Don Bosco en acción

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Diez verbos para describir al padre, maestro y amigo de los jóvenes

Por Ángel Amaya, sdb
aamaya@donbosco.org.ar

Para la Familia Salesiana de Argentina y del mundo, agosto es un tiempo más que propicio para hacer memoria de Juan Bosco. Son muchos los caminos posibles para ello. Una manera de recordar y homenajear al santo de los jóvenes es poniendo en valor sus acciones. 

Don Bosco no es un santo “de escritorio”, y hoy más que nunca nos invita a hacer frente a los desafíos, a no quedarnos quietos y a trabajar por la salvación de los jóvenes. Por eso, la invitación es a celebrar un nuevo aniversario de su nacimiento con una síntesis de distintos verbos que en su vida supo conjugar y vivir.

1. Confiar

Don Bosco sobresalía por su capacidad de decisión y de trabajo. A quienes lo conocieron les quedó claro todo su potencial y su inmensa fuerza. Pero su enorme acción y todo el bien que hizo se apoyó también en su capacidad de confiar en los demás. 

Creo que todos valoramos mucho el hecho de que se nos considere personas confiables. Vivir desconfiando o respirar un ambiente de permanente sospecha es de los peores infiernos que nos podemos fabricar.

2. Promover

Porque Don Bosco confiaba en el otro, es que lo promovía. Lo alentaba a crecer, a sacar de sí lo mejor que tenía. De hecho, puso responsabilidades importantes en manos de “salesianitos” muy jóvenes, y estos respondieron con acierto porque se sabían mirados y respaldados por un padre que los quería. 

Cuando alguien de verdad nos ama, siempre nos impulsará “a más”, sacándonos incluso de la comodidad. Porque complacer es una cosa, pero amar es otra.

3. Preguntar

Cuando vemos la cantidad de cosas logradas por Don Bosco nos parece estar ante una persona de verdad decidida; casi podemos creer que “se las sabía todas”. Pero cuando leemos sobre la adolescencia y la juventud de Juan Bosco, encontramos muchos ejemplos de su capacidad de consultar, de preguntar, de acudir al que sabe. 

Nuestra época está marcada por un sentido de libertad y de autonomía a veces excesivo. Muchos tienen la impresión de que pedir un consejo o buscar orientación es algo innecesario. 

4. Estar

Don Bosco insistía: “No basta con querer a los muchachos; ellos deben darse cuenta de que se los quiere”. Por eso Don Bosco estaba en medio de ellos. Por eso fue cercano. 

En los tiempos actuales, a muchos adultos se nos vuelve quizás más complejo entender o dialogar con nuestros chicos. Su lenguaje, sus opciones y su estilo nos hacen sentir como de otro mundo. No hay que desanimarse. Quizás no haya tanta palabra que decir, pero lo importante es estar. Pueden parecer que están en su mundo y no se dan cuenta de nada. No. Ellos saben que estamos. No se les pasa desapercibido. 

5. Comunicar

Don Bosco no se limitó a tratar de hacer el bien, sino que también supo transmitir y comunicar lo bueno. Por eso en cualquier momento se acercaba a uno de sus muchachos y con “la palabra al oído” lo alentaba a sentirse o estar mejor. Por eso ideó las “Buenas Noches” como un espacio intensamente paternal al fin de la jornada del oratorio.

Por eso conservamos numerosas cartas suyas dirigidas a los misioneros que cruzando el Atlántico vinieron a América, y podemos sentirnos parte de una gran familia a través del Boletín Salesiano. No es casualidad que las escuelas salesianas más antiguas hayan tenido siempre talleres de imprenta.   

6. Trabajar

A los jóvenes que querían sumarse a la incipiente Congregación Salesiana, Don Bosco les prometía tres cosas: pan, trabajo y paraíso. Si hubo un desafío que enfrentó Don Bosco fue el de equilibrar siempre el trabajo y la templanza. Más de una ilustración lo presenta en mangas de camisa junto a sus chicos en alguno de los talleres. 

Don Bosco no era un teórico; no era un líder “de escritorio”. Fue un infatigable trabajador. Convencido de su misión, “no hizo la plancha”: se entregó entero y a tiempo pleno.   

7. Sufrir

Este es un verbo que también conjugó Don Bosco. Y esto es así por la sencilla razón de que no hay rosa sin espinas. El que educa y acompaña el crecimiento de los otros siempre pasará por momentos de dolor, de impotencia, de padecimiento. 

