Una vez más, volver a estar presentes

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Un nuevo terremoto sacudió Haití, el país más pobre de América. En medio de una crisis política y social, Salesianos e Hijas de María Auxiliadora atienden la emergencia.

Con la colaboración de Misiones Salesianas

El sábado 14 de agosto, un sismo de 7,2 grados de magnitud sacudió el suroeste de Haití ocasionando, hasta el momento de la confección de esta nota, la muerte de más de 2.000 personas y unos 12.000 heridos. Además, de acuerdo a las cifras preliminares, más de 53.000 viviendas quedaron completamente destruidas y otras 77.000 resultaron dañadas. Quienes se encuentran en el lugar aseguran que los daños son mucho mayores a los calculados, pero todavía los equipos de rescate no llegan a todas partes.

Stacy House, doctora de la ONG Project Medishare, que busca llevar atención médica a las comunidades desfavorecidas de Haití, coincide en ese diagnóstico: “Tenemos una situación muy crítica, porque hay muchos heridos, algunos en situaciones muy graves que todavía no han podido ver a un médico ni recibir algún tipo de atención sanitaria”. Además agregó: “Están simplemente abandonados a su suerte. Hay lugares donde todavía no han llegado los equipos de rescate. Y otros donde, desafortunadamente, cuando llegan, ya es muy tarde. Y no porque murieron en el terremoto, sino porque quizás tenían algún tipo de lesiones con las que hubieran podido sobrevivir con una atención oportuna”.

Haití es uno de los países más pobres del mundo. De sus 11.000.000 de habitantes, alrededor del 60% gana menos de 2 dólares al día.

Esta crisis sanitaria llegó en un momento muy delicado para el país, pocas semanas después del asesinato del presidente, Jovenel Moïse, en medio de una escalada de violencia que obligó a huir a más de 19.000 personas. Además, como el resto del mundo, el país se enfrenta a la pandemia de COVID-19 con miles de personas infectadas y muy pocos recursos sanitarios. 

Haití es uno de los países más pobres del mundo. De sus 11.000.000 de habitantes, alrededor del 60% gana menos de 2 dólares al día. De acuerdo a la Oficina de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, cerca de 4.000.000 de personas necesitaban regularmente ayuda humanitaria para sobrevivir antes de la tragedia: se calcula que en la actualidad son cientos de miles más. 

Estar con quienes más sufren

Una de las zonas más afectadas por el terremoto es la localidad de Les Cayes, donde se encuentran presentes los misioneros salesianos. “Estamos bien y nuestras misiones solo han sufrido algunos daños menores en los muros, pero hay mucha destrucción por todos lados, explicó Víctor Auguste, misionero salesiano, luego del terremoto. “Sabemos que hay personas a nuestro alrededor que han perdido la vida y muchas otras sus hogares”, explican los misioneros que alojaron en sus instalaciones a varias familias de la zona.

Los salesianos están presentes en Haití desde 1935 para responder a la solicitud del gobierno de abrir una escuela profesional. Desde entonces, los misioneros han ampliado su trabajo hasta tener once centros educativos grandes y más de doscientas pequeñas escuelas en todo el país.

El terremoto golpeó especialmente la zona de Les Cayes, en la costa sur de Haití. Una nueva tragedia en un país sumamente frágil.

“No dejar a los niños en la calle”

Quienes también sufrieron las consecuencias del terremoto fueron tres comunidades de las Hijas de María Auxiliadora que se encuentran en la zona. Las comunidades de Anse à Vau y Jèremie sufrieron algunos daños materiales, pero sin duda la más afectada fue la casa y escuela de Les Cayes. La misma ya había sido renovada parcialmente luego del sismo del 2010; allí las Hijas de María Auxiliadora gestionan una gran obra con todos los niveles escolares y un centro profesional con una población total de más de 1.500 alumnos y oratorianos.

Los salesianos están en Haití desde 1935 Atienden once grandes centros educativos y más de doscientas pequeñas escuelas.

La hermana Vilma Tallone, ecónoma general del Instituto, expresó que acompañarán “una vez más a las hermanas de Haití, organismos amigos y bienhechores, para no dejar a los niños y los jóvenes en la calle: septiembre está cerca —y por ende, el comienzo de clases— y la escuela es un derecho y es la única certeza de porvenir para un país que no conoce ni paz ni tranquilidad”.

BOLETÍN SALESIANO – SEPTIEMBRE 2021

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