Para seguir caminando juntos

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Luego del Capítulo General 28, el Rector Mayor comparte los ocho ejes para guiar la misión salesiana durante los próximos años.

El Rector Mayor, Don Ángel Fernández Artime, durante el Capítulo General 28, que se celebró a principios de este año en Valdocco, Turín.

A principios de este año se celebró en Valdocco, Turín, el Capítulo General 28, máxima instancia de decisión y animación de los Salesianos de Don Bosco a nivel mundial, que recoge a su vez las reflexiones llevadas adelante previamente en cada inspectoría salesiana.

Si bien el encuentro no se desarrolló tal como estaba previsto producto de la pandemia, sí permitió que los debates y los acuerdos dieran lugar a una serie de propuestas para los próximos años, que el Rector Mayor y su Consejo envían ahora a todas las presencias salesianas del mundo. 

Don Ángel llama a este documento una “hoja de ruta” para la Congregación, con ocho metas para los próximos seis años:

• La identidad y el rol de los religiosos salesianos.
• El espíritu salesiano, la “caridad pastoral”.
• La presencia y la cercanía salesiana.
• La formación de salesianos y laicos.
• La prioridad absoluta por los jóvenes, por los más pobres, y los más abandonados e indefensos.
• La misión conjunta entre salesianos y laicos
• La llamada a una mayor generosidad, que traspase las fronteras de las naciones e inspectorías.
• El trabajo junto a los jóvenes por un futuro más sostenible.

Son varios los desafíos a los que necesitamos dar respuesta en los próximos seis años. Se los presento como fruto de la reflexión en el Capítulo General. Se los propongo a toda la Congregación conociendo con detalle, después de los seis años anteriores, la realidad que vivimos y el camino de la Iglesia últimamente. Estos desafíos deberán ser el espejo en el que confrontarse cada inspectoría del mundo, y los criterios para definir las metas y objetivos, los procesos y acciones concretas del próximo sexenio allá donde el carisma de los hijos de Don Bosco ha echado raíces.

Tales desafíos y metas a las que hemos de dar respuesta son:

1. Salesiano de Don Bosco para siempre

Este sexenio deberá distinguirse por un profundo trabajo para crecer en profundidad carismática, en identidad salesiana, en todas las etapas de la vida, con un serio empeño en cada inspectoría, y en cada comunidad salesiana, hasta poder decir como Don Bosco: “He prometido a Dios que hasta mi último suspiro sería para mis queridos jóvenes pobres”.

• Cuidaremos como una urgencia inaplazable en cada etapa formativa, con la profundidad que le corresponda, los elementos que dan identidad carismática a cada salesiano y que nos hacen enamorarnos de Don Bosco y de los jóvenes con el corazón de Jesús Buen Pastor.

• Daremos prioridad a nuestros rasgos de identidad carismática como consagrados que nos hacen signos proféticos: una vida feliz que hunde sus raíces en el Evangelio, una Fe fuerte anclada en Dios; una comunión que hace atrayente la vida comunitaria, una actitud profética ante la injusticia y el mal, y una mirada de esperanza y de deseo de conversión.

• En las inspectorías se tendrá muy en cuenta en las obediencias que reciban los hermanos el no ponerles en riesgo de perder los latidos del corazón salesiano, y caer en genericismos carismáticos o simplemente en identidades pastorales diocesanas que lleven a desvincularse de la Congregación.

• Seguimos cuidando fuertemente que como Congregación no nos alcance el “virus del clericalismo y del carrerismo”. (1)

• En la reflexión y el compartir al interior de cada comunidad valoramos la primera parte del documento Animación y gobierno de la comunidad. El servicio del director salesiano que presenta “La identidad consagrada salesiana”.

2. En una Congregación donde urge el “Da mihi animas, caetera tolle” 

Propongo que seamos exigentes con nosotros mismos en responder a “la urgencia de volver a proponer con más convicción el primer anuncio”, porque “no hay nada más sólido, ni más profundo, ni más seguro, ni más consistente, ni más sabio que tal anuncio” (ChV, 214)”. (2)

• El Rector Mayor con su Consejo y cada inspectoría nos empeñaremos durante este sexenio en tomar las decisiones oportunas encaminadas a cualificar las presencias salesianas en la evangelización y educación en la fe. Es ésta una auténtica conversión pastoral, personal y comunitaria, a la que somos llamados.

