Creemos en ustedes, jóvenes

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Nuestros jóvenes, que son verdaderamente sabios y apasionados, tienen mucho para ofrecernos y enseñarnos. Nosotros tenemos necesidad de ellos.

Queridos lectores del Boletín Salesiano: luego de vivir la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia, me siento casi obligado a hablar en manera entusiasta de los jóvenes.

Ha sido un encuentro con gente proveniente de muchísimos países del mundo, con un eco planetario. Seiscientos mil jóvenes estuvieron presentes en todos los momentos de la Jornada. Y los que participaron de la misa dominical eran más de dos millones.

Reunirnos con los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano del mundo fue un regalo. Pudimos dialogar y reflexionar, celebrar la Eucaristía, compartir los alimentos como familia y pasar una velada “oratoriana” al estilo de las de Valdocco y Mornese. Concluimos con la oración común y el augurio de las “buenas noches”.

Los siguientes días fueron una primavera; en medio de las estrictas medidas de seguridad que se desplegaron en Cracovia, se dirigían en todas las direcciones ríos de jóvenes con distintas banderas y lenguas que, de manera casi milagrosa, lograban hacerse oír y entender. La mayor parte tenía una importante motivación: la fe. Querían vivirla y expresarse como creyentes cristianos junto a otros jóvenes del mundo. Para dar unidad y sentido a este llamado, a la oración compartida, al mensaje, y a la celebración toda, fue central la figura del papa Francisco.

Quedé muy impresionado por el silencio en los momentos de oración y por la actitud auténticamente orante de aquel mar de jóvenes. Fue sorprendente el hecho de que en todos aquellos días, bajo un sol abrasador o bajo la lluvia, no escuché ni una protesta, ni una reacción de lamento o un gesto desagradable. Fue un testimonio de fraternidad y convivencia en la diversidad. Una lección vital de educación a la paz universal.

Me he convencido una vez más que los jóvenes del mundo tienen mucho que enseñarnos. Y por esto continúa resonando en mi corazón el eco vivo de la maravillosa confianza que Don Bosco tenía en ellos. La experimentaba con los muchachos de Valdocco y estaría fascinado con la de los de hoy. Estoy aún más convencido de lo que habitualmente digo a los jóvenes de todo el mundo: no renuncien a sus sueños.

En nombre de toda la Familia Salesiana y de los adultos de este mundo, herido y sangrante: queridos jóvenes, gracias por existir. Tenemos confianza en ustedes, creemos en ustedes. Tenemos necesidad de ustedes. El mundo los necesita. Dios, que soñó un mundo siempre más bello mediante la acción del hombre, tiene necesidad de ustedes.

Por Don Ángel Fernández Artime, sdb • Rector Mayor de los Salesianos

Boletín Salesiano, octubre 2016

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