El rostro de la felicidad

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Una charla de chicos y chicas de distintos grupos y lugares sobre un tema en particular.
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Animadores de distintas obras salesianas de Argentina Norte se encontraron en Tucumán para vivir el encuentro “Zatti Joven” y compartir unos mates para hablar de Jesús. Sus reflexiones dan origen a esta nota.

Este mes: Jesús

 “Jesús es un ejemplo a seguir, es el camino para hacer todo lo que está bien en la vida”.

El fin de semana largo de octubre, más de ochocientos jóvenes se reunieron en el “Zatti Joven” un encuentro realizado en la obra de Don Bosco de la ciudad de Tucumán y que reunió a animadores de diferentes edades y grupos de las presencias salesianas del norte de Argentina.

El sábado, en una pausa de las actividades, se encontraron Ramiro, Luciano, Giovanna, Florencia, Bruno, Elías, Sebastián y Javier para compartir unos tereres y conversar sobre Jesús. Los comentarios de esa charla dieron origen a la nota que se presenta a continuación.

¿Cómo conocieron a Jesús?

Javi, el más chico del grupo y proveniente de Formosa, es quien primero se anima a responder. Él comparte que, si bien ya lo conocía, fue luego del “Estilo” —un retiro que le propusieron hacer en Mallín, grupo en el que participa— cuando dijo: “Yo estoy seguro que tengo fe”.

Para Luciano la historia fue diferente. Él participa en el oratorio de La Rioja y reconoce que se crió con una imagen de Dios que le “impuso” su familia: “Me obligaron a ir a la Iglesia y creo que terminé en el grupo de confirmación siendo ateo. Pero después conocí a los salesianos, y me presentaron otra imagen de Dios; un Dios que está en la calle, en los pibes. Recién ahí llegué a sentirlo”.

Florencia, oriunda de San Juan, creció en una familia no practicante, pero conoció a Jesús gracias a las religiosas franciscanas de su colegio. Giovanna, que fue a la misma escuela, comparte que para ella no fue la escuela el lugar donde se encontró realmente con Jesús, sino que se dejó fascinar por Él en el “Mallín Amistad”: “Esa experiencia fue fundante porque me dejó conocer a un Dios amigo”. Bruno y Elías también se encontraron con Jesús en el patio, “donde hay alegría”.

El “Belgrano” de Tucumán es el colegio salesiano de Ramiro, y es donde él desde muy chico conoció a Jesús, sobre todo en la oración: “en misa, siendo monaguillo, escuchándolo, algunas veces me quedaba a rezar… sentía esa compañía ahí”.

En el caso de Sebastián, sus padres fueron muy buenos transmisores de la fe: “Mi mamá siempre me estuvo mostrando una imagen de Jesús muy cariñoso, muy bueno y muy parecido a lo que nos enseña el carisma salesiano”.

 “Los salesianos me presentaron otra imagen de Dios; un Dios que está en la calle, en los pibes”.

¿Quién dirían que es Jesús para ustedes?

Las respuestas no tardan en llegar y si bien pueden ser diferentes, todas comparten algunas características muy similares: “Un fiel compañero de camino. Vamos a la par y ahí estamos: problemas, dudas, tristezas, alegrías, momentos, estamos al lado. En toda circunstancia está presente”. “Alguien que quiere lo mejor para cada uno, que te muestra lo bueno, que te ofrece su mano, pero que te da la libertad de decidir”.

“Jesús es como un segundo padre, que siempre te va a perdonar”. Para otros es más parecido a un amigo: “El amigo perfecto, ese que te aconseja”. Otro de los participantes se apura a responder: “Pasa que cuando vos a un amigo le fallás, ya está. Nos vemos, nunca más. Y Jesús sigue estando”.

Para Sebastián, Jesús es un ejemplo a seguir, “es el camino para hacer todo lo que está bien en la vida”.

¿Qué quisieran pedirle o agradecerle a Jesús?

A pesar de la diversidad de edades y lugares de procedencia, todos coinciden en pedirle a Jesús por la vida de los jóvenes: “Pediría por esos a los que no llegamos o llegamos tarde, para que los brazos de Dios sean más abiertos, para que podamos tener una Iglesia más abierta con los jóvenes y que sean los protagonistas de su vida, siempre interpelados por Dios.”

Pero también los chicos y chicas presentes pueden reconocer y agradecer muchas cosas: “Si tengo algo que agradecer es que me haya presentado tantos jóvenes en mi vida, que me enseñan día a día, que me van marcando en mi camino y me van confirmando que Dios está presente en cada uno y quiere seguir haciéndose presente a lo largo de mi vida”, sintetiza uno de los participantes.

Enseguida, alguien más completa: “yo le quisiera agradecer por todos los llamados que nos hace en nuestra vida. Él nos ha creado para la felicidad, esto no es negociable. Dios es todo lo que nos basta, no necesitamos nada más, habernos creado para la felicidad es el acto de amor más grande”.

“Alguien que encontró a Dios en su vida, vive feliz. Nosotros, como salesianos, sabemos que encontramos la felicidad”, dicen como cierre. (punto final)

Por Luciana Caprini • lcaprini@boletinsalesiano.com.ar

BOLETÍN SALESIANO – NOVIEMBRE 2019

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