Estar juntos como las cuerdas del arpa

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Pistas para la convivencia familiar.

Por Enrique Lapadula //
redacción@boletinsalesiano.com.ar

La Sagrada Familia es esa comunión de vida entre José, María y Jesús; y para los cristianos, allí radica el núcleo de las relaciones sociales en el mundo. 

Pero la vida en familia es mucho más que la sola convivencia entre sus miembros, implica desafíos, límites, responsabilidades y también alegrías, esperanza y generosidad. Pero, ¿cómo llevar adelante la convivencia familiar en la actualidad?

Algunas claves que pueden ayudar a hacer más fácil la vida de familia:

La primera es dejar más espacio entre los miembros de la comunidad familiar, quizás porque se conocen demasiado, muchas familias tienen un montón de prejuicios, y se juzgan más duramente entre sus integrantes.  Como decía Yibrán Jalil Yibrán, el amor necesita un cierto espacio para estar juntos como las cuerdas del arpa. Frente a ello es importante recordar que el amor necesita un cierto espacio para estar juntos, como ocurre con las cuerdas del arpa. Por lo tanto, una primera clave para consolidar la convivencia familiar es no querer abrumar a los demás, ni querer controlarlo todo.

Una segunda clave es que los miembros de la familia sigan siendo libres. Todo integrante  tiene obligaciones y responsabilidades para con el resto de la familia, pero es importante que siga sintiéndose y reconociéndose libre más allá de ellas. Es fundamental poder ser agradecidos por la buena voluntad, por la presencia, por el estar de los demás y eso solo es posible si los miembros de la familia son libres. 

Sobre todo en la actualidad hay que ser lo suficientemente valientes para ser cariñosos en la familia –y aquí está la tercera clave–. Seguramente cada miembro de la familia sabe y reconoce el cariño de los demás, pero eso hay que encarnarlo permanentemente, todos los días, sin vergüenza. Siempre es necesario el cariño, una palabra de afecto, un abrazo u otra demostración de amor también al interno de la familia.

En cuarto lugar es fundamental recordar que como humanos somos hijos de la Palabra, y por eso lo que une a una familia y permite la comprensión entre sus miembros es el diálogo. El silencio nunca será la manera de protegerse, por el contrario, el camino siempre es la palabra, la comunicación.

Poner estas claves en práctica no es un trabajo extraordinario, sino se trata, como decía Don Bosco, de hacer bien lo de todos los días. El desafío es sencillo pero a la vez profundo. Con la ayuda de María, de José y de Jesús, seguramente se pueda alcanzar.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – ENERO 2024

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