Una alternativa salesiana para 50 mil chicos en las favelas en Brasil

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Más de 50 mil chicos, chicas y jóvenes son atendidos cada día por los misioneros salesianos que trabajan en las favelas brasileñas. En Brasil, cerca de 12 millones de personas viven en estos poblados, según el Instituto Data Favela.

«Si sus familias no les ofrecen los cuidados y la atención necesarios, si la escuela los excluye en unas aulas masificadas y sin calidad, si la sociedad los discrimina y no les ofrece oportunidades por el lugar donde viven, si, además, nadie les ha enseñado valores positivos… a los chicos y chicas de las favelas sólo les quedan sentimientos de infidelidad, de fracaso y de baja autoestima», explica Agnaldo Soares, misionero salesiano que lleva varios años trabajando en el país. «Son carne de cañón para las bandas, la delincuencia y el crimen», subraya.

«Es cierto que las favelas no son lo que eran. Hay tiendas, cajeros automáticos… Sin embargo, nacer, crecer y vivir en una favela implica que todo el mundo piense que tu destino es la delincuencia», explica Lorenzo Herrero, técnico de proyectos en Brasil de Misiones Salesianas.

Para combatir ese estigma, los misioneros salesianos trabajan para ofrecer un futuro alejado de ese mundo de la delincuencia y la droga. Para ello, tienen en marcha proyectos con los más pequeños con actividades recreativas a las que sólo pueden asistir si van al colegio; de capacitación profesional para los jóvenes; de alimentación y asistencia sanitaria e, incluso, cursos preuniversitarios para aquellos que quieren llegar más lejos.

«Cuando nos encontramos a uno de estos chicos o chicas cometiendo un delito, deberíamos pensar que antes hubo una violación de sus derechos», denuncia por su parte Cristiane Gomes, una de las asistentes sociales que trabajan con los misioneros salesianos en las favelas.

Carlos fue uno de los jóvenes brasileños que sufrió en sus propias carnes lo que era vivir en una favela. «En la vida hay dos caminos. Uno, trabajar con y por los demás y el otro son las drogas y la violencia», subraya este joven que traficó con drogas, pero tuvo la suerte de que lo llevaran a la Casa Don Bosco en vez de a la cárcel. En la actualidad es educador en el centro salesiano donde ayuda a otros jóvenes a salir del mundo de la delincuencia y la violencia.

Según ha explicado Misiones Salesianas en un comunicado, se ha puesto en marcha la campaña ‘Vive Brasil’ para que miles de niños y niñas de las favelas tengan opciones de futuro alejados de la violencia y la droga. «Con esta campaña queremos que se conozca esta realidad, a veces, escondida y que a nadie le gusta mirar», argumenta Herrero.

 

Fuente: www.teinteresa.com y Europa Press

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