Algunas frases de Pocho Lepratti que expresan su pensamiento y el corazón que animaban su vida y su trabajo.

Por: Roberto Moncarca
boletin@donbosco.org.ar
Claudio «Pocho» Lepratti (1966-2001) fue un referente del trabajo comunitario en los barrios vulnerables de Rosario, especialmente en la Vicaría Sagrado Corazón de Jesús de Barrio Ludueña. Viviendo en la villa, coordinó talleres para jóvenes, campamentos, animó la conformación de grupos juveniles, sostuvo su participación en instancias de formación y capacitación integral, además de ser delegado gremial de ATE y CTA.
El 19 de diciembre de 2001, en plena crisis, la policía santafesina disparó cerca del comedor escolar de la Escuela N° 756, donde Pocho trabajaba. Subió al techo para frenar los disparos al grito de: «¡Bajen las armas, que aquí solo hay pibes comiendo!«. Y fue asesinado por la policía.
Su sepelio, el 20 de diciembre, en el patio de la Escuela del P. Edgardo, en la Vicaría Sagrado Corazón, dio cuenta del inmenso cariño y aprecio de todos aquellos que de diferentes espacios pudieron compartir con Pocho un trecho del camino de construcción del Reino de Dios.
A continuación, algunas palabras y momentos que aún hoy resuenan en las calles de Ludueña y en tantos otros lugares donde la figura del Pocho es un ejemplo.
“En mi vida he visto a jóvenes morir espiritualmente, quedar sin esperanza, creo que el Señor me interpela manifestándome claramente esa realidad y me llama a estar a su lado en esos hermanos, creo que la mejor forma de acercarme y hacer presente al Señor en estos pobres es según el carisma de Don Bosco”. (De su carta de petición para ingresar al noviciado salesiano, noviembre de 1986)
“Como respuesta cargada de confianza y gratitud a la invitación del Señor Jesús que me llama a seguirlo más de cerca y a trabajar con él en la construcción del Reino, entre mis hermanos los jóvenes más pobres con el carisma de Don Bosco le expreso con plena libertad mi petición para hacer profesión religiosa salesiana como salesiano coadjutor por el período de un año”. (De su carta de petición para renovar su consagración religiosa, noviembre de 1989).
“La situación de los pibes de nuestra villa, de Ludueña, es de exclusión, de desconocimiento de sus derechos, de lo que pueden lograr en su vida. Están afuera, no tienen expectativas de futuro”. (Audio original – Video “La Vagancia”)
“La Vagancia es un grupo de jóvenes que comenzó siendo un grupo de adolescentes, que nos juntábamos para hacer cosas juntos, no había actividades o propuestas para hacer ahí entre los jóvenes de la villa, entonces nos comenzamos a juntar para hacer algún campamento, para ir a algún lugar los domingos, hacer tortas fritas, tomar mate, charlar, escuchar música”. (Audio original – Video “La Vagancia”)
“’Los jóvenes son el futuro’. Frase propia del discurso escolar que enfatiza que los jóvenes, en tanto grupo social, no existen, ni tampoco existen sus expresiones musicales, deportivas, políticas, afectivas, intelectuales, etc. Al sacarlos del hoy para ubicarlos en un mañana que no posee ninguna señal de seguridad para las y los jóvenes de sectores populares, se les está haciendo invisibles, pierden toda posibilidad de decir algo ahora y de aportar para construir relaciones humanas en el país, en la familia, en la comunidad hoy”. (Seminario de Pedagogía Salesiana, Don Bosco y el Oratorio. Ayer y hoy. La institucionalización: un objetivo legitimable)
“En cuanto al trabajo, nosotros estamos reclamando la dignidad del trabajo, y acompañamos a los compañeros que son trabajadores y pierden su trabajo, por ejemplo, cuando fueron echados de Nestlé se hicieron marchas, se hicieron actos, cuando fueron echados compañeros de otros lugares, cuando se hacen marchas por el trabajo digno, por el derecho a trabajar que convoca la CTA, que convocan algunos partidos, que convocan grupos de desocupados. Nosotros somos todos de clase trabajadora, somos de villa, entonces nuestra posibilidad, nuestro futuro, nuestro hoy, está en el trabajo. Al no tener trabajo nos sentimos mal, porque no tenemos un lugar”. (Audio original – Video “La Vagancia”)
“Nos ponemos en contacto con otros grupos, con otras organizaciones, con otros espacios, y vamos a las actividades que nos invitan, para conocer esos anhelos y ver en qué coinciden con nosotros, en qué nosotros podemos tomar de ellos, y juntos concretarlos, porque nosotros creemos que si nos vamos uniendo vamos a mejorar esta situación en la que estamos”. (Audio original – Video “La Vagancia”)
“Yo me fui a vivir en el lugar donde están los jóvenes un poco porque entendía y entiendo que es muy difícil entender la situación de alguien que vive en la villa, de estar excluido, y la necesidad de encarnarnos que Jesús mostró en todo su tiempo de misión que estuvo entre nosotros, de encarnarse, de hacerse uno con la gente con la cual estaba”. (Audio original – Video “Pocho, una vida con sentido”)
“Un primer aspecto que querríamos tomar siguiendo la secuencia de Don Bosco es el de la personalización, el de tomar en serio a cada uno, las dificultades y expectativas de cada uno; el comienzo del oratorio es con un solo chico, al cual se le da catequesis en particular, por su edad, su memoria, su vergüenza y sus horarios… (…) Pero inmediatamente aparece el grupo, el asociacionismo. Y esto va en su relato del ocho de diciembre, que comienza con el primer joven que es Bartolomé Garelli, al dos de Febrero (fiesta de la purificación) en que ya son veinte los integrantes del oratorio, y el número seguía creciendo”. (Seminario de Pedagogía Salesiana, Don Bosco y el Oratorio. Ayer y hoy. La institucionalización: un objetivo legitimable, 1999)
“Hemos encontrado en este tiempo diversos compañeros y compañeras de diferentes ideologías en esta tarea de acompañar a los jóvenes y su trabajo es rescatable, pero debemos decir que no han soportado el desgaste de la tarea, por eso creemos que la opción desde la fe en esta tarea tiene una fuente de energía que en su momento es vital. (…) Hacer pastoral juvenil en una villa es estar expuesto a los golpes de cualquier lugar, incluso de los mismos jóvenes. Por eso recomiendo no hacerse enemigos, vienen solos, sino tratar de relacionarse con todos”. (Seminario de Pedagogía Salesiana, Don Bosco y el Oratorio. Ayer y hoy. La institucionalización: un objetivo legitimable, 1999)
“Entonces podemos decir que es clave la afirmación de la unidad de la humanidad en el espacio y en el tiempo, presentida por algunas escuelas de fines de la antigüedad y afirmada en la tradición judeo-cristiana. La idea de un género humano con una historia y un destino colectivo del que no puede ser separado ningún destino individual es una idea maestra madurada por los Padres de la Iglesia. (…) Esta concepción se opone a la existencia de marginados: un hombre, aún diferente, aún envilecido, sigue siendo un hombre a quien debemos permitir que prosiga una vida humana”. (Seminario de Filosofía, “La realización del hombre en la comunicación”, 1992)
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – NOVIEMBRE 2026