• Promoveremos una pastoral juvenil que acompañe a los jóvenes atendiendo a su maduración personal, a su crecimiento en la fe, y que tenga como principio unificante la dimensión vocacional (DF 140, ChV 254). (3)

• Seguiremos empeñándonos a todos los niveles en nuestra Congregación para conseguir “un cambio de mentalidad frente a la misión a realizar” (Papa Francisco al CG28). (4)

• Difundiremos como un pilar fundamental de nuestra evangelización y educación lo que ha sido esencial para Don Bosco y tantas generaciones de salesianos: la hermosa presencia de nuestra Madre Auxiliadora en nuestras propuestas educativas y en nuestra oración con los jóvenes.

3. Viviendo el “sacramento salesiano” de la presencia

Propongo como expresión de nuestra conversión a los jóvenes algo ya pedido en el CG26: “Que cada salesiano encuentre el tiempo de estar en medio de los jóvenes como amigo, educador y testimonio de Dios, sea cual sea su función en la comunidad”. (5)

Y aunque suena extraño pedirle a un salesiano que encuentre tiempo para estar con los jóvenes, se ve necesario.

• Promover la presencia efectiva y afectiva entre y con los jóvenes en comunión de vida y acción. Y valorar y relanzar la hermosa vivencia y figura renovada del asistente, no sólo para el tirocinante sino para toda la vida del salesiano de Don Bosco.

• Cuidar en cada presencia el ambiente oratoriano, caracterizado por el ambiente de familia y de acogida, y la espiritualidad de la alegría profunda.

• Acompañar el dinamismo de los jóvenes mediante el protagonismo y liderazgo de los mismos jóvenes en cada casa y en la misión salesiana que en ella se lleva a cabo.

• Asegurar de igual modo la presencia de los formadores entre los jóvenes hermanos en formación en sus comunidades, donde se comunica el espíritu salesiano, ante todo con el ejemplo: estar en medio de ellos, ayudando fuertemente a los hermanos jóvenes a ser los primeros responsables de su formación.

• Empeñándose el Dicasterio de la Comunicación Social, en sus diversos niveles, en ofrecer instrumentos y estímulos para un permanente proceso de verificación, de puesta al día, de inculturación de la misión salesiana en el hábitat digital, donde los jóvenes viven, implicando a nuestras universidades, en red con otros centros y agencias que siguen más de cerca y estudian las transformaciones que el mundo digital está llevando adelante entre las nuevas generaciones.

 El Rector Mayor explica el espíritu de estas líneas programáticas para los próximos años.

4. Formándonos para ser salesianos pastores hoy

Nos comprometemos a superar la división entre formación y misión favoreciendo en la Congregación una renovada cultura de la formación en la misión para este momento en todo el mundo salesiano con medidas y decisiones de gran significatividad.

• Promovamos un renovado empeño en el acompañamiento formativo de los hermanos, que pueda tocar el corazón y hacernos disponibles para una verdadera y radical donación de nosotros mismos, haciendo uso del documento Jóvenes salesianos y acompañamiento: orientaciones y directrices, que confirma que nuestro modelo de formación no puede ser otro más que el Sistema Preventivo.

• Las comunidades de formación inicial cuiden un estilo de vida sobrio, de profundidad espiritual y de gran capacidad de servicio y trabajo, que preserve del aburguesamiento y forme a las exigencias de la misión, y se garantice el acompañamiento pastoral como estrategia fundamental para una formación a la misión y en la misión.

• Invirtamos energías en encontrar y formar a los formadores, y afrontemos con coraje el repensar los referentes institucionales y las estructuras formativas.

• El sector de la formación tomará en su mano un serio y exigente trabajo de puesta al día de la Ratio, potenciando aquello que nos salvará de la división entre la formación y la misión y garantizará procesos de verdadera maduración, personalización y acompañamiento.

5. Prioridad absoluta por los jóvenes, por los más pobres, y los más abandonados e indefensos. 

En el presente sexenio la Congregación en todas sus inspectorías hace una opción radical, preferente, personal de cada salesiano, e institucional, en favor de los chicos, chicas y jóvenes más necesitados, pobres y excluidos, con un cuidado particular en la defensa de quienes son explotados y víctimas de cualquier abuso y violencia: “abuso de poder, económico, de conciencia, sexual”. (6)

• En cada presencia salesiana del mundo y en cada Inspectoría determinarán qué decisiones tomar para que los muchachos y jóvenes más pobres de cada presencia nunca queden excluidos de ninguna casa salesiana, sean cuales sean los esfuerzos que se deban hacer, pensando, decidiendo, creando modos de hacerlo posible, como hizo siempre nuestro Padre Don Bosco.

