Que no sea puro humo

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Prevenir el consumo de marihuana, un desafío en tiempo de legalización.

Por: Por Héctor Omar Silva y con la colaboración del Equipo Nacional Salesiano de prevención y consumos problemáticos //
silva_aca10@yahoo.com.ar

En Argentina el debate sobre la legalización y el consumo de cannabis vuelve a cobrar importancia en varios sectores, dado que se han establecido marcos regulatorios para su producción, industrialización y comercialización con fines industriales y medicinales.

Como en muchos otros aspectos existen diferentes argumentos a favor y en contra de la legalización de la marihuana. Entre los primeros están quienes argumentan que la marihuana tiene propiedades terapéuticas y puede ser utilizada para tratar diversas condiciones médicas. También postulan que la legalización podría disminuir el poder del mercado ilegal de drogas, reducir el tráfico ilícito y los conflictos asociados, así como liberar recursos policiales y judiciales para enfocarse en delitos más graves. Por otra parte, la legalización podría generar nuevas fuentes de ingresos a través de impuestos y la creación de empleo en la industria del cannabis, lo que podría impulsar la economía.

En contraparte, están quienes señalan que la marihuana distorsiona la percepción, deteriora la memoria y la capacidad de juicio a corto plazo; disminuye el desempeño escolar o laboral y crea riesgos al conducir un vehículo. Desde esta perspectiva también plantean que afecta sistemas del cerebro y que en dosis altas o consumos prolongados puede provocar comportamientos de paranoia y psicosis.

Algo más que una cuestión legal

Por ello la decisión de legalizar o no la marihuana depende de una variedad de factores y no se puede reducir a un aspecto legal, debe ser abordado de manera cuidadosa y amplia. 

Es buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, ya que es una locura criminalizar la enfermedad, aunque la criminalización inicia cuando la contención es insuficiente y cuando son escasas las oportunidades de inclusión social y no se ofrecen propuestas que den una verdadero sentido de la vida a los jóvenes más pobres. Según el último estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina “Retorno a la senda de privaciones que signan a la infancia argentina” (2023), la pobreza multidimensional en Argentina se mantuvo en un 61% en el año 2022. De este porcentaje, un 19,4% experimenta privaciones de derechos graves y se registraron retrocesos significativos en la dimensión de la educación. Esto significa que en nuestro país viven miles de niños y jóvenes en contexto de pobreza e indigencia, por lo que el consumo de marihuana puede incrementar la situación de vulnerabilidad.

Para quienes la vida ya resulta difícil de gobernar, el consumo de sustancias nocivas puede ser el primer paso de otros consumos más nocivos. Por ello parece apresurado y descontextualizado pensar en la legalización de la marihuana cuando todavía no existen lugares de recuperación para los miles de pibes y pibas que son víctimas del consumo de drogas. Pensar en legalizar es querer escribir el último capítulo de un libro que todavía no se empezó. 

Trabajar antes de tiempo

Desde el año 2020, el Equipo Nacional Salesiano de Prevención y Consumo Problemático ha puesto a disposición un protocolo de orientaciones salesianas para la prevención, atención y acompañamiento en la problemática del consumo de sustancias. Y en la misma línea este año conjuntamente con la UNISAL se propuso el curso “Prevención del consumo problemático. Una mirada preventiva, comunitaria e integral salesiana”.

En esta perspectiva, entendemos la complejidad de la problemática que rodea el uso de sustancias como la marihuana. Y, si bien podemos observar que en muchos ambientes la marihuana puede llegar a estar despenalizada de hecho, sin llamar la atención su consumo ni su comercialización y cultivo, no creemos que sea prudente una ley que contribuya a instalar la idea de que las drogas solo producen un daño menor. 

Por otra parte, desde una perspectiva esperanzadora, incluso en situaciones difíciles, confiamos en las vidas de las personas y creemos en su capacidad para salir adelante. La vida y el evangelio de Jesús nos invitan a pararnos en las periferias existenciales y desde allí promover itinerarios de formación humana y crecimiento en la fe que favorezcan el protagonismo juvenil y el servicio a los demás. Por eso, desde nuestro punto de vista las drogas no dan libertad sino que esclavizan.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – JUNIO 2023

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