¿Qué haríamos sin los jóvenes?

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El Rector Mayor comparte la experiencia vivida con los jóvenes durante el Capítulo General 28: “Ellos nos salvan de la mediocridad”

 

Mis queridos amigos y amigas lectores del Boletín Salesiano

Quizá les resulte extraña la pregunta que elegí para el título de este artículo. En mi vida he conocido a muchas personas que desconfían de los jóvenes, los ven como peligrosos o amenazantes. Y lamentablemente esto es más común de lo que uno imagina. 

Frente a esto vuelvo a retomar algo que los salesianos hemos dicho en el reciente Capítulo General 28 realizado en Valdocco, Turín, el mismo lugar donde nuestro Padre vivió con sus muchachos: “Los jóvenes son la razón de nuestra vida y, como le sucedió a Don Bosco, ellos nos hacen mejores, ensanchan nuestro corazón, nos hacen más generosos y nos llevan a mirar la vida con esperanza y alegría”.

 

En este Capítulo General nos acompañaron dieciséis jóvenes de los cuatro continentes. Durante una de nuestras charlas, ellos me compartían que les resultaba difícil entenderse, no sólo a causa la diversidad de idiomas, sino que también encontraban diferentes mentalidades, costumbres, valores, conceptos. ¡Y todos eran jóvenes, con una edad muy próxima!

Yo les decía que podía comprender lo que me planteaban. Y al mismo tiempo, les preguntaba si a partir de esta experiencia ellos podían imaginar y entender a las comunidades religiosas  integradas muchas veces por salesianos de diversas edades, nacionalidades y mentalidades. 

Con sinceridad reconocían que nunca lo habían pensado, pero que ahora lo estaban experimentando. Finalmente, llegamos a un acuerdo: la comunidad y los proyectos en común no se logran por afinidad y simpatía sino por opción. Lo demás viene fruto del esfuerzo y de la fe.

 

Esos mismos jóvenes, tiempo después, nos dijeron cosas muy conmovedoras, que provocaron en nosotros un profundo impacto. Nos dijeron que nos querían y nos amaban como educadores, como amigos, como hermanos y como padres, y enseguida reconocían que los jóvenes de hoy tienen mucha necesidad de contar con adultos referentes.

Además, nos pidieron que seamos sus compañeros de camino, y nos dejaron en claro que ellos no necesitan que les digamos qué tienen que hacer y qué no. Tampoco quieren que les resolvamos todos los problemas o que les digamos qué pensar y cómo vivir. Ellos sí nos quieren a su lado incluso cuando se equivoquen: nos pidieron que los acompañemos y que estemos cerca en las grandes decisiones.

Les comparto que al escucharlos me conmoví, sobre todo cuando con lágrimas en los ojos nos dijeron que nos necesitaban para que les demostremos que Dios es amor y que los ama. Se lo tenemos que decir una y otra vez a cada joven de este mundo. Los jóvenes, una vez más, nos evangelizaron.  

 

Uno de mis predecesores, Don Juan Vecchi escribió que “los jóvenes nos salvan” y así es. Nos salvan de la rutina, de los cansancios, de la comodidad, de la vida sin esperanza y sin fe. Ellos nos salvan de la mediocridad.

Queridos jóvenes, los salesianos del mundo les decimos hoy que los queremos. Nuestra vida es para ustedes y, al igual que sucedió con Don Bosco, “yo por ustedes estudio, por ustedes trabajo, por ustedes vivo, por ustedes estoy dispuesto incluso a dar mi vida”.

Les deseo que sean muy felices en el Señor,

Don Ángel Fernández Artime

BOLETIN SALESIANO – JUNIO 2020

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