sin embargo, en estos días, su tarea es más amplia. Desde que la selección empezó su concentración previa al viaje a Brasil para disputar el Mundial, Juan José reparte su tiempo entre acompañar al plantel que viajará a la Copa del Mundo y sus tareas en la parroquia Inmaculada Concepción de Villa Devoto. El se pasea por el predio e intenta estar con los jugadores en los ratos libres, en los momentos de recreación. Además les comenta que seguramente este fin de semana habrá una ceremonia, previa al viaje del lunes del conjunto nacional a la concentración en Belo Horizonte.
«Uno charla, conversa con ellos, está todo muy tranquilo. Es un grupo muy bueno, creyente», señala Juan José, quien ya sabe que los utileros de la selección llevan al Mundial réplicas de la Virgen de Luján, Desatanudos y Medalla Milagrosa.
«Yo estoy ahí, la relación con ellos es bastante cordial y amistosa. Como sacerdote, me basta con estar a disposición y que venga un jugador para que rece por él, para darle una bendición, para charlar o compartir un momento. Eso ocurre mucho. Yo estoy en el complejo con ellos y me preguntan ‘más tarde vas a estar en la capilla’. Después vienen solos. Siempre tengo preparado el mate y charlamos», cuenta Medina. «Por mi parte voy a la utilería, que es el lugar de encuentro, donde se juntan a tomar mate. Es muy lindo porque ahí charlamos de cualquier cosa menos de fútbol», dice el padre, quien al estar desde hace 17 años en el predio a jugadores como Pablo Zabaleta, Javier Mascherano, Fernando Gago, Lionel Messi o Sergio Agüero los conoce desde hace tiempo cuando eran bien pequeños.

Casi por casualidad
¿Cómo llegó el padre a los seleccionados argentinos? Juan José Medina es de Navarro, provincia de Buenos Aires, y se vino joven a la Ciudad de Buenos Aires. A los 22 años, entró al Seminario Metropolitano y luego se convirtió en sacerdote. Empezó en la iglesia Santa Ana en Villa del Parque, pero sin relación con el fútbol. Era hincha de Boca y veía los partidos, aunque no mucho más.
Hasta que un día apareció en la iglesia el ex defensor Carlos Mac Allister, por entonces en Boca, a quien el padre casó y luego bautizó a sus hijos. Más adelante, Juan José conoció a Nelson David Vivas, por entonces también en Boca y hombre que fue casado por Medina. Además el sacerdote entabló una relación especial con el Polaco Arzeno, ex defensor de Independiente, al que visitaba mientras se recuperaba de una rotura de ligamentos. Después, el destino le abrió las puertas de Boca, a donde iba a ver a los juveniles a la pensión por pedido de un dirigente que acudía a su iglesia.
Todos esos antecedentes le jugaron a favor al padre cuando en noviembre de 1996 el cardenal Antonio Quarracino decidió conformar el Equipo Pastoral del Fútbol, un grupo de sacerdotes que debían asistir espiritualmente a los clubes del fútbol argentino. Como Quarracino sabía que Juan José tenía relación con el fútbol y lo convocó.
Fue a partir de ese servicio que Medina conoció, algún tiempo después, al plantel Sub 20 que disputaría el Mundial de Malasia. Aquel equipo conducido por José Pekerman, que luego se consagró campeón, contaba con figuras como Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Bernardo Romeo o Esteban el Cuchu Cambiasso. Fue justamente este último, quien conocía al padre de Villa del Parque, el barrio donde nació, el que lo presentó ante sus jóvenes compañeros. «Pekerman me invitó al predio. Me dijo que estuviera con los juveniles. Todo fue en enero de 1997 y nunca más dejé de venir», rememora Juan José.

Con los mayores
De la mano de Pekerman, Medina empezó a ir al complejo de Ezeiza para asistir a los juveniles. Su trabajo en ese momento se centró en los más jóvenes. «Los futbolistas lo tomaron bien. Cuando jugaban al truco, al pool, escuchaban música, era mi momento para entablar relación con ellos. Los chicos ven que te adaptás a su estilo. Se creó una amistad. Se rompe una barrera y el diálogo es más fácil. Y sigo así» señala Juan José.
Cuando José Pekerman comenzó a dirigir la selección mayor en 2004, el padre comenzó a estar más cerca de los grandes, aunque en realidad ya era un plantel con muchos de los chicos a los que él conocía de bien pibes. Por eso, previo al Mundial de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, organizó varias ceremonias y ahora espera poder hacer lo mismo.

De Mascherano a Messi
En la sacristía de la capilla, hay un escritorio, dos sillas y un mate que siempre espera ser cebado. En las paredes, se ven cuadros. En uno de ellos, sobresale una foto de Mascherano disfrazado con la ropa del padre, rodeado, entre otros, por Zabaleta, Fernando Cavenaghi, Jonathan Bottinelli en la época de juveniles. También, recuerdos de Fabricio Coloccini y Nicolás Burdisso, los futbolistas con los que mejor se lleva Juan José.
Con tantos años en AFA, obviamente entabló una relación con los jugadores. Medina cuenta: «Todos son muy respetuosos de lo religioso y de mi persona. Hay muchos chicos que ahora están en la mayor y entonces es más fácil. Por ejemplo, Mascherano. Lo conocí antes del Sudamericano de Chile 2003, hace más de diez años. Javier es un muchacho muy noble. Lo mismo Pablo Zabaleta, Sergio Agüero».
A Messi, el padre lo conoce desde 2005, previo al Mundial Sub 20 de Holanda, equipo dirigido por Pancho Ferraro: «Messi siempre fue muy reservado. Con él tengo buena relación, obviamente que no somos amigos. Es un muchachito tranquilo. Acá, en su casa, en el predio, se mueve naturalmente, más libremente que afuera. Es un chico más. No se muestra en otro nivel. Lionel se acerca a la capilla, todos se acercan en realidad».

Fuente: www.canchallena.com.ar

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