El hijo más lejano de Don Bosco

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José Fagnano, pionero de la misión salesiana en el sur del continente

En 2016 se conmemoraron los cien años de la muerte de José Fagnano, enviado por Don Bosco a evangelizar la zona austral del continente americano. Y este año celebramos el ciento treinta aniversario de su llegada aPunta Arenas, sede por tres décadas de su acción misionera,humilde y audaz.

De Garibaldi a Don Bosco 

José Fagnano nació en Rocchetta, cerca de Turín, Italia, el 9 de marzo de 1844. Ya desde niño se sintió llamado al sacerdocio y en 1859 ingresó al seminario menor de Asti. Pero eran tiempos difíciles, y el seminario fue cerrado. Regresó a su casa y, ganado por el entusiasmo social que promovía la unificación de los reinos de Italia, se enroló en las tropas de Giuseppe Garibaldi como voluntario enfermero. Pero no se apagaba en él la vocación sacerdotal y entonces se presentó a Don Bosco en Turín.
En 1864 profesó como salesiano y en 1868 fue ordenado sacerdote. Cuando en 1875 Don Bosco hizo público su proyecto de enviar los primeros misioneros a la Patagonia, el 14 de noviembre Fagnano zarpó desde Génova con los demás misioneros, capitaneados por Juan Cagliero. Un mes después llegaban al puerto de Buenos Aires y él fue designado director de la primera comunidad salesiana en América, en San Nicolás de los Arroyos.

Además de los asesinatos y persecuciones perpetrados por los colonos, las enfermedades en la Misión marcaron el destino de los nativos.

Hecho para la Patagonia

El 20 de enero de 1880, Fagnano desembarcaba en Carmen de Patagones como director de la primera misión salesiana en la Patagonia, acompañado por tres salesianos y cuatro Hijas de María Auxiliadora. Allí inició los caminos de la evangelización remontando el cauce del río Negro y sus afluentes hasta la Cordillera, misionando entre las tribus indígenas, defendiéndolas de las injusticias y muertes que producía en ese tiempo la llamada “Conquista del Desierto”.
Mientras tanto Don Bosco, insistiendo ante el Papa, logró la creación de un vicariato apostólico en la Patagonia norte y central y una prefectura apostólica en la Patagonia sur, proponiendo tres candidatos para presidir dichas jurisdicciones misioneras: Juan Cagliero, Santiago Costamagna y José Fagnano. Escribía: “Son tres individuoscapaces de cumplir el cargo que se juzgase oportuno confiarles. Todos son laboriosos, robustos, predicadores, insensibles a las fatigas, de moralidad a toda prueba.(…)Fagnano parece más apropiado para la Patagonia Meridional: de complexión hercúlea, no conoce ni el cansancio ni el miedo a las empresas arriesgadas”. El 16 de noviembre de 1883, el Papa creaba la prefectura apostólica “en la parte Meridional de la Patagonia que comprenderá la Islas Malvinas y las demás islas cercanas al Estrecho de Magallanes”, al frente de la cual designó a Fagnano con título de monseñor.
Fagnano necesitó tiempo para adquirir los conocimientos suficientes y conseguir el personal salesiano para iniciar la misión. El lugar aconsejado comosede de la prefectura apostólica era Punta Arenas, único asentamiento permanente en el sur del continente, que contaba con unos mil habitantes. Allí llegó el 21 de julio de 1887 desembarcando con otros tres misioneros salesianos. El 7 de agosto escribía a Don Bosco: “Somos los hijos más lejanos del querido Don Bosco, pero ciertamente los más cercanos a su corazón, por la ternura con que piensa en nosotros”.

Un refugio para los nativos

Diez meses después, Fagnano ya tenía organizada la prefectura apostólica en Punta Arenas y en Santa Cruz. Decidió entonces viajar a Italia con el fin de informar a la Santa Sede y buscar personal y ayudas. Regresó a Punta Arenas el 3 de diciembre de 1888acompañado por otros  nueve salesianos y cinco Hijas de María Auxiliadora.
Al igual que Don Bosco, Fagnano sólo confiará en la Divina Providencia y desde ese ángulo verá siempre tanto las situaciones favorables como las adversas. Solicitó al gobierno de Chile la cesión por veinte años de la Isla Dawson, al sur de Punta Arenas, isla céntrica que permitiría recibir a los alakalufes, habitantes de las innumerables islas australes. Mientras se hacían los trámites, el 3 de febrero de 1889 llevó a dos misioneros salesianos, el personal laico necesario, animales y herramientas, para construir la “Misión San Rafael”, y así brindar un refugio a los nativos.En 1892 llevó allí también a las hermanas.
Fagnano fundó otra importante “reducción” en la costa atlántica de la Tierra del Fuego, sobre la desembocadura del río Grande y la llamó “Misión Nuestra Señora de la Candelaria”. El 11 de noviembre de 1893 llegaron los tres primeros salesianos y en 1895 se añadieron las hermanas. Todavía hoy perdura como Misión Salesiana y Escuela Agrotécnica.Además, los salesianos y salesianas ofrendaron una generosa página misioneraen las islas Malvinas, desde 1888 hasta 1952.

“Fagnano parece más apropiado para la Patagonia: no conoce ni el cansancio ni el miedo a las empresas arriesgadas”.

Las enfermedades hacen estragos

La adquisición, mantenimiento y administración de la Misión de Río Grande desvelaron casi de continuo tanto a Fagnano como a quienes compartieron con él las preocupaciones de la gestión. Pero el enemigo que más víctimas produjo en La Candelaria fue la tuberculosis:hacia el 1900, la mortandad comenzó a ser el tema de muchas noticias dadas por los misioneros, que veían con tristeza la desaparición del pueblo ona.
Por su parte, el 23 de septiembre de 1911 se cumplían los veinte años de la cesión concedida en la isla Dawson. Ese día, los salesianos, salesianas e indígenas se retiraron de la isla. Además de las masacres, asesinatos y persecuciones perpetrados por los colonos, las enfermedades y muertes en la misma Misión marcaron el irrevocable destino que se cernía sobre los nativos.

El ocaso de un héroe

La vida de Fagnano, de sus misioneros y misioneras, fue para esas tierras “una epopeya cálida, humilde, heroica”. Con el tiempo, su salud entró en franca decadencia. El 18 de septiembre de 1916, en Santiago de Chile “el incansable misionero, el pionero de la fe, el apóstol de los fueguinos, concluyó su santa y heroica vida”.

Por Eduardo Giorda, sdb * • egiorda@donbosco.org.ar

* El presente artículo es una síntesis de uno mayor realizado por el salesiano sacerdote Eduardo Giorda, luego de una extensa investigación sobre la vida de monseñor Fagnano.

Boletín Salesiano, julio 2017

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