Cuando el Oratorio llegó a América

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1875: El Oratorio de Valdocco hierve de actividad y el impulso evangelizador de Don Bosco da inicio a una gran misión que sigue hasta nuestros días… en América.

El Boletín Salesiano a lo largo de su historia da cuenta de las diversas expediciones misioneras que realizaron los seguidores de Don Bosco al continente americano

Por José Sobrero, sdb
jsobrero@donbosco.org.ar

El 14 de diciembre de 2025 se cumplirán 150 años de la llegada de los primeros salesianos al continente americano. La riqueza que fue dejando la obra de Don Bosco en Argentina resulta  difícil de cuantificar. Jóvenes, adultos, niños, consagrados, animadores, familias enteras vieron transformada su vida a partir de conocer a Don Bosco, su carisma y su propuesta de santidad. 

Así, lo que comenzó como una valiente propuesta de Don Bosco a un joven del Oratorio, Juan Cagliero, años más tarde sería una enorme misión que se extendería más allá de las fronteras soñadas.

Y el Oratorio “quedó chico”

Las fuentes documentales de este trascendental suceso histórico son férreas y contundentes. El padre Eugenio Ceria, autor del Volúmen XI de las Memorias Biográficas de Don Bosco, escribe este texto en el año 1930: “Estamos hoy acostumbrados en el Oratorio a ver partidas y llegadas de toda especie, sin que casi prestemos atención a ello; pero en 1875 se estaba todavía en los albores de la gran historia, una expedición de misioneros hasta los últimos confines de América, hace cincuenta y cinco años, tenía algo de épico a los ojos de quienes vivían en un remoto rincón de Turín, llamado Valdocco”.

En 1875, Don Bosco cumple sesenta años y anima un movimiento de personas que se empeñan en la educación de la juventud pobre, abandonada y en peligro. Tiene la aprobación vaticana de la Sociedad de San Francisco de Sales, con sus Constituciones y Reglamentos. Además, impulsa la fundación de las Hijas de María Auxiliadora junto a Madre Mazzarello, sin dejar de pensar en los laicos, a los cuales congregará más adelante bajo el nombre de Salesianos Cooperadores. 

El espacio del Oratorio quedaba cada vez más pequeño y la multiplicación de vocaciones hacía pensar en nuevas tierras y propuestas

Su propuesta avanza más allá del barrio de Valdocco y comienza a recibir invitaciones de diversos lugares. Esta historia se ideó en la visión evangelizadora de Don Bosco, rodeada del ambiente del Oratorio San Francisco de Sales, que acogía entre setecientos y ochocientos jóvenes, entre estudiantes, aprendices y miembros de la incipiente Congregación Salesiana. El Oratorio era el centro neurálgico de este movimiento católico de evangelización y catequización ideado por Don Bosco y sus colaboradores.

El espacio quedaba cada vez más pequeño y la multiplicación de vocaciones hacía pensar en nuevas tierras y propuestas. Ese horizonte fue soñado por Don Bosco en diversas partes del mundo. Y apareció con claridad la palabra Patagonia. Desde allí se comenzó a tejer la historia de la primera expedición misionera salesiana. Ese lugar será el imán que atraerá a los hijos de Don Bosco.

“Ha llegado el momento”

La intensidad de actividades educativas, religiosas y de tiempo libre que ofrecía el Oratorio, se caracterizaba por la vida de familia de Don Bosco, fundamentada en su propia persona. En ese movimiento entra la preparación y el envío de la primera expedición misionera. En el mes de marzo de 1875, Don Bosco le preguntó al joven Juan Cagliero si se animaba a encabezar el viaje a América. El padre Cagliero le dijo que sí. Pasaron varios meses y Don Bosco le preguntó nuevamente: “ En cuanto a lo de ir a América; ¿sigues pensando igual? ¿O fue una broma eso de que estarías dispuesto?”

“¡Bien sabe usted que nunca hablo en broma con Don Bosco!”, respondió el padre Juan Cagliero. 

“Pues bien, ¡prepárate! Ha llegado el momento.

Inmediatamente se ultimaron los detalles logísticos, organizados por Cagliero y el grupo de salesianos que partirían el 11 de noviembre: junto a él se preparaban los sacerdotes Santiago Allavena, Juan Bautista Baccino, Valentín Cassini, José Fagnano y Domingo Tomatis; y los hermanos coadjutores Esteban Belmonte, Vicente Gioia, Bartolomé Molinari y Bartolomé Scavini

En estas grandes ocasiones Don Bosco potenciaba su ingenio para ofrecerle a los jóvenes y a sus colaboradores una nueva oportunidad de encuentro con Dios.

Un interesante detalle de organización fue la preparación de estos jóvenes misioneros junto con el comendador Gazzolo ―cónsul argentino en Savona, Italia― para estudiar el español: “Obligáronse a hablar siempre en la nueva lengua, y llegaron en poco tiempo a expresarse bastante bien y fácilmente”. Al mismo comendador Gazzolo ―lo podemos observar en la foto de la primera expedición de misioneros salesianos― Don Bosco lo invitó en los días previos a la partida a que se presentase con los atuendos propios a su cargo. Así, se paseó por el oratorio aumentando la expectativa que poseía este acontecimiento histórico.

Preparar el corazón

Otro detalle no menor fue la preparación espiritual del evento. En estas grandes ocasiones, Don Bosco potenciaba su ingenio para ofrecerle a los jóvenes y a sus colaboradores una nueva oportunidad de encuentro con Dios. Lo recuerda Don Ceria: “¿Podía el Beato Don Bosco, ante la inminencia de la nueva fiesta, dejar de pensar en sus muchachos y no aprovecharla para proporcionar a sus almas algún provecho espiritual?”.

Dicho y hecho: “La función estaba fijada para el jueves 11 de noviembre. En la noche del 9 comunicó el horario para el día siguiente, con motivo de la despedida de los misioneros, y anunció que se tendría el “ejercicio de la buena muerte” con una de aquellas observaciones que él sabía hacer cuando tocaba el tema de la salvación del alma”. 
La preparación y motivación espiritual es la razón profunda de un acontecimiento tan importante y significativo. Fue este anhelo de transmitir y compartir a Jesús el que movilizó a Don Bosco, a los misioneros y a todos los muchachos del oratorio. Y es justamente este mismo deseo el que todavía hoy perdura en nuestras tierras.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – ABRIL 2022

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