Huérfano de padre, padre de huérfanos

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Cada mes, una reflexión sobre la familia comparando la experiencia carismática de Don Bosco con la situación actual.

 

  1. “Ya no tienes padre”

En las Memorias del Oratorio de san Francisco de Sales, redactadas al llegar a los sesenta años de edad, Don Bosco dejó consignado por escrito lo siguiente:

“No tenía yo aún dos años cuando Dios nuestro Señor permitió en su misericordia que nos sobreviniese una grave desgracia. Un día el amado padre, que era de complexión robusta, en la flor de la edad, y deseoso de educar cristianamente a sus hijos, de vuelta del trabajo enteramente sudado, entró descuidadamente en la bodega subterránea y fría de la casa. El enfriamiento sufrido se manifestó hacia el anochecer en una fiebre violenta y degeneró en una pulmonía muy fuerte. Todos los cuidados fueron inútiles, y a los pocos días se vio a las puertas de la muerte. Confortado con todos los auxilios de la religión, después de recomendar a mi madre confianza en Dios, expiraba a la edad de treinta y cuatro años, el 12 de mayo de 1817.

No sé qué fue de mí en aquella penosa circunstancia. Sólo recuerdo, y es el primer hecho del que guardo memoria, que todos salían de la habitación del difunto mientras yo quería permanecer a toda costa en ella.

— Ven, Juan, ven conmigo —repetía adolorida mi madre.

— Si no viene papá, no voy yo —le respondí.

—¡Pobre hijo mío! —añadió— ven, ¡ya no tienes padre!

Dicho esto, rompió a llorar, me tomó de la mano y me llevó a otra parte, mientras lloraba yo también viéndola llorar a ella. Ciertamente, en aquella edad yo no alcanzaba a comprender qué grande infortunio es la pérdida del padre”. (MO 3)

  1. Como campesinos, vivían en un ambiente rural

Ajustándose a los desafíos del clima y de las estaciones del año, familias como la de Don Bosco alternaban períodos de muy modesta holgura económica con otros de penuria y gran austeridad. La familia de Francisco Luis Bosco, su papá, como reconocimiento por el trabajo en los campos de su patrón ocupaba una pequeña parte de la CascinaBiglione, algo así como un “conventillo” donde Juan había nacido y transcurrido los primeros meses de su vida.

Poco tiempo después de la muerte del padre, su mamá Margarita Occhienase trasladó con los tres niños y con la madre de su esposo a dos piecitas, ubicadas a corta distancia sobre un establo y un pajar, que Francisco había comprado recientemente. Esa modesta construcción, a la que Don Bosco ya adulto solía llamar “mi casa”, se conserva con veneración aún en nuestros días.

Por unos cuantos años se prolongó la grave inestabilidad política, económica y social que las familias más pobres lograron a duras penas soportar, sostenidas por el entramado tradicional de sus profundas convicciones morales y religiosas.

  1. La vida familiar de entonces y la de ahora

Es mucha la distancia cronológica y cultural que nos separa de Don Bosco. Sin embargo, existe una identidad entre la vida familiar de entonces y la de ahora. Cada cual, sin tener decisión en ello, recibe la existencia, crece serenamente y madura responsablemente en el seno de una familia. Y también, con mayor o menor frecuencia, más de una persona debe soportar desde la infancia graves carencias familiares, que comprometen su presente y su futuro, abandonándola a un destino incierto por causa de la ausencia parcial o completa de quienes deberían haber actuado significativamente en su acompañamiento.

La experiencia de orfandad, que sorprendió a Juan Bosco en su niñez y tuvo que reparar consciente y trabajosamente a lo largo de su adolescencia y de su juventud, marcó de manera definitiva la orientación de la futura misión, permitiéndole modelar su personalidad y adquirir los rasgos sobresalientes de la que luego se convertiría en una fecunda actividad educativa atenta a la situación de los jóvenes y solícita por las necesidades de los más pobres y carenciados.

Para ampliar la información y continuar la reflexión

Puede resultar estimulante la lectura más amplia de las Memorias del Oratoriomencionadas al comienzo. Se aconseja la edición preparada por Fernando Peraza Leal, publicada por EDBA, Buenos Aires (Argentina), 2016; especialmente las páginas 17-18 [1], 20-23 [4-5], 36-39 [6], 47-63 [7-13], entre otras.

Algunas preguntas para profundizar la lectura:

  • ¿Qué situaciones familiares de hoy se asemejan a las vividas por Juan Bosco?
  • ¿Cuáles, en cambio, te parecen completamente anticuadas?
  • ¿Crees que podrías hacer algo más por los jóvenes pobres? ¿De qué modo?

Por Juan Picca, sdb • jpicca@donbosco.org.ar

Boletín Salesiano, marzo 2017

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