¿Una advertencia para quién?

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La perla

Hola ladrón de paz
campo de minas para mi sensibilidad
playboy un campeón
gasta el dinero que tiene y también el que no.

Él es tan encantador
estrella de la sinrazón
un espejismo
medalla olímpica de oro al más cabrón
tienes el podio de la gran desilusión.

La decepción local
rompecorazones nacional
un terrorista emocional
el mayor desastre mundial.

Es una perla
nadie se fía
es una perla
una de mucho cuida´o.

(fragmento)

Artista: Rosalía

Album: Lux (2025)

Por Maria Micaela Perez Ghio 

micaperezghio@gmail.com

Desde hace unos años se popularizó sobre todo entre adolescentes y jóvenes el concepto de “red flag” para indicar aquellas situaciones, actitudes o vínculos que podrían ser potencialmente negativos, peligrosos o dañinos. 

“La perla” una canción de Rosalía que lleva un tiempo sonando en las plataformas nos puede ayudar a reflexionar sobre este concepto, pero no poniendo la mirada exclusivamente en los demás, sino también en nosotros mismos. 

En tiempos donde la paz está ausente, Rosalía empieza la canción con una frase particular: “Hola, ladrón de paz”. Y podríamos detenernos a pensar en todas aquellas actitudes que nos roban nuestra paz interior. Pero la paz no depende únicamente de factores externos, sino también de factores internos, de las decisiones que tomamos. La paz interior depende de una suma de acciones, por un lado, el autoconocimiento y el autocuidado, y por el otro, rodearnos de personas que nos quieran bien. Si falta alguno de estos, seguramente se nos dificulte estar en paz. 

En la canción se esconde, además, un consejo: “por fin vas a terapia, al psicólogo y también psiquiatra”, y es que a veces solos no podemos o no sabemos cómo hacer y necesitamos de alguien que nos ayude de diferente manera. Pero la frase sigue con el reclamo: “de qué sirve si siempre mentís”. Más allá de que haya gente que nos quiera, de que las cosas salgan como las planeamos, de que vayamos a terapia, lo que determina que no seamos una “red flag” es que seamos honestos, coherentes, que nuestra forma de vivir sea un reflejo de lo que creemos. Lo importante no es que seamos perfectos en apariencia, sino que quienes nos rodean sepan quiénes somos, qué buscamos, qué intenciones tenemos.

“La lealtad, la fidelidad, es un idioma que nunca entenderá”, pero no alcanza sólo con las intenciones que tengamos, sino que también es necesario que hablemos el idioma de la lealtad: que no nos vayamos cuando las cosas se complican, porque la estrofa concluye: “si le pides ayuda, desaparecerá”. Qué distinto sería el mundo, nuestro país, nuestro barrio, si nos animáramos a quedarnos cerca de quien está sufriendo; quizás lo primero que podemos intentar es preguntar a los demás “¿cómo estás?” y no seguir caminando en modo automático, sino detenernos a escuchar la respuesta y mirar más a los ojos.

Muchas especulaciones circularon y circulan sobre a quién está dedicada la canción. Tal vez la mayoría de ellas hacen referencia a una ex pareja de la cantante. Lo cierto es que la misma Rosalía aclaró en quién está inspirada la canción, pero también podría estar dedicada a todos los que queremos sostener vínculos que nos ayuden a crecer, vínculos que nos hagan ser mejores personas cada día. 

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