¿Tierra de nadie?

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El proyecto misionero salesiano en la Patagonia y la organización del territorio.

Por María Andrea Nicoletti1 e Iván Ariel Fresia, sdb //
mariaandreanicoletti@gmail.com y afresia@donbosco.org.ar

La congregación salesiana llegó a Buenos Aires en 1875 con un objetivo concreto: evangelizar la Patagonia y atender a los migrantes, especialmente italianos. Este territorio se constituyó en el mito fundador del carisma misionero mediante la figura del Vicariato apostólico administrado por Juan Cagliero, jefe de la primera expedición. 

La congregación salesiana fue fundada por Juan Bosco en Turín en 1859 y trabajó alrededor de los oratorios festivos y de talleres de oficios que contenían a niños y jóvenes empobrecidos por las consecuencias sociales de la Revolución Industrial. La dimensión misionera del carisma nació cuando Don Bosco comenzó a bosquejar su proyecto misionero tras una visión sobre un grupo de indígenas. Hacia 1859 en el lecho de muerte del futuro vicario apostólico, Juan Cagliero, reconoció que se trataban de habitantes de la Patagonia. 

Tras la propuesta de enviar salesianos a la Patagonia efectuada por el Arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneiros, Don Bosco presentó su proyecto al colegio de Propaganda Fide para que le adjudicara un territorio considerado por la Iglesia como territorio “ad gentes, es decir territorio infiel. En ese escrito, que es un estudio o recopilación de información sobre la Patagonia denominado “La Patagonia e le terre australi del Continente americano”, publicado en 1886, Don Bosco fundamentaba su proyecto misionero y realizaba los primeros planes de misión. 

Propaganda Fide había creado una nueva figura sobre los territorios “ad gentes”: el Vicario apostólico, que dependía directamente de la Santa Sede y no del Patronato. El tema del patronato presentaba un problema, ya que por derecho histórico el Estado era quien presentaba a los postulantes a ocupar cargos episcopales ante la Santa Sede. A partir de la declaración de la independencia, la Argentina reclamó a la Santa Sede el privilegio del patronato que le fue negado por esta, por considerarlo intransferible de la corona española. Se estableció entonces un modus vivendi por el cual el Estado argentino presentaba un candidato que había sido preacordado con la Santa Sede. El Estado podía poner objeciones por razones de bien público al candidato propuesto. Don Bosco tramitaba ante la Santa Sede la administración efectiva de la Patagonia bajo una figura independiente del Estado argentino. Con el fin de “ejercer la autoridad eclesiástica sobre los Pampas y Patagones que por ahora no pertenecen a ningún diocesano ni gobierno civil” 2

Don Bosco tramitaba ante la Santa Sede la administración efectiva de la Patagonia bajo una figura independiente del Estado argentino.

La red misionera y escolar de la congregación comenzó a configurarse antes de la erección del Vicariato apostólico, su administración fue determinante en la delimitación del espacio misionero-educativo en la Patagonia. El proyecto del Vicariato sostenido por Don Bosco y aprobado por la Sagrada Congregación de Propaganda Fide el 16 de noviembre de 1883, tuvo como objetivo crear una tierra “libre y sin ataduras”3, que sostuviera la administración de un Vicariato apostólico enteramente ofrecido a la congregación salesiana. Si bien fue aprobado por la Santa Sede, el gobierno argentino nunca lo reconoció. Esta administración fue rechazada por el gobierno nacional, que entendía que esta figura representaba una injerencia directa del Vaticano en la Patagonia, mediante la cuál los salesianos podían moverse libremente y no depender del poder del Estado argentino e incluso del Arzobispado de Buenos Aires. 

El Proyecto del Vicariato sostenido por Don Bosco y aprobado por la Sagrada Congregación de Propaganda Fide el 16 de noviembre de 1883, tuvo como objetivo crear una tierra “libre y sin ataduras”

El Estado nunca reconoció el Vicariato apostólico, ni a Juan Cagliero en su función de Vicario. Pero la negociación llevada a cabo por los Salesianos tanto en el Vaticano como con el Estado argentino, terminó con el reconocimiento de “derechos adquiridos” por la presencia misionera de la Congregación en la Patagonia. Mediante un auto el 9 de mayo de 1911 se sancionó la entrega de las misiones a los Salesianos, definitiva e incondicionalmente, dividiéndose la Patagonia en siete vicarías foráneas.


  1. María Andrea Nicoletti es doctora en Historia (Universidad Complutense de Madrid), docente e investigadora superior del CONICET y miembro de ACSSA-A. Iván A. Fresia es doctor en Historia (UNCuyo) y postdoctorado en Ciencias Humana y Sociales (UBA), coordinador de ACSSA-A y miembro asociado del Istituto Storico Salesiano (ISS).
  2. Epistolario III, Lettera 1453 al Prefetto di Propaganda Fide.
  3. a. da silva ferreira, Patagonia. Realtá e mito nell’azione missionaria salesiana. Piccola biblioteca dell’ISS.16. Roma. LAS.1995, p. 24, cita Carta de Don Lasagna a monseñor Cagliero, 8 de mayo de 1880, Archivio Salesiano Centrale, Roma, B 717.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – JUNIO 2023

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