En el lado paciente-impacientemente humano de la vida

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Verdades verdaderas, la vida de Estela

Argentina, 2011

Dirección: Nicolás Gil Lavedra

Mamá busca a Laura que juega con un reloj de arena en la ventana. “¿Qué hacés acá?”, le pregunta cuando la encuentra. Laura no responde a la búsqueda y sigue con sus ojitos curiosos puestos en la arena blanca: “¿Acá nunca cae nieve?”. La que debe responder ahora es mamá: “No, no”. “¿Y nunca va a nevar?”, insiste Laura. “No”. Claro, en La Plata no nieva. Pero Laura insiste: “¿Nunca nunca?”. “Nunca, nunca, nunca…”, clausura el debate climático mamá. De búsquedas y preguntas insistentes se trata Verdades Verdaderas, la vida de Estela(2011), del director argentino Nicolás Gil Lavedra.

La película nos presenta a Laura (Inés Efrón), esa niña curiosa de la primera escena, que en su juventud tampoco se conformó con las respuestas que le dieron. Pero las preguntas que se hacía ya no eran si alguna vez nevaría en La Plata, sino sobre política, injusticias sociales, compromiso colectivo. El film nos cuenta la historia de su mamá, Estela (Susú Pecoraro), una maestra y ama de casa a la que un día la historia nacional le atravesó la vida para siempre: la dictadura cívico-militar que asaltó el Gobierno el 24 de marzo de 1976 también irrumpió en la casa de Laura para secuestrarla. Cuando su marido Guido cae secuestrado al ir en busca de su hija, Estela debe enfrentarse a la burocracia de un régimen que no le dará ninguna respuesta. Es en uno de esos fríos pasillos de eterna espera cuando una mujer (Rita Cortese) se acerca. Para entonces Estela no sólo busca a Laura, sino también a su nieto nacido en cautiverio: su hija estaba embarazada cuando se la llevaron, y dio a luz a un varón de nombre Guido, como el abuelo. Esta mujer la invita a la Plaza de Mayo y cuando Estela llega se da cuenta que no está sola, son muchas más las madres y abuelas que buscan. Desde ese día, parida en la esperanza, Estela no sería nunca más la misma sino Estela de Carlotto, referente mundial en la defensa de los Derechos Humanos.

La vida real, en este caso, tuvo el final feliz que el film no llegó a narrar: en 2014, Estela y Guido se encontraron. Cerca de la misma fecha, pero en 2007, la nieve llegó a La Plata. Porque los milagros existen para quienes tienen la virtud, como enseña Freire, de vivir la impaciente paciencia, nunca solo pacientemente, nunca solo impacientemente.

Las Abuelas buscan cerca de 400 nietos y nietas. Al cierre de esta edición, habían encontrado 119. Mientras tanto, paciente-impacientemente como aquella Laura niña, insistamos preguntando:

  • ¿Desde qué miradas abordamos en nuestros colegios, grupos y comunidades las temáticas de Memoria y Derechos Humanos?
  • ¿Conocés otros ejemplos de lucha paciente-impaciente que puedan inspirarte?
  • ¿Vivimos esta virtud, o nos gana la desesperanza?

BOLETÍN SALESIANO – MARZO 2016

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