Se aprobó el nuevo Reglamento Nacional de los Exploradores.

Por Lucas Passini
lucasm.passini@gmail.com
El Congreso Nacional de Exploradores es un encuentro donde participan exploradores, exploradoras, asesores, asesoras y consagrados de todos los batallones del país, con el objetivo de reflexionar y decidir comunitariamente sobre las respuestas que da el movimiento a las diferentes realidades. Esas respuestas están sintetizadas en el “Reglamento Nacional”.
“¿Qué Iglesia queremos ser?”
Si bien el encuentro propiamente dicho dura unos pocos días, se enmarca en un proceso de aproximadamente dos años: desde su convocatoria hasta que finaliza con la aprobación definitiva del nuevo documento.
En Argentina existen cinco regiones: Norte y Litoral –de la Inspectoría Norte– y La Plata, Sur, Buenos Aires y Patagonia Austral –de la Inspectoría Sur–. Cada una de esas regiones es animada por el Consejo Ejecutivo Regional –compuesto por dos jóvenes, los Coordinadores Regionales, y un Asesor Religioso, consagrado–. Esas tres personas, junto un delegado o delegada, son los que representan a esa región en el Consejo Nacional. Sumado a ese grupo de personas, se encuentra el Consejo Ejecutivo Nacional –conformado por los Coordinadores Nacionales y por un religioso–.
Desde hace varios años notamos que algunas reflexiones y decisiones que tomamos en instancias nacionales o regionales, demoran en llegar a la vida de los chicos, chicas y jóvenes que transitan en los batallones. Eso ocurre principalmente por dos cuestiones: las costumbres arraigadas en cada batallón y por la gran velocidad con la que se han producido cambios en el último tiempo. Por eso, se convocó un Congreso Nacional para revisar gran parte del Reglamento.
En ese momento de discernimiento, el Papa era Francisco. Él tenía –y tiene– mucha influencia en los Exploradores y eso hace que llevemos adelante nuestros servicios de una manera particular. Sus gestos e ideas influyeron mucho: ser una Iglesia en salida, un hospital de campaña, la cultura del descarte, Laudato Si… Estas brújulas nos orientaron y nos invitaron a plantearnos: ¿qué Iglesia queremos ser?
Esa pregunta fue de ayuda para responder realmente a las necesidades de hoy, y reafirmar también las respuestas que estábamos dando. Sin dudas que, de un modo u otro, es innegable que un movimiento que está presente en gran parte del país y tiene tantos años, ha formado muchísima gente y lo seguirá haciendo. El desafío es hacerlo con un horizonte claro para evangelizar y educar, con Jesús en el centro. Y en eso también nos ayudó Francisco.
“Tu sueño nos guía y el patio nos convoca”
El último Congreso se realizó en octubre del 2024 en la ciudad de Ramos Mejía, Buenos Aires. El Consejo Nacional decidió convocar un Congreso en el año 2022, y allí inició un trabajo donde cada comunidad de soles y animadores de los batallones realizaban unos encuentros para pensar propuestas, que luego iban a ser presentadas en las Asambleas Regionales.
Esas propuestas aprobadas previamente en las Asambleas, llegaban para ser votadas en el Congreso Nacional junto a las propuestas del Consejo Nacional. Así es que, en esos dos años, exploradores y exploradoras de todo el país fueron trabajando, reflexionando y aportando en pos de la actualización del reglamento. Fue un proceso sumamente sinodal con un ritmo de trabajo muy intenso por momentos. El lema de ese congreso fue “Tu sueño nos guía y el patio nos convoca”, en referencia al sueño de Don Bosco y al patio como un lugar de encuentro, servicio y transformación. Luego del congreso, se redactó la versión final del Reglamento Nacional y hace poco se obtuvo la aprobación definitiva de la JIAR.
Luego del Congreso, se redactó la versión final del Reglamento Nacional y hace poco se obtuvo la aprobación definitiva de la JIAR.
Algunos de los cambios planteados estuvieron motivados en el cuidado de los jóvenes que llevan adelante la coordinación en los batallones y las regiones, especialmente con el tiempo que duran los servicios y en la conformación de los Consejos Ejecutivos. Otros cambios, tienen que ver con el sentido y significado de la nomenclatura de algunas palabras, como así también en la conciencia de sabernos parte de una pastoral y una Iglesia más amplia; sabiendo que la esencia del movimiento no se aloja en las palabras sino en los modos que tenemos, y que a veces esos modos se condicionan con las palabras que usamos.
Si bien los cambios pueden generar tensiones, fueron profundamente reflexionados, trabajados y son decisiones tomadas comunitariamente en el Congreso, y celebramos que así sea.
En cuanto a horizontes, como Consejo Nacional optamos por la dimensión formativa de la etapa de “Soles”, que son los jóvenes de más edad que llevan adelante distintos servicios en los batallones y regiones. Este año hemos publicado dos documentos nuevos, uno sobre metodología catequística y otro sobre ecología integral; como así también iniciamos la actualización del Plan Nacional de Formación de Soles.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – OCTUBRE 2026
