¿Soy? Casi feliz

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Viernes a la noche terminando la semana.
Me emborracho solo, voy y vengo de la cama.
Creo que comí de más y que soy casi feliz.

Prendo la TV pero la dejo silenciada.
Hago planes imposibles que quedan en nada.
Luego los cancelaré, es habitual para mí

Algo de mí, de mí, de mí, de mí, de mí
Algo de mí no es del todo feliz
Casi feliz, feliz, feliz, feliz, feliz
Casi feliz, no alcanza para mí.

La contradicción eterna de la raza humana.
La parodia de la sociedad civilizada.
Puede que me haga llorar, pero prefiero reír.
Estoy en el medio de la vida y tengo ganas.

De que salga el sol y me despierte a la mañana.
Que si sale para mí también lo hará para ti, uh-uh

Artista: Miranda
Álbum: Casi Feliz (2020)

Por Jerónimo Montero
scmonterojeronimo@gmail.com

Se siente el peso de la semana. La canción nos transporta de manera nostálgica a esos momentos de intimidad donde nos ponemos a reflexionar. Escuchando el estribillo es muy probable que nos hagamos la pregunta: ¿Soy “casi feliz”? Y puede ser que querramos dar una respuesta inmediata y segura. Pero si nos detenemos a pensar un poco más… ¿será esa la pregunta adecuada? ¿“Soy”?

Buscando la definición de “felicidad”, encontramos que se refiere a un estado de ánimo en el que la persona se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea. 

Entonces, ¿podemos ser un sentimiento? ¿Puedo vivir constantemente en un mismo estado de ánimo? Muchas veces nos sentimos presionados para “ser felices”, y si no lo somos creemos que fracasamos. A todos nos han dicho alguna vez: “Lo único que importa en esta vida es ser feliz”. Y posiblemente lo digan con amor, pero no deja de ser una gran responsabilidad que se nos asigna. 

Pensar que “tenemos” que ser felices puede ser una idea errónea. Es difícil y hasta contradictorio pensar la felicidad desde el “deber ser”. Y nos estaríamos olvidando que a lo largo de nuestro día atravesamos una variedad de emociones y sentimientos.

Si bien no existe una receta, como cristianos tenemos la certeza de que la felicidad no se alcanza solo, sino que se construye con otros. Así, podemos intentar dejar de verla como una meta abstracta que dejamos pendiente para un futuro, sino abrir la posibilidad de que cada día podamos regalarnos un momento que nos genere felicidad, buscando en lo simple; ya que si solo la buscamos en lo extraordinario, solo nos sentiremos felices en ocasiones extraordinarias. La música y la letra de la canción fueron compuestas durante la pandemia para una serie de Netflix. Su videoclip fue grabado con los celulares de los miembros de la banda, cada uno desde su casa. Este condimento especial la convierte en un fiel reflejo del abanico de emociones que atravesamos las personas durante un día, especialmente dentro de este contexto tan particular que estamos viviendo.

BOLETIN SALESIANO – JUNIO 2021

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