San José: un padre que cambia pañales

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La imagen de José presentada en el tríptico “Adoración de los Magos”.

En el Evangelio se realizan menciones explícitas del nombre “José”, referido al esposo de María. En el que más se menciona, sobre todo en los relatos de la infancia, es en el de San Mateo. Allí es nombrado explícitamente siete veces y presentado como figura clave, hombre justo y obediente.

Por otra parte, mientras que el de San Marcos evita toda referencia explícita a José; el de San Lucas lo menciona seis veces, subrayando la paternidad legal de José. Por último, si bien en el de San Juan es mencionado explícitamente dos veces, no se desarrolla la figura de José, sino que solo lo menciona como dato identificatorio.

Sin embargo en ninguna de sus menciones se lo presenta de la forma en que el pintor El Bosco lo presenta en su tríptico “Adoración de los Magos”. En el panel lateral parecería ser que San José está lavando los pañales de Jesús.  Y esto se da a entender por una combinación de indicios visuales, tradiciones iconográficas y lecturas teológicas, que si bien no es una afirmación absoluta, es una interpretación sólida y ampliamente aceptada

Aquí encontramos la escena de San José. Todo el tríptico posee un simbolismo particular y abundante en detalles, significaciones y aplicaciones.

Indicios visuales concretos

En ese panel, José aparece:

  • inclinado sobre un recipiente o caldero,
  • manipulando telas blancas,
  • junto a un fuego y utensilios domésticos,
  • en una actitud de lavado o preparación de ropa.

La blancura de los paños, su tamaño reducido y el contexto doméstico llevaron a muchos historiadores a interpretarlos como pañales infantiles y no como simples trapos o alimentos.

Tradición iconográfica medieval

Desde la Baja Edad Media, sobre todo en el norte de Europa, se desarrolló una iconografía que mostraba a san José realizando tareas consideradas humildes o incluso impropias de la masculinidad tradicional, como:

  • Cocinar.
  • Avivar el fuego.
  • Lavar pañales.
  • Cuidar directamente al Niño.

Estas imágenes no buscaban ridiculizarlo, sino subrayar la humanidad real de la Encarnación y la inversión de valores del cristianismo.

Sentido teológico: la humillación de Dios

La lectura simbólica es potente:

  • El Verbo eterno se hace niño que ensucia pañales.
  • El padre terreno del Hijo de Dios se ocupa de lo más bajo y cotidiano.
  • El misterio de la salvación pasa por gestos domésticos y ocultos.

El Bosco, siempre atento a lo marginal y a lo aparentemente insignificante, refuerza así la kénosis –abajamiento– de Cristo y la santidad del servicio silencioso.

Contraste deliberado con la escena central

Mientras en el centro:

  • Los Magos ofrecen oro, incienso y mirra,
  • Todo es riqueza, solemnidad y revelación,

En el lateral: 

  • José lava telas sucias. 
  • No hay gloria visible, solo cuidado, necesidad y paciencia.

Este contraste es intencional: la verdadera adoración no siempre es espectacular.

En síntesis, se dice que San José lava los pañales de Jesús porque El Bosco lo representa sirviendo al misterio en su forma más concreta y corporal. No cuida una idea, ni un símbolo: cuida a un niño real.

Con la colaboración de José Sobrero, sdb

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