Ser y no parecer

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Docentes, médicas, empleadas: las Voluntarias de Don Bosco anuncian el Evangelio con carisma salesiano en la vida de todos los días.

Es posible que no nos conozcas. Algunos dicen que somos las “escondidas” de la Familia Salesiana. Pero eso tiene su razón de ser: es una señal de nuestra identidad, muy original, que nos permite llegar adonde el Señor nos envía.¿Alguien que cumple cien años puede decirle algo a los jóvenes? Creemos que sí.El 20 de mayo, las Voluntarias de Don Bosco(VDB) cumplimos cien años. Y no es que todas tengamos esa edad, por supuesto. Como en toda familia,hay jóvenes, adultas y ancianas. Somos mujeres que, escuchando la llamada de Jesús, queremos seguirlo más de cerca compartiendo el carisma salesiano.

Las Voluntarias de Don Bosco no le damos a conocer a los demás que somos “consagradas” ¿Por qué sucede esto? Es una característica propia de los institutos seculares, una forma de vida consagrada reconocida por la Iglesia. Los miembros de estos institutos queremos seguir más de cerca a Jesús y, al igual que nuestros hermanos consagrados de la Familia Salesiana —como las Hijas de María Auxiliadora y los Salesianos de Don Bosco—, hacemos votos de castidad, pobreza y obediencia para vivir con mayor libertad nuestra donación a Dios y a los hermanos.

A la vez,por ser un instituto secular, vivimos en medio del mundo como cualquier laico: somos laicasconsagradas. Cada una de nosotras habita en su hogar, vivimos de nuestro trabajo, tenemos amigos y estamos insertas en la vida eclesial y social.Para una voluntaria, toda la vida es apostolado.

Somos docentes, médicas, secretarias, empleadas de comercio, catequistas…ejercemos las profesiones y oficios más diversos. Como cualquier laico, nos comprometemos en sindicatos, partidos políticos u organizaciones sociales, ya que el trabajo y el compromiso para transformar la sociedad es nuestra misión. Allí donde estamos es donde desarrollamos nuestra vocación.

El sentido de la “reserva” —no dar a conocer públicamente nuestra consagración— facilita nuestra misión en medio del mundo, pues estamos inmersas generalmente en ambientes no salesianos, y muchas veces no eclesiales, dónde el anuncio del Evangelio no siempre es fácil.¿Quién sabe si alguna vez has estado conversando con una voluntaria y no lo sabías?

En 2017 festejamos el centenario del instituto, que fue impulsado por nuestro fundador, el beato Felipe Rinaldi —tercer sucesor de Don Bosco—,quien el 20 de mayo de 1917 reunió a un grupo de mujeres jóvenes para hacerles una propuesta audaz: consagrarse a Dios en medio del mundo, para ser hijas de Don Bosco y servir a los jóvenes en todos los lugares posibles, especialmente en aquellos a los que no podían llegar los salesianos y las hermanas. Es allí, en medio del mundo, dónde buscamos la santidad con ésta forma particular de estar presentes, compartiendo los dolores, gozos y esperanzas de todas las personas con quienes nos encontramos a diario.

Boletín Salesiano, junio 2017

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