La invalorable tarea del salesiano de Agostini

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El sábado pasado el diario Clarín publicó un artículo sobre la ruta patagónica que realizó en 1910 el salesiano Alberto de Agostini. Hoy más de cien años después algunos expertos buscaron repetir ese camino para tomar fotografías en los mismos lugares y generar conciencia sobre el cambio climático. La tarea del padre de Agostini es de un valor todavía incalculable para la sociedad argentina y nos enorgullece como salesianos. A continuación la nota completa publicada por el matutino porteño:

La fantástica ruta del cura que exploró la Patagonia

Alpinistas expertos se lanzaron a recrear el camino trazado por el salesiano Alberto De Agostini a partir de 1910. Buscan generar conciencia sobre el retroceso de los glaciares.

“Después de haber escalado sobre roca blanda varios cientos de metros, sobre una cima a la izquierda del mirador tengo la confirmación del reconocimiento de las rocas en la tierra, impresas en las fotografías históricas”. Y es entonces que el autor de este diario de viaje, el fotógrafo y alpinista italiano Fabiano Ventura, se olvida del frío, del viento, del cansancio por los kilómetros recorridos hasta el Glaciar Upsala y se alegra. Porque dio con uno de los paisajes que el cura salesiano Alberto María De Agostini retrató en 1931. Durante los últimos dos meses, Ventura se dedicó a esto: a seguir los pasos que hizo este sacerdote, también tano y fotógrafo, por Tierra del Fuego y los Andes Patagónicos entre 1910 y 1950; replicar sus fotos y observar el estado de los enormes témpanos de hielo. Con el antes y el después, busca generar conciencia sobre los efectos del cambio climático, según contó ya de regreso en Buenos Aires. En el camino, en el que estuvo acompañado por el documentalista y cineasta Federico Santini, dice que sintió a De Agostini “muy cerca». «Por momentos me parecía que el viejo fotógrafo estaba ahí y me indicaba exactamente por dónde ir”, asegura.

Para definir el sendero, Fabiano se basó en escritos del cura y en las imágenes en blanco y negro que llevó durante toda la trevesía, como si fueran pistas de una búsqueda del tesoro. Así fue encontrando una a una las vistas sacadas, en su mayoría, desde las cumbres, en zonas a las que no acceden los turistas. Una parte del viaje lo compartieron con un equipo de investigadores formado por tres ingenieros y cinco glaciólogos italianos, que tomaron mediciones para determinar la situación de los glaciares por el calentamiento global.

“Viajamos de Roma a Buenos Aires y, desde ahí a Río Gallegos. Luego, nos trasladamos a Punta Arenas y a Puerto Natales, del lado chileno, y empezamos a subir. Contamos con la ayuda de varios guardaparques en algunos tramos y de lugareños en otros. Nos encontramos con gente muy solidaria”, agrega Ventura.

La expedición arrancó el 11 de febrero y los aventureros volvieron a Buenos Aires recién el miércoles. En ese tiempo, debieron soportar fuertes tormentas en varios tramos de los 2.000 kilómetros de recorrido. «El viento en los picos era tan intenso que a veces no podíamos mantenernos en pie. Nos costaba fijar los trípodes de las cámaras. Fue emocionante sentir la energía de la naturaleza», sumó a este diario Santini, quien ya prepara el documental sobre la experiencia en el «lejano sur».

Una de las imágenes más impactantes, según Ventura, la hallaron justamente en Uspala, en el Parque Nacional Los Glaciares, ubicado en Santa Cruz. “Allí noté el retroceso más grande: fue impresionante ver cómo un valle de hielo enorme, de 60 kilómetros de largo por cinco de ancho, se transformó en un lago”, se lamenta Ventura, que es el creador del proyecto “Tras las huellas de los glaciares”, por el que viene hace años retratando masas de hielo de todo el mundo y comparándolas con imágenes viejas de los mismos lugares.

En 2009, lo hizo en Karakorum, en Mongolia; en 2011 en Cáucaso, en el sudeste europeo; y en 2013, en Alaska. Las ambiciosas travesías las organiza la Asociación sin fines de lucro Macromicro y la firma Enel Green Power. Y ya tienen planeado el próximo desafío que será en el Himalaya en 2018.

“Las imágenes que saqué son pruebas irrefutables de lo que está ocurriendo. Y agrega: “Tenemos que encontrar urgente un equilibrio entre desarrollo y sustentabilidad porque sino en 2050 los glaciares van a dejar de existir”.

Fuente: www.clarin.com

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