• En cada inspectoría y cada casa salesiana tendremos un código ético de cuidado, prevención y defensa de los menores que tenemos confiados, protegiéndolos de cualquier tipo de abuso, venga éste de donde venga. Para nosotros los muchachos, muchachas y jóvenes son sagrados en el nombre de Dios.

• Ya sea a nivel mundial, inspectorial o local nos comprometemos a favorecer las diversas redes, acciones y buenas prácticas que se refieren a nuestra acción y presencia entre los muchachos, muchachas y jóvenes más pobres, y en particular también los refugiados e inmigrantes. Organismos salesianos como Don Bosco Network o Don Bosco Green Alliance deben ayudar a garantizar la protección de los menores y a caminar siempre en mayor comunión con el sector de la Pastoral Juvenil de la Congregación.

6. Junto a los laicos en la misión y en la formación

Demos toda la Congregación y en todas las inspectorías del mundo “pasos hacia adelante” en el testimonio de la misión compartida y la formación conjunta, haciendo realidad la existencia y cada vez mejor funcionamiento de la comunidad educativo-pastoral (CEP) en todas las presencias de la Congregación. Se puede estar más adelante o más atrás en el vivir la misión y la formación en la CEP y de la CEP, pero no se puede no caminar en esta dirección. Sigue siendo una prioridad y urgencia lo que ya pedí en el CG27: “La misión compartida entre salesianos y laicos ha dejado de ser opcional, si es que alguien lo sigue pensando así”. (7)

Demos pasos para incorporar laicos en los equipos formativos de las comunidades de formación inicial.

En estos seis años, cada inspectoría y presencia salesiana llevará adelante, conjuntamente entre salesianos y quienes comparten la misión y forman parte del núcleo animador, un proceso de discernimiento para:

• evidenciar con realismo la situación de la misión y de la formación compartida (reconocer) 

• ponerse en sintonía con el camino que la Iglesia y la Congregación están haciendo (interpretar) 

• trazar y activar procesos de crecimiento y de transformación, en sinergia con las demás realidades inspectoriales, regionales y de Congregación (elegir)

• Se irán incorporando gradualmente laicos con gran identidad carismática en los equipos inspectoriales, incluso con responsabilidades de coordinación y dirección.

• Se llevará a cabo en las inspectorías una formación según el modelo operativo de animación y gobierno de las casas según lo determinado ya en el Capítulo General 24.

• En las inspectorías y presencias salesianas haremos que sea significativo el evidente y fuerte testimonio de la Familia Salesiana en la CEP.

• Los centros regionales de formación permanente, con el apoyo de los dicasterios (sectores) para la Pastoral Juvenil y para la Formación, preparan subsidios adaptados a los diversos contextos regionales, y favorecen este proceso a nivel inspectorial y local. Llegan a ser, por eso mismo, receptores y difusores de buenas prácticas y de materiales que servirán como ejemplo y estímulo para otras realidades salesianas.

• En el ámbito de las CEP se valoriza como camino de formación permanente la tercera parte de Animación y gobierno de la comunidad. El servicio del director salesiano”, dedicado a “La comunidad educativo pastoral”.

• Este proceso será uno de los campos a los que prestar atención prioritaria en las visitas inspectoriales, en los Capítulos inspectoriales de mitad de sexenio, en las visitas extraordinarias y en las visitas de conjunto.

7. Es hora de generosidad en la Congregación, siempre misionera

Propongo a toda la Congregación que hagamos concreta esta hora de generosidad asumiendo de modo natural la disponibilidad de hermanos de todas las inspectorías (cesión, intercambio, ayudas temporales) para servicios internacionales, nuevas fundaciones y nuevas fronteras a las que queremos llegar.

• Estarán las inspectorías atentas y disponibles ante las llamadas del Rector Mayor para las necesidades y desafíos que iremos asumiendo.

• Los 150 años del primer envío misionero de Don Bosco a la Argentina (que tendrá lugar en el año 2025), y el primer centenario de la presencia misionera en el nordeste de India (2022), serán la oportunidad para continuar el proyecto misionero de nuestra Congregación.

• Esto lo concretamos con la invitación a cada inspectoría de abrir en el sexenio que iniciamos un proyecto misionero en el interior de la propia Inspectoría (refugiados, inmigrados, presencia de frontera, muchachos explotados…) dando prioridad a la significatividad y a las verdaderas llamadas de auxilio de los jóvenes de hoy. 

