Mucho más que “dibujitos”

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Las series e historietas japonesas y el interés que despiertan en adolescentes y jóvenes.

El mundo de los dibujos animados y las historietas ya no es exclusivo de la televisión o el papel: en las grandes ciudades de nuestro país es relativamente común toparnos con multitudinarios eventos para los apasionados de estos universos de fantasía. Estas ferias convocan a jóvenes y no tan jóvenes de todo el país a disfrutar de shows de sus animes y series favoritos, a participar en torneos disfrazados de sus personajes preferidos y a adquirir todo tipo de productos vinculados a este universo. Cada vez son más los locales especializados en la venta de mangas, videos y figuras de colección, así como también los puestos montados dentro de otros eventos para darle difusión a este fenómeno. Miles de jóvenes se entusiasman con la cultura japonesa —e incluso dibujan sus propias historias en su tiempo libre—, y al mismo tiempo muchos adultos se preguntan: ¿qué son el manga y el anime?

Parecidos pero diferentes

El manga y el anime son un tipo de expresión artística y cultural provenientes de Japón. El término manga hace referencia a la historieta, el cómic japonés. La diferencia del manga con respecto al cómic occidental es que la primera se caracteriza por presentar personajes con ojos extremadamente grandes —aunque ese estilo actualmente esté siendo dejado de lado— y también por priorizar el movimiento y la acción por sobre el diálogo. Son los gestos, las expresiones, las miradas y el comportamiento físico los que priman en este estilo de historietas.

Por otro lado, la palabra anime hace referencia a los dibujos animados japoneses, que pueden incluso estar basados en los mangas ya existentes. Es muy común que aquellos mangas que han logrado alcanzar gran fama entre el público japonés luego sean adaptados al anime para poder verlos en televisión.

Si bien dentro de la cultura occidental, y aún más en los países de Latinoamérica, los dibujos animados son considerados como un producto destinado casi exclusivamente a los niños, en Japón exceden a ese público. Por ello podemos encontrar mangas y animes de género infantil, romántico, policial, de terror, de humor, de aventura, de acción, de ciencia ficción, históricos y dramas para todas las edades y gustos; así como inmensidad de películas realizados en este formato animado. Hay que pensar al anime como si fueran las típicas series norteamericanas o novelas diarias que podemos ver en los canales de televisión de nuestro país, con guiones complejos e historias elaboradas, sólo que en versión animada.

De Astroboy a Dragon Ball

En Argentina, el “boom” del anime se dio en la década del noventa, principalmente a través de la difusión de la televisión por cable, cuyos nuevos canales importaron gran cantidad de series “enlatadas” —ya transmitidas durante la década del ochenta en Japón— destinadas para un público infantil y juvenil. A diferencia de los clásicos dibujos animados norteamericanos, estos animes mostraban una versión más real y estilizada de sus personajes. Sus historias eran mucho más complejas, a veces con situaciones sumamente dramáticas, y seguían una misma trama a lo largo de los capítulos. No eran episodios aislados como la mayoría de los clásicos como los Looney Toons o Tom y Jerry, cuyos destinatarios eran los niños pequeños. Algunos de los más destacados animes de esa época fueron Dragon Ball, Caballeros del Zodíaco, Súper Campeones, Sailor Moon, Pokemón o Digimon, entre otros; o bien algunos títulos “pioneros”, de los años setenta y ochenta, como Mazinger Z, Heidi, Astroboy o Meteoro.

Hoy en día esta cultura está muy presente entre nuestros jóvenes y gracias a Internet, que permite ver animes o leer mangas al mismo tiempo en que son emitidos al otro lado del mundo, su alcance no tiene límites.

Riesgo y oportunidad

El anime, como otras expresiones artísticas, no posee ningún aspecto negativo en sí mismo, si no que depende —al igual que cualquier serie, película o libro— del género que se esté viendo y el público al que esté destinado. Por eso hay que recordar que aunque se trate de un dibujo animado, esto no implica que siempre su contenido sea apto para niños. Así como deberíamos estar atentos a las series o películas que nuestros niños o adolescentes ven en la televisión o en Internet, del mismo modo hay que hacerlo con el anime. En algunos casos, por más simpáticos, infantiles o inocentes que parezcan sus personajes, estas series pueden tener contenido explícito de violencia o de índole sexual, o tocar temáticas muy delicadas como el suicidio o el abandono del hogar.

De todas maneras, la mayoría de las historias o personajes de los géneros destinados al público juvenil, denominados shonen para los hombres y shojo para las mujeres, están sumamente cargados de valores, sueños y deseos de progresar en la vida; de ser reconocidos, autodescubrirse y de lograr grandes hazañas para el bien de la humanidad. El mejor mensaje que la mayoría de los mangas y animes pueden dar a los jóvenes es justamente el de seguir sus sueños y esforzarse al máximo para alcanzar sus metas. Al igual que sus personajes favoritos, toman conciencia de los grandes obstáculos que pueden presentarse en el camino de la vida, con la certeza de que si no bajan los brazos alcanzarán sus metas, por más difíciles que parezcan.

En la actualidad, algunos de los animes más importantes para los jóvenes son Naruto, Fullmetal Alchemist Brootherhood, One Piece, OnePunch-Man y Tokyo Ghoul, entre otros. Incluso, para esta nueva generación de jóvenes ha resurgido Dragon Ball, luego de más de 20 años de finalizada su historia, con nuevas aventuras de Goku y sus amigos. Como adultos educadores, quizás sea importante dejar de lado ciertos prejuicios frente al manga y el anime por el sólo hecho de ser dibujos animados, y ampliar la mirada para disfrutar con los jóvenes de contenidos de primera calidad que pueden llevarlos no sólo a divertirse, sino también a crecer en valores y reflexionar sobre distintos aspectos de la vida.

Por Cristian Squitieri • cristian.scd@gmail.com

Boletín Salesiano – Julio 2016

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