Con Dios, con uno y con los demás

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Los jóvenes del grupo Proyecto de Vida de la obra salesiana San José de la ciudad de Rosario, Santa Fe, compartieron unos mates para hablar sobre la santidad. Sus reflexiones dieron origen a la nota que aquí se presenta.

Este año, toda la Familia Salesiana del mundo se encuentra reflexionando acerca de la santidad. La invitación del Rector Mayor a trabajar en torno a este tema y proponerla a los jóvenes de nuestras obras necesariamente lleva a preguntarse: ¿qué entienden los jóvenes por santidad? ¿Qué esperan de esta palabra que a veces puede sonar alejada de la realidad o demasiado eclesial?

Algunos chicos y chicas del grupo juvenil Proyecto de Vida de la obra salesiana San José de Rosario, Santa Fe, junto con sus animadores, aprovecharon un rato de su convivencia para compartir unos mates y conversar sobre el tema.

 

Estar bien con Dios

El grupo es numeroso y por eso las opiniones también son variadas, si bien existen algunas coincidencias.

Entre los presentes algunos no tardan en vincular la santidad a Dios. En este sentido, uno de ellos toma la palabra y asegura que la santidad “es seguir el camino que nos plantea Cristo, y en eso habrá buenos y malos momentos, pero se avanza con fe”.

“La santidad está íntimamente vinculada a la felicidad”.

Coincidiendo con esta afirmación, otros entienden que la santidad es dejar que Dios actúe en la vida de cada uno, y eso se vincula con la oración. “La santidad es inseparable de la oración, porque así podemos poner la confianza en el Señor”, afirma uno de ellos.

Para algunos jóvenes hablar de santidad es hablar de Dios, poner la confianza en Él, vincularse a través de la oración y seguir el camino que nos plantea.

 

Estar bien con uno mismo

Por su parte, otro grupo de jóvenes y animadores considera que la santidad es ante todo estar bien con uno mismo: “Es vivir de modo que sienta que estoy en paz y completamente en gozo conmigo”. Y para ello ante todo es necesario elegir lo correcto.

Algunos de los chicos y chicas presentes están de acuerdo con esta apreciación: “Es ayudarse a estar bien”. Desde esta perspectiva, muchos concuerdan en señalar a la santidad íntimamente vinculada a la felicidad. Para Milagros, por ejemplo, la santidad tiene que ver con trabajar y buscar la felicidad; otros coinciden y señalan que, como dice la canción, “la santidad consiste en estar siempre alegres, haciendo lo correcto”. Por su parte, Hernán retoma lo que plantea Milagros y vuelve a insistir sobre la perseverancia como una actitud necesaria para llegar a la santidad.

Otros también se animan: “La santidad es ser feliz”, sentencia uno de ellos. Con simpleza, pero con profundidad. Es llegar a la plenitud humana, y requiere dedicación”. “Hacer todas las cosas de la mejor manera posible”, completa Lucia.

 

Estar bien con los demás

También están quienes, como Nahúm, entienden que la santidad es sobre todo un compromiso con los demás. En ese sentido, uno de sus compañeros señala: “Santo es el que reconoce al otro como igual, como otro hijo de Dios, es un ‘interés desinteresado’ por el otro”.

Desde este punto de vista, como señala otro de los chicos, es importante llegar a un equilibrio entre lo que se hace por uno mismo y lo que se hace por los demás, aunque él mismo reconoce que siempre se puede hacer más por el prójimo, aunque ni siquiera lo conozcamos.

“Se consigue con pequeñas acciones diarias hacia la persona que está al lado mío”

Santiago, por su parte, entiende que la santidad “no se consigue con actos extremos, heroicos o de impacto masivo. Se consigue con pequeñas acciones diarias hacia la persona que está al lado mío: un consejo, un abrazo o el tiempo que le dedico para escuchar su problema”. Y Uriel, en sintonía con su compañero, señala que en definitiva se trata de realizar algo bueno por los demás.

Al respecto, Dante considera que lo más importante que se puede brindar al otro es alegría, y sobre todo, tratar de “no contagiar un mal día que puede haber tenido uno”.

Antes de que termine la charla, con el mate que ya se empieza a lavar, Federico confirma: “La santidad es ver que estoy dando mi vida por el otro.

 

La conclusión queda en palabras de Hernán, otro de los participantes de la mateada: “No existe una sola forma de ser santo, cada uno verá cómo lograr ese objetivo, pero también creo que al final el camino es el mismo”. Los testimonios compartidos parecen darle la razón. (punto final)

Con la colaboración de los animadores de Proyecto de Vida pdvsanjo@gmail.com

 

¡Animáte a repetir la experiencia en tu grupo, escuela o capilla y dale también la voz a los jóvenes!

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