• El Rector Mayor con su Consejo darán los pasos oportunos para consolidar en el dicasterio (sector) de la Pastoral Juvenil de la Congregación la sección que atienda prioritariamente a la realidad de los refugiados e inmigrantes (en especial menores no acompañados y jóvenes).

8. Acompañando a los jóvenes hacia un futuro sostenible

Escuchando el grito mundial de tantos jóvenes de hoy, los salesianos nos comprometemos a dar testimonio creíble, personal y comunitariamente, de conversión en el cuidado de la Creación y en la Espiritualidad Ecológica. (8)

• Cada inspectoría del mundo dará respuesta a través de la Delegación Inspectorial de Pastoral Juvenil para hacer de nuestras escuelas, centros educativos, campus universitarios, oratorios, parroquias, modelos educativos en el cuidado del ambiente y de la naturaleza. En la educación debemos incluir como opción salesiana la acción en favor de la Creación: cuidado de la naturaleza, del clima y del desarrollo sostenible.

• Extendemos, en todo lo posible, la red de instituciones salesianas que se incorporarán a la Don Bosco Green Alliance promoviendo la participación de jóvenes en campañas globales en favor del sostenimiento de las causas ambientales y ecológicas para el cuidado de la Creación y de la vida humana.

• Aceptamos la petición hecha al CG28 de la conferencia salesiana sobre las energías renovables de noviembre de 2019 pidiéndonos que la Congregación asuma para todas las Inspectorías del mundo el 100% de energías renovables antes del 2032. Aun siendo muy desigual la realidad de la Congregación en los diversos países, aceptamos este desafío en colaboración con las Oficinas de Planificación y Desarrollo de las Inspectorías, las ONG salesianas y el Don Bosco Network.

Mis hermanos salesianos muy queridos: esto es lo que sentía que debía comunicar y pedir a todos junto con mi invitación a acoger estos desafíos, esta “hoja de ruta” del sexenio con el corazón y con un profundo deseo de hacerlo vida en las comunidades e inspectorías. Serán sin duda, con la gracia de Dios y la presencia materna de nuestra Madre Auxiliadora, unos años de fidelidad congregacional y de respuesta valiente y hasta profética a los signos de los tiempos de hoy. Que nuestra Madre Auxiliadora siga cuidando de nuestra Congregación y “haciéndolo todo”, como con Don Bosco. Acompaño a todos y cada uno con mi afecto y oración.

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Roma 16 de agosto de 2020
205 Aniversario del nacimiento de Don Bosco
Ángel Fernández Artime, sdb

En esta entrevista, el Rector Mayor explica el espíritu de estas líneas programáticas para los próximos años.

El documento completo puede descargarse aquí

(1) Cfr. Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit (marzo 25 de 2019), en adelante ChV. En la 98 encontramos esta cita textual: “El clericalismo es una permanente tentación de los sacerdotes, que interpretan “el ministerio recibido como un poder que hay que ejercer más que como un servicio gratuito y generoso que ofrecer; y esto nos lleva a creer que pertenecemos a un grupo que tiene todas las respuestas y no necesita ya escuchar ni aprender nada”. Discurso a la primera Congregación general de la XV Asamblea General Ordinaria del Sinodo de los Obispos (3 octubre 2018).
(2) CG28, Priorità della missione salesiana tra i giovani d’oggi. Primo nucleo, n.4
(3) Documento Final del «Sínodo de los Jóvenes», en adelante, DF.
(4) El Papa Francisco nos ha dicho: “La opción Valdocco de vuestro 28mo Capítulo General es una buena ocasión para confrontarse con las fuentes y pedirle al Señor: “da mihi animas, coetera tolle”. Tolle especialmente aquello que durante el camino se fue incorporando y perpetuando que, si bien en otro tiempo pudo ser una respuesta adecuada, hoy les impide configurar y plasmar la presencia salesiana de manera evangélicamente significativa en las distintas presencias de misión. Esto reclama de nosotros superar miedos y aprensiones que pueden surgir por haber creído que el carisma se reducía o identificaba con determinadas obras o estructuras. Vivir con fidelidad el carisma es algo más rico y desafiante que el simple abandono, repliegue o reacomodo de las casas o actividades; supone un cambio de mentalidad frente a la misión a realizar”.
(5)  CG26, “Da mihi animas, cetera tolle”. N.14
(6) ChV, 98
(7) CG27, Testigos de la radicalidad evangélica. Documentos Capitulares. Discurso del Rector Mayor en la clausura del CG27, n. 3.7, Roma, 2014
(8) LS 217

BOLETIN SALESIANO – NOVIEMBRE 2020

Para seguir caminando juntos

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Luego del Capítulo General 28, el Rector Mayor comparte los ocho ejes para guiar la misión salesiana durante los próximos años.

