La Mater

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La iglesia de los italianos, y de los salesianos.

El templo de La Mater –por su significatividad histórica– fue el lugar elegido para dar comienzo a las celebraciones por los
150 años de presencia salesiana en el país.

Por: Néstor Zubeldía, sdb

nzubeldia@donbosco.org.ar

A la hora de partir rumbo a América, el primer grupo de misioneros salesianos tenía un único destino confirmado: el colegio de San Nicolás de los Arroyos, todavía en construcción, que sería el primer secundario en el norte de la provincia de Buenos Aires. 

Desde el comienzo, el cónsul Gazzolo había sugerido también la iglesia de los italianos, en aquel tiempo en las afueras de la capital. Pero ese tema tuvo sus complicaciones. En febrero de 1875, mientras Don Bosco convocaba en Turín a los candidatos para la primera expedición, a pocas cuadras de esa iglesia porteña, un grupo de revoltosos había incendiado el colegio del Salvador. El párroco de San Nicolás escribió al respecto a Don Bosco: “El populacho extranjero, especialmente italiano, saqueó el palacio arzobispal y quemó el colegio de los jesuitas mientras vomitaba improperios contra los jesuitas y la venerable persona del señor Arzobispo”

Interesado en no perder en el camino a ninguno de los misioneros que habrían de llegar a la Argentina y en poder concentrar a todos en su localidad, el padre Ceccarelli escribió también a Don Bosco: “Usted me dice que desea una casa en Buenos Aires. Con la franqueza de los niños le diré que no pida ni casa ni iglesia en Buenos Aires, de ningún modo, porque las casas religiosas de la gran metrópoli de Sudamérica son muy tristes, lúgubres y mortíferas. ¡No! Vengan a San Nicolás, y con el tiempo la benemérita Congregación Salesiana tendrá casa e iglesia en Buenos Aires y en muchos otros lugares de la República”.

Dos meses después, el secretario del arzobispo de Buenos Aires, que ya estaba en comunicación con Don Bosco, escribió también a Turín: “Monseñor me encarga decirle que, dada la perversidad de los tiempos, cree mejor hacer la fundación en San Nicolás de los Arroyos. Una vez establecida allá, sería más fácil radicarse en Buenos Aires. Y para más detalle agrega: “La iglesia de la Virgen de la Misericordia es, por ahora, imposible de obtener, a causa de la cofradía que el Señor Gazzolo bien conoce. Aparentemente la cofradía de la Mater Misericordiae era un hueso duro de roer. 

“Monseñor me encarga decirle que cree mejor hacer la fundación en San Nicolás de los Arroyos. Una vez establecida allá, sería más fácil radicarse en Buenos Aires«.

Gazzolo había sido presidente de su comisión directiva durante sus años en la Argentina y hasta había apadrinado el hermoso templo. Inaugurada en 1869, la Mater se había convertido en el centro religioso de la colectividad italiana en la capital. No por nada, en su primera carta al arzobispo de Buenos Aires, Gazzolo la había propuesto como lugar de destino de los salesianos con este comentario: “Es verdad que el edificio para vivienda no es suficiente, pero en tal caso yo pondría a disposición de los padres los dos terrenos de al lado de la iglesia, que son de mi propiedad. El cónsul no daba puntada sin hilo.

Mientras la mayor parte de los misioneros, destinados a San Nicolás, se alojaron temporariamente en un hotel céntrico, el padre Baccino y el coadjutor Belmonte residieron desde el mismo día del desembarco en Buenos Aires en la modesta casita contigua a la Mater Misericordiae. En adelante, el padre Cagliero también tendría allí su sede, aunque con viajes frecuentes durante los casi dos años que permaneció en América, en vistas a futuras fundaciones en una y otra orilla del río de la Plata.

La relación entre los salesianos y la cofradía de los italianos tuvo dificultades desde el comienzo y durante muchos años hubo problemas de papeles. Tampoco fue sencillo conseguir los terrenos de alrededor, necesarios para que la obra pudiera crecer. Gazzolo pretendía venderlos a precios altísimos, pero destacando a la vez que lo hacía como un favor hacia Don Bosco. Por eso, pocos años después de la llegada del primer grupo, el centro de la presencia salesiana en Buenos Aires se desplazó hacia el actual barrio de Almagro, que en ese tiempo pertenecía al partido de Flores, fuera de la ciudad.

La Mater fue la iglesia que recibió a los misioneros recién llegados, la que escuchó sus primeras prédicas cuando todavía estaban aprendiendo el español.

Aunque la primera comunidad salesiana formal y el primer colegio en América, fueron los de San Nicolás de los Arroyos, la Mater fue la iglesia que recibió a los misioneros recién llegados, la que escuchó sus primeras prédicas cuando todavía estaban aprendiendo el español y las confesiones de los jóvenes italianos hablando todos los dialectos de la península. Fue también el espacio del primer minúsculo oratorio salesiano en Buenos Aires, semejante a aquel de la sacristía de la iglesia de San Francisco de Asís en Turín, donde Don Bosco se encontró con Bartolomé Garelli. La iglesia de los italianos fue testigo de las catequesis del padre Baccino con los jóvenes migrantes que llegaban de los alrededores y hasta de los campos a muchas leguas de Buenos Aires. Y, poco después, fue testigo también de la trágica muerte del joven misionero, el primer salesiano caído en América. Innegablemente, la Mater custodia hasta el día de hoy el perfume y las historias de aquellos primeros tiempos.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – MAYO 2026

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