Tener técnica para estudiar

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Todos los días, en los dos turnos, el instituto técnico La Piedad de Bahía Blanca, Buenos Aires, tiene algunos espacios para que los estudiantes puedan encontrarse, conversar y descansar un poco para continuar con la tarea. Uno de esos lugares es la “salita de pastoral”. Allí nos reunimos, entre mate y mate, con alumnos y alumnas de las dos orientaciones, Informática y Electromecánica, que cursando su último año, tienen mucho para contar sobre su paso por la escuela técnica. Y sobre todo, sueños por delante.

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¿Por qué elegir la escuela técnica?

Las respuestas son variadas, pero muchas van en torno a seguir una tradición familiar. También están quienes destacan las “ganas de aprender para hacer” y que “el título que te da está bueno para tener más oportunidades” al momento de salir al mundo del trabajo. Todos estos constituyen estímulos fuertes a la hora de elegir esta modalidad educativa que lleva quizás a realizar un esfuerzo extra por su carga horaria y por su duración, un año más extensa, en comparación con otras orientaciones de la escuela media.

 Entre casa y la escuela

“Debe ser muy pesado venir a la escuela a cursar mañana y tarde”, expresa el profesor Horacio, para introducir el debate en torno al horario extendido que demanda la escuela técnica. Lautaro recoge el guante y afirma: “En parte sí, pero también es la razón por la cual hacemos grandes amistades, con los compañeros y los profes”. “Es cierto —confirma Nahuel— el doble turno ‘no es para cualquiera’, estamos más tiempo acá que en nuestras casas. Pero a pesar de eso es importante todo lo que aprendemos”.

“Casi todos los días nos quedamos desde la mañana a la tardecita. Eso hace que valoremos los lazos que construimos con los demás”.

Ainara coincide: “Los primeros años no son tantas las horas a la tarde, pero a partir de cuarto casi todos los días nos quedamos desde la mañana a la tardecita, y eso hace que valoremos mucho los lazos que vamos construyendo con los demás”.

Brisa, por su parte, comenta que para ella “el doble turno hace que aprovechemos mejor el tiempo para estudiar o hacer las tareas porque después en casa es poco”. Similar es el caso de Nahuel y Lautaro, quienes explican que cuando tienen que hacer algún trabajo organizan muy bien y con meticulosidad los pasos a dar y cómo aprovecharán el tiempo, principalmente en las prácticas profesionalizantes —pasantías propias del último año—. Brisa insiste en que el doble turno: “Es algo a lo que cuesta acostumbrarse, pero es también lo que hace que lo que compartimos acá, con los compañeros y los profesores, sea tan fuerte e importante en nuestras vidas. Creo que en otras escuelas eso es más difícil que pase. Y eso se da cada vez más cuando somos más grandes.”

 Entre el aula y los talleres

“Es muy importante el interés por ir aprendiendo cada vez más”, expresa Agustín frente a la pregunta por lo que se aprende en los talleres. “No alcanza solo con lo que se tiene que hacer para aprobar, sino que hay que probar, preguntar, investigar y trabajar con otros para que todo salga de la mejor manera”. Luca asiente y agrega: “La solución nunca viene dada, hay que buscarla y darle la vuelta al problema que surja, ya sea la rotura de una pieza, la falta de material o lo que sea que no sale según lo planeado”. “Eso nos da herramientas para manejarnos en el futuro, cuando salgamos del colegio”, concluye Ariana.

Otro aspecto importante del trabajo en los talleres es la seguridad y el cuidado con las maquinarias y elementos que se manipulan. “Lo vas aprendiendo a cumplir desde el principio, porque te podés lastimar vos o lastimar a un compañero. Evaluamos lo que hacemos en el taller y a veces nos damos cuenta de que por no usar los guantes o los lentes correspondientes podemos correr un riesgo”, explica con claridad Nahuel.

“En el trabajo en los talleres la solución nunca viene dada: hay que buscarla y darle la vuelta al problema que surja”.

Luca coincide: “Ahí es cuando se nota la importancia de la teoría, no sólo sobre el uso de la máquina sino el cuidado de la misma y del usuario”. Al respecto, Celeste concluye destacando la importancia de ser ordenados a la hora de trabajar y mantener limpios los espacios para que no se pierda o rompa nada.

Matías, por su parte, destaca que desde el comienzo en la escuela técnica se aprende a trabajar en grupo, ya sea a través de los proyectos o las convivencias: “Y en los últimos años, ya sea en una exposición oral, o al explicarle a un compañero algún trabajo que no le sale, te das cuenta que es con otros como vas a ir avanzando”.

Antes de finalizar, Lautaro expresa: “Todo eso en definitiva te enseña el respeto, que es lo básico para llevarte bien y trabajar con otros. Y acá se vive ese respeto todos los días”.

Por Horacio Pezzutti horacioagustin_pezzutti@yahoo.com.ar

BOLETIN SALESIANO – OCTUBRE 2018

Un grupo de estudiantes de la escuela técnica La Piedad de Bahía Blanca, en la provincia de Buenos Aires, compartieron unos mates y se regalaron un tiempo para compartir dudas y certezas acerca de la educación técnica. Las respuestas a las preguntas son un resumen de lo conversado.

¡Animáte a repetir la experiencia en tu grupo, escuela o capilla y dale también la voz a los jóvenes!

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