El Rector Mayor, Don Ángel Fernández Artime, durante el Capítulo General 28, que se celebró a principios de este año en Valdocco, Turín.

A principios de este año se celebró en Valdocco, Turín, el Capítulo General 28, máxima instancia de decisión y animación de los Salesianos de Don Bosco a nivel mundial, que recoge a su vez las reflexiones llevadas adelante previamente en cada inspectoría salesiana.

Si bien el encuentro no se desarrolló tal como estaba previsto producto de la pandemia, sí permitió que los debates y los acuerdos dieran lugar a una serie de propuestas para los próximos años, que el Rector Mayor y su Consejo envían ahora a todas las presencias salesianas del mundo. 

Don Ángel llama a este documento una “hoja de ruta” para la Congregación, con ocho metas para los próximos seis años:

• La identidad y el rol de los religiosos salesianos.
• El espíritu salesiano, la “caridad pastoral”.
• La presencia y la cercanía salesiana.
• La formación de salesianos y laicos.
• La prioridad absoluta por los jóvenes, por los más pobres, y los más abandonados e indefensos.
• La misión conjunta entre salesianos y laicos
• La llamada a una mayor generosidad, que traspase las fronteras de las naciones e inspectorías.
• El trabajo junto a los jóvenes por un futuro más sostenible.

Son varios los desafíos a los que necesitamos dar respuesta en los próximos seis años. Se los presento como fruto de la reflexión en el Capítulo General. Se los propongo a toda la Congregación conociendo con detalle, después de los seis años anteriores, la realidad que vivimos y el camino de la Iglesia últimamente. Estos desafíos deberán ser el espejo en el que confrontarse cada inspectoría del mundo, y los criterios para definir las metas y objetivos, los procesos y acciones concretas del próximo sexenio allá donde el carisma de los hijos de Don Bosco ha echado raíces.

Tales desafíos y metas a las que hemos de dar respuesta son:

1. Salesiano de Don Bosco para siempre

Este sexenio deberá distinguirse por un profundo trabajo para crecer en profundidad carismática, en identidad salesiana, en todas las etapas de la vida, con un serio empeño en cada inspectoría, y en cada comunidad salesiana, hasta poder decir como Don Bosco: “He prometido a Dios que hasta mi último suspiro sería para mis queridos jóvenes pobres”.

• Cuidaremos como una urgencia inaplazable en cada etapa formativa, con la profundidad que le corresponda, los elementos que dan identidad carismática a cada salesiano y que nos hacen enamorarnos de Don Bosco y de los jóvenes con el corazón de Jesús Buen Pastor.

• Daremos prioridad a nuestros rasgos de identidad carismática como consagrados que nos hacen signos proféticos: una vida feliz que hunde sus raíces en el Evangelio, una Fe fuerte anclada en Dios; una comunión que hace atrayente la vida comunitaria, una actitud profética ante la injusticia y el mal, y una mirada de esperanza y de deseo de conversión.

• En las inspectorías se tendrá muy en cuenta en las obediencias que reciban los hermanos el no ponerles en riesgo de perder los latidos del corazón salesiano, y caer en genericismos carismáticos o simplemente en identidades pastorales diocesanas que lleven a desvincularse de la Congregación.

• Seguimos cuidando fuertemente que como Congregación no nos alcance el “virus del clericalismo y del carrerismo”. (1)

• En la reflexión y el compartir al interior de cada comunidad valoramos la primera parte del documento Animación y gobierno de la comunidad. El servicio del director salesiano que presenta “La identidad consagrada salesiana”.

2. En una Congregación donde urge el “Da mihi animas, caetera tolle” 

Propongo que seamos exigentes con nosotros mismos en responder a “la urgencia de volver a proponer con más convicción el primer anuncio”, porque “no hay nada más sólido, ni más profundo, ni más seguro, ni más consistente, ni más sabio que tal anuncio” (ChV, 214)”. (2)

• El Rector Mayor con su Consejo y cada inspectoría nos empeñaremos durante este sexenio en tomar las decisiones oportunas encaminadas a cualificar las presencias salesianas en la evangelización y educación en la fe. Es ésta una auténtica conversión pastoral, personal y comunitaria, a la que somos llamados.