Creo que mi experiencia debe ser la de muchos: sólo llegados a la adultez a uno le queda más claro cuántas dificultades y hasta renuncias sufrieron nuestros mayores mientras nosotros llevábamos adelante nuestra vida. 

8. Unir

Don Bosco, al pensar la casa salesiana, siempre promovió lo que él llamaba la unidad de los corazones”. Somos diferentes, es cierto, pero el desafío que tenemos es tratar de buscar y destacar siempre aquello que nos une. Las grandes metas. Los ideales en base a los cuales vivimos la vida y queremos orientar a nuestros hijos y alumnos. 

9. Agradecer

Si hay una cosa de la cual Juan Bosco era muy consciente es de todo aquello que había recibido. Del cielo y de la tierra. Por eso sabía decir “gracias” y enseñaba a los chicos a ser agradecidos. 

El ritmo de vida a veces muy acelerado que llevamos y el estar sólo pendiente de lo que se me debe o de lo que me corresponde, hace que sin querer nos focalicemos sólo en eso y no seamos capaces de reconocer lo recibido, mucho o poco, debido o gratuito.  

10. Creer

Este verbo es el que tranquilamente pudo haber estado en primer lugar. Don Bosco fue educador, pastor, maestro … y todo eso lo vivió como creyente. Por eso, hasta el plano de una casa salesiana habla de lo que somos y ofrecemos. Si miramos ese plano vemos que hay salones y patios, pero no puede faltar una capilla. La obra y la Familia Salesiana llegaron a más de 130 naciones, y su fundador así como tenía los pies bien puestos sobre la tierra, con sus ojos no perdía de vista el cielo. 

Don Bosco no se explica sin Dios. La obra salesiana no es ocurrencia humana, es realización de un sueño inspirado por Dios. 

La vida y la obra de una persona como Don Bosco no se agota en diez palabras.

Por eso, podés continuar escribiendo este artículo en tu casa. Aquí van tres propuestas:

1. ¿En qué situaciones de la vida de Don Bosco se ponen en práctica estos verbos? 

2. ¿Tenés alguna historia personal o comunitaria donde se haya puesto en práctica alguno de estos verbos?

3. Según lo que conocés de Don Bosco y lo que viviste en la obra salesiana, ¿qué verbos sumarías?

BOLETIN SALESIANO – AGOSTO 2020

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Por Ángel Amaya, sdb
aamaya@donbosco.org.ar

Para la Familia Salesiana de Argentina y del mundo, agosto es un tiempo más que propicio para hacer memoria de Juan Bosco. Son muchos los caminos posibles para ello. Una manera de recordar y homenajear al santo de los jóvenes es poniendo en valor sus acciones. 

Don Bosco no es un santo “de escritorio”, y hoy más que nunca nos invita a hacer frente a los desafíos, a no quedarnos quietos y a trabajar por la salvación de los jóvenes. Por eso, la invitación es a celebrar un nuevo aniversario de su nacimiento con una síntesis de distintos verbos que en su vida supo conjugar y vivir.

1. Confiar

Don Bosco sobresalía por su capacidad de decisión y de trabajo. A quienes lo conocieron les quedó claro todo su potencial y su inmensa fuerza. Pero su enorme acción y todo el bien que hizo se apoyó también en su capacidad de confiar en los demás. 

Creo que todos valoramos mucho el hecho de que se nos considere personas confiables. Vivir desconfiando o respirar un ambiente de permanente sospecha es de los peores infiernos que nos podemos fabricar.

2. Promover

Porque Don Bosco confiaba en el otro, es que lo promovía. Lo alentaba a crecer, a sacar de sí lo mejor que tenía. De hecho, puso responsabilidades importantes en manos de “salesianitos” muy jóvenes, y estos respondieron con acierto porque se sabían mirados y respaldados por un padre que los quería. 

Cuando alguien de verdad nos ama, siempre nos impulsará “a más”, sacándonos incluso de la comodidad. Porque complacer es una cosa, pero amar es otra.

3. Preguntar

Cuando vemos la cantidad de cosas logradas por Don Bosco nos parece estar ante una persona de verdad decidida; casi podemos creer que “se las sabía todas”. Pero cuando leemos sobre la adolescencia y la juventud de Juan Bosco, encontramos muchos ejemplos de su capacidad de consultar, de preguntar, de acudir al que sabe. 

Nuestra época está marcada por un sentido de libertad y de autonomía a veces excesivo. Muchos tienen la impresión de que pedir un consejo o buscar orientación es algo innecesario. 

