
Quiero escuchar tu voz
Hoy te mire, tu nombre aún no lo sé,
pero ya descubrí que estás triste
quiero acercarme, invitarte a charlar,
compartirnos, reir de algún chiste
Yo que pensé que ayudaba,
Y mi vida se fue transformada,
Juntos la cosa es distinta
Ya no nos da igual
Yo te escucho, hermana,
Yo te miro, hermano…
Cuanto tiempo que ha pasado
Mirando para otro lado
Tiempo en que me he acostumbrado
A encerrarme en mí
Pero ahora veo distinto,
algo parecido al instinto
me mueve a moverme desde el
día en que te conocí
(fragmento)
Artista: Juan Cousido y Alejandro Fernández
Álbum: Quiero escuchar tu voz (2024)
Por Julieta Clerici
boletin@donbosco.org.ar
¿Cuántas veces elegimos frenarnos y dedicarle un tiempo a los demás? ¿Cuántas veces nos interesamos en aquellos a quienes cruzamos cada día y les preguntamos cómo se sienten?
“Quiero escuchar tu voz” es una canción que habla de algo muy sencillo, pero que a veces es necesario: detenerse a mirar y a escuchar al otro. A través de la letra, nos transmite cómo en la vida cotidiana muchas personas pasan por momentos difíciles sin que nadie realmente lo note. Por eso, invita justamente a salir de la indiferencia y prestar atención a quienes tenemos al lado.
La canción destaca un encuentro que transforma a dos personas. Por un lado, una de ellas está acostumbrada a “mirar para otro lado”, viviendo sin involucrarse demasiado con quienes la rodean. Pero cuando finalmente decide detenerse y escuchar al otro, el dolor de los demás ya no le resulta indiferente, y puede mirar la vida y a las personas de una manera distinta.
“Yo te escucho hermano, yo te miro hermana”. Es algo simple pero necesario: acompañarse, darse el tiempo y estar presentes. Muchas veces esa conversación o simplemente sentirse escuchado puede ayudar mucho más de lo que pensamos.
Al final, ayudar al otro también termina transformándonos a nosotros: “Yo pensé que ayudaba y mi vida fue transformada”. Un encuentro o una charla pueden hacernos salir de nuestra propia burbuja y empezar a mirar más lo que les pasa a los demás.
En una sociedad donde a veces estamos demasiado concentrados en nosotros mismos y en las tareas que tenemos que hacer, muchas veces dejamos de darnos cuenta lo que sucede a nuestro alrededor. Pero siempre se puede volver a conectar con los demás.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – JULIO 2026