• Promoveremos una pastoral juvenil que acompañe a los jóvenes atendiendo a su maduración personal, a su crecimiento en la fe, y que tenga como principio unificante la dimensión vocacional (DF 140, ChV 254). (3)

• Seguiremos empeñándonos a todos los niveles en nuestra Congregación para conseguir “un cambio de mentalidad frente a la misión a realizar” (Papa Francisco al CG28). (4)

• Difundiremos como un pilar fundamental de nuestra evangelización y educación lo que ha sido esencial para Don Bosco y tantas generaciones de salesianos: la hermosa presencia de nuestra Madre Auxiliadora en nuestras propuestas educativas y en nuestra oración con los jóvenes.

3. Viviendo el “sacramento salesiano” de la presencia

Propongo como expresión de nuestra conversión a los jóvenes algo ya pedido en el CG26: “Que cada salesiano encuentre el tiempo de estar en medio de los jóvenes como amigo, educador y testimonio de Dios, sea cual sea su función en la comunidad”. (5)

Y aunque suena extraño pedirle a un salesiano que encuentre tiempo para estar con los jóvenes, se ve necesario.

• Promover la presencia efectiva y afectiva entre y con los jóvenes en comunión de vida y acción. Y valorar y relanzar la hermosa vivencia y figura renovada del asistente, no sólo para el tirocinante sino para toda la vida del salesiano de Don Bosco.

• Cuidar en cada presencia el ambiente oratoriano, caracterizado por el ambiente de familia y de acogida, y la espiritualidad de la alegría profunda.

• Acompañar el dinamismo de los jóvenes mediante el protagonismo y liderazgo de los mismos jóvenes en cada casa y en la misión salesiana que en ella se lleva a cabo.

• Asegurar de igual modo la presencia de los formadores entre los jóvenes hermanos en formación en sus comunidades, donde se comunica el espíritu salesiano, ante todo con el ejemplo: estar en medio de ellos, ayudando fuertemente a los hermanos jóvenes a ser los primeros responsables de su formación.

• Empeñándose el Dicasterio de la Comunicación Social, en sus diversos niveles, en ofrecer instrumentos y estímulos para un permanente proceso de verificación, de puesta al día, de inculturación de la misión salesiana en el hábitat digital, donde los jóvenes viven, implicando a nuestras universidades, en red con otros centros y agencias que siguen más de cerca y estudian las transformaciones que el mundo digital está llevando adelante entre las nuevas generaciones.

 El Rector Mayor explica el espíritu de estas líneas programáticas para los próximos años.

4. Formándonos para ser salesianos pastores hoy

Nos comprometemos a superar la división entre formación y misión favoreciendo en la Congregación una renovada cultura de la formación en la misión para este momento en todo el mundo salesiano con medidas y decisiones de gran significatividad.

• Promovamos un renovado empeño en el acompañamiento formativo de los hermanos, que pueda tocar el corazón y hacernos disponibles para una verdadera y radical donación de nosotros mismos, haciendo uso del documento Jóvenes salesianos y acompañamiento: orientaciones y directrices, que confirma que nuestro modelo de formación no puede ser otro más que el Sistema Preventivo.

• Las comunidades de formación inicial cuiden un estilo de vida sobrio, de profundidad espiritual y de gran capacidad de servicio y trabajo, que preserve del aburguesamiento y forme a las exigencias de la misión, y se garantice el acompañamiento pastoral como estrategia fundamental para una formación a la misión y en la misión.

• Invirtamos energías en encontrar y formar a los formadores, y afrontemos con coraje el repensar los referentes institucionales y las estructuras formativas.

• El sector de la formación tomará en su mano un serio y exigente trabajo de puesta al día de la Ratio, potenciando aquello que nos salvará de la división entre la formación y la misión y garantizará procesos de verdadera maduración, personalización y acompañamiento.

5. Prioridad absoluta por los jóvenes, por los más pobres, y los más abandonados e indefensos. 

En el presente sexenio la Congregación en todas sus inspectorías hace una opción radical, preferente, personal de cada salesiano, e institucional, en favor de los chicos, chicas y jóvenes más necesitados, pobres y excluidos, con un cuidado particular en la defensa de quienes son explotados y víctimas de cualquier abuso y violencia: “abuso de poder, económico, de conciencia, sexual”. (6)

• En cada presencia salesiana del mundo y en cada Inspectoría determinarán qué decisiones tomar para que los muchachos y jóvenes más pobres de cada presencia nunca queden excluidos de ninguna casa salesiana, sean cuales sean los esfuerzos que se deban hacer, pensando, decidiendo, creando modos de hacerlo posible, como hizo siempre nuestro Padre Don Bosco.