4. Estar

Don Bosco insistía: “No basta con querer a los muchachos; ellos deben darse cuenta de que se los quiere”. Por eso Don Bosco estaba en medio de ellos. Por eso fue cercano. 

En los tiempos actuales, a muchos adultos se nos vuelve quizás más complejo entender o dialogar con nuestros chicos. Su lenguaje, sus opciones y su estilo nos hacen sentir como de otro mundo. No hay que desanimarse. Quizás no haya tanta palabra que decir, pero lo importante es estar. Pueden parecer que están en su mundo y no se dan cuenta de nada. No. Ellos saben que estamos. No se les pasa desapercibido. 

5. Comunicar

Don Bosco no se limitó a tratar de hacer el bien, sino que también supo transmitir y comunicar lo bueno. Por eso en cualquier momento se acercaba a uno de sus muchachos y con “la palabra al oído” lo alentaba a sentirse o estar mejor. Por eso ideó las “Buenas Noches” como un espacio intensamente paternal al fin de la jornada del oratorio.

Por eso conservamos numerosas cartas suyas dirigidas a los misioneros que cruzando el Atlántico vinieron a América, y podemos sentirnos parte de una gran familia a través del Boletín Salesiano. No es casualidad que las escuelas salesianas más antiguas hayan tenido siempre talleres de imprenta.   

6. Trabajar

A los jóvenes que querían sumarse a la incipiente Congregación Salesiana, Don Bosco les prometía tres cosas: pan, trabajo y paraíso. Si hubo un desafío que enfrentó Don Bosco fue el de equilibrar siempre el trabajo y la templanza. Más de una ilustración lo presenta en mangas de camisa junto a sus chicos en alguno de los talleres. 

Don Bosco no era un teórico; no era un líder “de escritorio”. Fue un infatigable trabajador. Convencido de su misión, “no hizo la plancha”: se entregó entero y a tiempo pleno.   

7. Sufrir

Este es un verbo que también conjugó Don Bosco. Y esto es así por la sencilla razón de que no hay rosa sin espinas. El que educa y acompaña el crecimiento de los otros siempre pasará por momentos de dolor, de impotencia, de padecimiento. 

Creo que mi experiencia debe ser la de muchos: sólo llegados a la adultez a uno le queda más claro cuántas dificultades y hasta renuncias sufrieron nuestros mayores mientras nosotros llevábamos adelante nuestra vida. 

8. Unir

Don Bosco, al pensar la casa salesiana, siempre promovió lo que él llamaba la unidad de los corazones”. Somos diferentes, es cierto, pero el desafío que tenemos es tratar de buscar y destacar siempre aquello que nos une. Las grandes metas. Los ideales en base a los cuales vivimos la vida y queremos orientar a nuestros hijos y alumnos. 

9. Agradecer

Si hay una cosa de la cual Juan Bosco era muy consciente es de todo aquello que había recibido. Del cielo y de la tierra. Por eso sabía decir “gracias” y enseñaba a los chicos a ser agradecidos. 

El ritmo de vida a veces muy acelerado que llevamos y el estar sólo pendiente de lo que se me debe o de lo que me corresponde, hace que sin querer nos focalicemos sólo en eso y no seamos capaces de reconocer lo recibido, mucho o poco, debido o gratuito.  

10. Creer

Este verbo es el que tranquilamente pudo haber estado en primer lugar. Don Bosco fue educador, pastor, maestro … y todo eso lo vivió como creyente. Por eso, hasta el plano de una casa salesiana habla de lo que somos y ofrecemos. Si miramos ese plano vemos que hay salones y patios, pero no puede faltar una capilla. La obra y la Familia Salesiana llegaron a más de 130 naciones, y su fundador así como tenía los pies bien puestos sobre la tierra, con sus ojos no perdía de vista el cielo. 

Don Bosco no se explica sin Dios. La obra salesiana no es ocurrencia humana, es realización de un sueño inspirado por Dios. 

La vida y la obra de una persona como Don Bosco no se agota en diez palabras.

Por eso, podés continuar escribiendo este artículo en tu casa. Aquí van tres propuestas:

1. ¿En qué situaciones de la vida de Don Bosco se ponen en práctica estos verbos? 

2. ¿Tenés alguna historia personal o comunitaria donde se haya puesto en práctica alguno de estos verbos?

3. Según lo que conocés de Don Bosco y lo que viviste en la obra salesiana, ¿qué verbos sumarías?

BOLETIN SALESIANO – AGOSTO 2020

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