Un llamado a renovar el compromiso en la prevención y lucha de consumos problemáticos.

Por: Héctor Omar Silva
Equipo Nacional Salesiano de Prevención y Consumos Problemáticos
«Cada 26 de junio, la comunidad internacional conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. Más que una fecha en el calendario, esta jornada nos invita a detenernos, reflexionar y renovar nuestro compromiso con el cuidado de la vida, especialmente de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Como comunidad salesiana, nos convoca afortalecer nuestra misión educativa y pastoral, acompañando a las nuevas generaciones con cercanía, esperanza y confianza en sus capacidades, para que puedan crecer como protagonistas de su propia historia y constructores de una sociedad más humana y solidaria».
Cuando hablamos de consumos problemáticos, muchas veces la atención se centra exclusivamente en las sustancias. Sin embargo, la realidad nos desafía a mirar más profundamente. Detrás de cada situación de consumo suele haber una historia, una búsqueda, una necesidad de pertenecer, un dolor que no encontró palabras, una soledad que no fue escuchada o un proyecto de vida que perdió horizonte.
Vivimos en un tiempo marcado por profundas transformaciones culturales, sociales y tecnológicas. Nunca antes habíamos estado tan conectados y, al mismo tiempo, tantas personas experimentan sentimientos de aislamiento, incertidumbre o fragilidad emocional. Muchos jóvenes crecen atravesados por presiones que les exigen resultados inmediatos, éxito permanente y respuestas rápidas a preguntas complejas. En ese contexto, no siempre encuentran espacios donde puedan expresar sus inquietudes, compartir sus miedos o ser acompañados en sus procesos de crecimiento.
Estar presentes
La prevención es, ante todo, una experiencia de encuentro. Es la construcción cotidiana de vínculos significativos que ayudan a sostener la esperanza, fortalecer la autoestima y desarrollar proyectos de vida. Allí donde hay escucha, cercanía y oportunidades, también hay prevención.
Las escuelas tienen un papel fundamental en esta tarea. Son mucho más que espacios donde se transmiten conocimientos. Son lugares donde se construye ciudadanía, donde se aprenden formas de convivencia, donde se descubren talentos y donde se forjan sueños. Son ámbitos privilegiados para promover el respeto por los Derechos Humanos, la participación, la solidaridad y el cuidado mutuo.
En este camino, el legado educativo de Don Bosco conserva una actualidad extraordinaria. Frente a los desafíos que atraviesan las nuevas generaciones, su Sistema Preventivo continúa ofreciendo una respuesta profundamente humana y esperanzadora.
Don Bosco comprendió que los jóvenes no necesitan ser controlados sino acompañados; no necesitan ser juzgados sino comprendidos; no necesitan ser excluidos por sus errores sino ayudados a descubrir sus posibilidades. Por eso construyó una pedagogía basada en la razón, la espiritualidad y la amabilidad. Una pedagogía que pone en el centro a la persona y que busca generar ambientes donde cada joven pueda sentirse amado, respetado y protagonista de su propia historia.
Para Don Bosco, educar significaba estar presentes. Compartir la vida cotidiana. Conocer a los jóvenes por su nombre. Interesarse por sus preocupaciones. Celebrar sus logros. Sostenerlos en sus dificultades. Esa presencia cercana y afectuosa sigue siendo hoy una de las herramientas preventivas más poderosas que tenemos.
Encontrar una razón
Prevenir, desde la mirada salesiana, significa cuidar. Significa crear condiciones para que los jóvenes puedan desarrollar sus potencialidades, fortalecer sus vínculos y construir un proyecto de vida con sentido. Significa generar espacios donde puedan experimentar que son importantes para alguien, que poseen talentos valiosos y que tienen mucho para aportar al mundo.
Por eso, los animadores, catequistas, docentes, referentes comunitarios y educadores cumplen una misión invaluable. Muchas veces son quienes descubren el sufrimiento detrás de una sonrisa, quienes ofrecen una palabra de aliento en momentos difíciles o quienes ayudan a encender una esperanza cuando todo parece oscuro.
Don Bosco solía decir que la educación es una cuestión del corazón. Y quizás allí encontremos una de las claves más importantes para la prevención. Porque cuando un joven experimenta que alguien confía en él, aumenta su capacidad para enfrentar las dificultades, superar los obstáculos y proyectar un futuro diferente.
En este sentido, el legado del Papa Francisco sigue resonando con especial fuerza. Profundamente inspirado en la tradición salesiana, nos recordó que los jóvenes no son solamente el futuro: son el presente de nuestras comunidades y de nuestra sociedad. Por eso los animó permanentemente a ser protagonistas, a no quedarse al margen, a comprometerse con la realidad que los rodea y a involucrarse en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
«Jugársela siempre», les decía Francisco. No conformarse con mirar desde afuera. No resignarse ante las dificultades. No dejar que otros decidan por ellos. Tener el coraje de soñar y trabajar por esos sueños. También los invitó a «soñar un mundo mejor»: un mundo donde nadie quede excluido, donde la cultura del descarte sea reemplazada por la cultura del encuentro y donde cada persona pueda desarrollar plenamente sus capacidades.
Ese llamado conserva una enorme fuerza preventiva. Porque cuando una persona encuentra razones para vivir, vínculos que la sostienen y proyectos que la entusiasman, desarrolla mayores recursos para afrontar las dificultades de la vida.
Por eso, este 26 de junio queremos renovar nuestro compromiso con una prevención centrada en la persona, basada en el cuidado, la escucha y la construcción de comunidad. Una prevención que no estigmatiza ni condena, sino que acompaña, comprende y ofrece nuevas oportunidades.
Necesitamos comunidades que abracen. Escuelas que escuchen. Familias que acompañen. Educadores que crean. Animadores que estén presentes. Y jóvenes que se animen a descubrir toda la riqueza que habita en ellos.
Porque prevenir es cuidar la vida. Es sembrar esperanza. Es acompañar sueños. Es creer que cada joven merece una oportunidad y que nadie está definitivamente perdido cuando encuentra una comunidad dispuesta a caminar a su lado., porque allí donde alguien se siente querido, escuchado y valorado, siempre habrá una puerta abierta para la esperanza.
Invitación al Conversatorio
En el marco de esta fecha, que nos invita a reflexionar sobre los desafíos que atraviesan infancias y adolescencias, los invitamos a participar del conversatorio: “Cómo acompañar a los jóvenes en tiempos de consumos y vacío emocional”. A cargo de la Lic. Karina Pugliese, quien compartirá herramientas y miradas para pensar juntos estos desafíos.
📅 Martes 23 de junio
🕢 19:30 hs
💻 Modalidad virtual
📌 Actividad gratuita con certificado de asistencia
Los esperamos para seguir construyendo, entre todos, comunidades educativas y sociales que cuiden, acompañen y promuevan la vida.
Podés incribirte haciendo click en este enlace
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – JUNIO 2026