• En cada inspectoría y cada casa salesiana tendremos un código ético de cuidado, prevención y defensa de los menores que tenemos confiados, protegiéndolos de cualquier tipo de abuso, venga éste de donde venga. Para nosotros los muchachos, muchachas y jóvenes son sagrados en el nombre de Dios.

• Ya sea a nivel mundial, inspectorial o local nos comprometemos a favorecer las diversas redes, acciones y buenas prácticas que se refieren a nuestra acción y presencia entre los muchachos, muchachas y jóvenes más pobres, y en particular también los refugiados e inmigrantes. Organismos salesianos como Don Bosco Network o Don Bosco Green Alliance deben ayudar a garantizar la protección de los menores y a caminar siempre en mayor comunión con el sector de la Pastoral Juvenil de la Congregación.

6. Junto a los laicos en la misión y en la formación

Demos toda la Congregación y en todas las inspectorías del mundo “pasos hacia adelante” en el testimonio de la misión compartida y la formación conjunta, haciendo realidad la existencia y cada vez mejor funcionamiento de la comunidad educativo-pastoral (CEP) en todas las presencias de la Congregación. Se puede estar más adelante o más atrás en el vivir la misión y la formación en la CEP y de la CEP, pero no se puede no caminar en esta dirección. Sigue siendo una prioridad y urgencia lo que ya pedí en el CG27: “La misión compartida entre salesianos y laicos ha dejado de ser opcional, si es que alguien lo sigue pensando así”. (7)

Demos pasos para incorporar laicos en los equipos formativos de las comunidades de formación inicial.

En estos seis años, cada inspectoría y presencia salesiana llevará adelante, conjuntamente entre salesianos y quienes comparten la misión y forman parte del núcleo animador, un proceso de discernimiento para:

• evidenciar con realismo la situación de la misión y de la formación compartida (reconocer) 

• ponerse en sintonía con el camino que la Iglesia y la Congregación están haciendo (interpretar) 

• trazar y activar procesos de crecimiento y de transformación, en sinergia con las demás realidades inspectoriales, regionales y de Congregación (elegir)

• Se irán incorporando gradualmente laicos con gran identidad carismática en los equipos inspectoriales, incluso con responsabilidades de coordinación y dirección.

• Se llevará a cabo en las inspectorías una formación según el modelo operativo de animación y gobierno de las casas según lo determinado ya en el Capítulo General 24.

• En las inspectorías y presencias salesianas haremos que sea significativo el evidente y fuerte testimonio de la Familia Salesiana en la CEP.

• Los centros regionales de formación permanente, con el apoyo de los dicasterios (sectores) para la Pastoral Juvenil y para la Formación, preparan subsidios adaptados a los diversos contextos regionales, y favorecen este proceso a nivel inspectorial y local. Llegan a ser, por eso mismo, receptores y difusores de buenas prácticas y de materiales que servirán como ejemplo y estímulo para otras realidades salesianas.

• En el ámbito de las CEP se valoriza como camino de formación permanente la tercera parte de Animación y gobierno de la comunidad. El servicio del director salesiano”, dedicado a “La comunidad educativo pastoral”.

• Este proceso será uno de los campos a los que prestar atención prioritaria en las visitas inspectoriales, en los Capítulos inspectoriales de mitad de sexenio, en las visitas extraordinarias y en las visitas de conjunto.

7. Es hora de generosidad en la Congregación, siempre misionera

Propongo a toda la Congregación que hagamos concreta esta hora de generosidad asumiendo de modo natural la disponibilidad de hermanos de todas las inspectorías (cesión, intercambio, ayudas temporales) para servicios internacionales, nuevas fundaciones y nuevas fronteras a las que queremos llegar.

• Estarán las inspectorías atentas y disponibles ante las llamadas del Rector Mayor para las necesidades y desafíos que iremos asumiendo.

• Los 150 años del primer envío misionero de Don Bosco a la Argentina (que tendrá lugar en el año 2025), y el primer centenario de la presencia misionera en el nordeste de India (2022), serán la oportunidad para continuar el proyecto misionero de nuestra Congregación.

• Esto lo concretamos con la invitación a cada inspectoría de abrir en el sexenio que iniciamos un proyecto misionero en el interior de la propia Inspectoría (refugiados, inmigrados, presencia de frontera, muchachos explotados…) dando prioridad a la significatividad y a las verdaderas llamadas de auxilio de los jóvenes de hoy. 

