Despertar, mirar, buscar, encontrar

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Me despierta la luz de la ciudad,
el rumor de los autos al pasar.
Las distancias se empiezan a sentir,
las palabras se empiezan a escribir.
Caminar por el filo no está mal,
tomar nuevos caminos para andar.
Tal vez, lo que vamos a encontrar,
no es lo que salimos a buscar.

Me hipnotiza la luz de tu ciudad,
tantas calles que gritan sin parar.
Son millones de historias por contar,
ilusiones que viajan sin chocar.
Y me voy entregando, sin pensar,
a esta nueva manera de mirar
para no sentirme más solo…

Hoy, voy a buscarte, voy a encontrarte,
voy a sentirme vivo, al final.
Voy a sacarte de esta locura,
preso de tu cintura.
Hoy, vas a escucharme, vas a mirarme,
voy a correr el riesgo, al final.
Voy a abrazarme de esta aventura, al final…

Y de nuevo me acuesto con el sol,
que ya va comenzando a molestar.
Sin haber convencido a nadie más,
con los brazos vencidos de esperar.
Pero todo comienza una vez más,
y me das otra oportunidad.
Tal vez, lo que vamos a encontrar,
no es lo que salimos a buscar.

Hoy vas a escucharme, vas a mirarme,
voy a correr el riesgo al final.
Voy a abrazarme, de esta aventura, ¡al final…!
 
Artista: Los Huayra
Álbum:Gira (2016)

Cada día es una nueva oportunidad, una opción y desafío que se nos presenta—como escuché alguna vez—para “hacer de lo ordinario, algo extraordinario”. Haciendo un juego de palabras, en el estribillo Los Huayra proponen un mensaje que, sin forzarlo, puede asociarse a una conversación personal con Jesús. En la primera parte: “Hoy voy a buscarte, voy a encontrarte, voy a sentirme vivo, al final”.En la segunda: “Hoy vas a escucharme, vas a mirarme”. Porque así también nos encontramos con Él, en el día a día, en el encuentro con el otro, según las distancias y riquezas de nuestra geografía, en “la luz de tu ciudad”, con“tantas calles que gritan sin parar”, así como en los sonidos y ritmos del campo o de un pueblo de nuestro interior.
Cuántas veces nos sentimos cansados o que no logramos ser escuchados —aunque, muchas veces, no percibamos las huellas que vamos dejando—:hay que tener la certeza que ante cada día surge una nueva chance, única e irrepetible, para dar una palabra de aliento, regalar una sonrisa, empezar de un modo diferente y optimista.
Es fundamental no vivir hipnotizados, enceguecidos, y descubrir esas luces que iluminan, que dan certezas y guían.Reconocer entre los ruidos de tu lugar, aquellos gritos y esas vidas por contar de tantos jóvenes que tienen algo por decir.
“Pero todo comienza una vez más, y me das otra oportunidad”: así vamos caminando y creciendo, atentos, motivados y movilizados por el encuentro con otros, por situaciones que nos fortalecen y convencen que vale la pena jugarse por los “próximos”.Que no todo está perdido, sino que, por el contrario, ante cada tropiezo podemos recuperarnos con la certeza de que hay otros para ayudarnos.

Pistas para continuar profundizando:

  • ¿Te planteaste alguna vez qué salís a buscar cada día?
  • ¿Cómo lidiás entre la rutina y las oportunidades cotidianas?
  • ¿Qué luces —señales de esperanza—, ruidos—distracciones— y gritos—necesidades, reclamos— vez en tu ciudad o en tu lugar?

Por Juan Pablo Vallejos • jvallejos@donbosco.org.ar
Boletín Salesiano, septiembre 2017

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