Los muchachos de bronce

Compartir

El monumento a Don Bosco delante de la Basílica de María Auxiliadora en Valdocco, símbolo de la misión de los salesianos en el mundo.rm_octubre19 (Copy)

“ Queridos amigos lectores del Boletín Salesiano,

Les saludo desde Dimapur, Nagaland, en la frontera noreste de la India, donde la presencia salesiana ha echado sólidas raíces de gran fidelidad a Don Bosco.

Viendo las extraordinarias escenas de bienvenida que recibo en todo el mundo me viene a la mente un símbolo del amor que los amigos de Don Bosco quisieron erigir justo delante de la Basílica de María Auxiliadora en Turín. Dentro de pocos meses cumplirá cien años. Y como un fiel guardián da la bienvenida a todos aquellos que entran en la Casa Madre.

La idea de un monumento a Don Bosco con motivo del primer centenario de su nacimiento surgió en el Congreso Internacional de Exalumnos. Se llevó a cabo un concurso internacional, donde se eligió el proyecto presentado por el escultor Gaetano Cellini, de Ravenna.

Moldeada en bronce y sobre robusto granito se halla la epopeya de la obra salesiana. En alto, la suave y sonriente figura de Don Bosco está rodeada por muchachos. Él hace un gesto muy expresivo: pareciera querer levantar a uno de los niños. Es un magnífico símbolo de su misión y de la Congregación: la palabra “educar” significa precisamente “levantar”, hacer crecer. Los muchachos miran a Don Bosco llenos de confianza, pues están seguros de ser amados.

Abajo, un grupo representa la humanidad que se inclina a besar la Cruz. “Esta sociedad en su origen era un simple catecismo”, atestiguó Don Bosco. De él hemos aprendido la pasión evangelizadora para llevar a cada muchacho, a cada persona, al encuentro con Jesús.

En los dos altorrelieves del frente están una madre con un bebé en brazos que manda besos a Don Bosco y un pobre leproso que mira con reconocimiento a su benefactor. A los lados, dos de los “amores” promovidos por Don Bosco: la Eucaristía y la Auxiliadora.

En la parte posterior, tres bajorrelieves recuerdan lo que los salesianos han realizado para la asistencia a los migrantes. Pienso en cuántas casas salesianas, en todo el mundo, tienen las puertas abiertas para migrantes de toda edad. Pienso en los campos de refugiados. A los costados están representadas las escuelas salesianas. Cada día, miles de jóvenes entran en nuestras obras para volverse “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Justo a la espalda de la figura de Don Bosco se alza la estatua de Jesús con los niños. “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos” (Mc 10,14): en todo el mundo he visto a los hijos de Don Bosco realizar las palabras de Jesús con inmutable pasión. Por ello parten de aquí los nuevos misioneros y misioneras.

He visto sobre todo el infinito reconocimiento de hombres y mujeres por todo aquello que han recibido en el nombre de Don Bosco. Y cuando llego a una casa salesiana me parece volver a ver entorno a mí esa ronda de niños del monumento.

Don Ángel Fernández Artime

BOLETÍN SALESIANO – OCTUBRE 2019

Noticias Relacionadas

La fuerza del amor

Aguinaldo 2022. ¿Querés conoces más a Don Bosco? Entonces tenés que conocer a San Francisco de Sales.

América: entre el sueño y la realidad

Misiones salesianas. El 14 de diciembre se cumple un nuevo aniversario de la llegada de los salesianos a América: tierra de sueños, desafíos y oportunidades.

Mujeres de la primera hora

Hijas de María Auxiliadora en Río Gallegos. Levantar un oratorio y una escuela para mujeres a principios del Siglo XX, contado a través de las Crónicas.

“Dios ya estaba aquí”

Ruca Choroi, Neuquén. La misión Rangui Huenu Ñuke de las Hijas de María Auxiliadora.