• El Rector Mayor con su Consejo darán los pasos oportunos para consolidar en el dicasterio (sector) de la Pastoral Juvenil de la Congregación la sección que atienda prioritariamente a la realidad de los refugiados e inmigrantes (en especial menores no acompañados y jóvenes).

8. Acompañando a los jóvenes hacia un futuro sostenible

Escuchando el grito mundial de tantos jóvenes de hoy, los salesianos nos comprometemos a dar testimonio creíble, personal y comunitariamente, de conversión en el cuidado de la Creación y en la Espiritualidad Ecológica. (8)

• Cada inspectoría del mundo dará respuesta a través de la Delegación Inspectorial de Pastoral Juvenil para hacer de nuestras escuelas, centros educativos, campus universitarios, oratorios, parroquias, modelos educativos en el cuidado del ambiente y de la naturaleza. En la educación debemos incluir como opción salesiana la acción en favor de la Creación: cuidado de la naturaleza, del clima y del desarrollo sostenible.

• Extendemos, en todo lo posible, la red de instituciones salesianas que se incorporarán a la Don Bosco Green Alliance promoviendo la participación de jóvenes en campañas globales en favor del sostenimiento de las causas ambientales y ecológicas para el cuidado de la Creación y de la vida humana.

• Aceptamos la petición hecha al CG28 de la conferencia salesiana sobre las energías renovables de noviembre de 2019 pidiéndonos que la Congregación asuma para todas las Inspectorías del mundo el 100% de energías renovables antes del 2032. Aun siendo muy desigual la realidad de la Congregación en los diversos países, aceptamos este desafío en colaboración con las Oficinas de Planificación y Desarrollo de las Inspectorías, las ONG salesianas y el Don Bosco Network.

Mis hermanos salesianos muy queridos: esto es lo que sentía que debía comunicar y pedir a todos junto con mi invitación a acoger estos desafíos, esta “hoja de ruta” del sexenio con el corazón y con un profundo deseo de hacerlo vida en las comunidades e inspectorías. Serán sin duda, con la gracia de Dios y la presencia materna de nuestra Madre Auxiliadora, unos años de fidelidad congregacional y de respuesta valiente y hasta profética a los signos de los tiempos de hoy. Que nuestra Madre Auxiliadora siga cuidando de nuestra Congregación y “haciéndolo todo”, como con Don Bosco. Acompaño a todos y cada uno con mi afecto y oración.

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Roma 16 de agosto de 2020
205 Aniversario del nacimiento de Don Bosco
Ángel Fernández Artime, sdb

En esta entrevista, el Rector Mayor explica el espíritu de estas líneas programáticas para los próximos años.

El documento completo puede descargarse aquí

(1) Cfr. Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit (marzo 25 de 2019), en adelante ChV. En la 98 encontramos esta cita textual: “El clericalismo es una permanente tentación de los sacerdotes, que interpretan “el ministerio recibido como un poder que hay que ejercer más que como un servicio gratuito y generoso que ofrecer; y esto nos lleva a creer que pertenecemos a un grupo que tiene todas las respuestas y no necesita ya escuchar ni aprender nada”. Discurso a la primera Congregación general de la XV Asamblea General Ordinaria del Sinodo de los Obispos (3 octubre 2018).
(2) CG28, Priorità della missione salesiana tra i giovani d’oggi. Primo nucleo, n.4
(3) Documento Final del «Sínodo de los Jóvenes», en adelante, DF.
(4) El Papa Francisco nos ha dicho: “La opción Valdocco de vuestro 28mo Capítulo General es una buena ocasión para confrontarse con las fuentes y pedirle al Señor: “da mihi animas, coetera tolle”. Tolle especialmente aquello que durante el camino se fue incorporando y perpetuando que, si bien en otro tiempo pudo ser una respuesta adecuada, hoy les impide configurar y plasmar la presencia salesiana de manera evangélicamente significativa en las distintas presencias de misión. Esto reclama de nosotros superar miedos y aprensiones que pueden surgir por haber creído que el carisma se reducía o identificaba con determinadas obras o estructuras. Vivir con fidelidad el carisma es algo más rico y desafiante que el simple abandono, repliegue o reacomodo de las casas o actividades; supone un cambio de mentalidad frente a la misión a realizar”.
(5)  CG26, “Da mihi animas, cetera tolle”. N.14
(6) ChV, 98
(7) CG27, Testigos de la radicalidad evangélica. Documentos Capitulares. Discurso del Rector Mayor en la clausura del CG27, n. 3.7, Roma, 2014
(8) LS 217

BOLETIN SALESIANO – NOVIEMBRE 2020

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