La oscuridad de los colores

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¿El tiempo marca nuestras vidas o nosotros lo marcamos a él?

La oscuridad de los colores, de Martín Blasco. Editorial Norma

Por Nadia Rocha
nadiarocha86@gmail.com

Cuando comenzamos una novela, nos sumergimos en sus palabras, en sus frases y en el sentido que ellas transportan. Nos vamos imaginando las escenas y también los gestos y los sentimientos que transmiten las miradas. Y así, nuestra película imaginaria se desliza y empieza a volar. 

Eso ocurre cuando leemos La oscuridad de los colores, la novela de Martín Blasco. El autor nos invita a sumergirnos en el Buenos Aires de principios de siglo XX: resurgente, atractivo, cargado de nuevas sensaciones y expectativas, donde los personajes y sus historias crean una trama exquisita, tanto para jóvenes, como para adultos, traspasando los límites de edad y borrando el encasillamiento de la lectura juvenil. 

La novela narra la vida de Alejandro, quien recibe en su despacho un sobre con un pedido tan intrigante como perturbador: investigar la desaparición de cinco niños ocurrida más de dos décadas atrás. Desde allí, nos convida su mundo periodístico y locuaz, compuesto de personajes variados y magnéticos, de sucesos históricos y de relaciones que nacen —¿o continúan?— a lo largo del tiempo. El suspenso ronda constantemente y provoca que no podamos dejar la historia, ni desprendernos de los vínculos, al tiempo que idealizamos las consecuencias de sus acciones.

Dos relatos paralelos que se van uniendo con el correr de la lectura; dos relatos paralelos de decisiones acertadas o equívocas, que nos demuestra que el ser humano es el único que puede ser consciente de ellas y del desenlace que tomarán, ya sea para cambiar el mundo, o su mundo, donde la moral y la empatía se deja de lado por el beneficio individual. Esta premisa es el sostén de la historia y de las acciones que allí se llevan a cabo. Lo experimental sale a la luz, siendo una entrada al mundo contemporáneo, pero también, aquella que puede acabar con los sueños a futuro. “Somos capaces de soñar lo que no podemos realizar”, se argumenta en la trama. 

El lector traspasa todo el tiempo ese velo de realidad e irrealidad, y realiza un recorrido por los diversos y conocidos escenarios, acompañado por los distintos colores que juegan y se amoldan a cada momento, provocando que la novela sea sumamente entretenida, atractiva y placentera. 

Por ello, los y las invito a reflexionar y debatir sobre ciertas preguntas que convida el texto: ¿El tiempo marca nuestras vidas o nosotros lo marcamos a él? ¿Hemos aprendido de los sucesos mundiales o aún no los hemos entendido? ¿Somos dueños de nuestro destino, o víctimas de las circunstancias?

BOLETÍN SALESIANO – ABRIL 2021

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