Mucho más que un recital

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En la Era de lo inmediato, nos detenemos a celebrar.

Crédito: Milagros Heinzmann

Por Valentina Costantino

redaccion@boletinsalesiano.com.ar

Una vez más nos encontramos despidiendo otro año. Seguramente cuando lo iniciamos lo hicimos pensando en cumplir algunos objetivos, crecer en ciertos aspectos o vivir algún momento significativo en nuestra vida. Y es por esta época cuando nos detenemos a mirar hacia atrás, tomamos la lista que armamos en los primeros días de enero y vemos cuántos de esos ítems finalmente podemos tachar.

Durante los últimos doce meses miles de argentinos se reunieron para vivir diversos momentos con alegría y emoción: cien mil fanáticos del fútbol viajaron para ver a su equipo jugar una final en otro país –y muchos de ellos, sin tener una entrada–; miles de personas peregrinaron hacia un pueblo de la meseta patagónica para rendir culto a un santo; y otras miles se encontraron en distintos puntos del país para vivir diferentes eventos religiosos, culturales, educativos y musicales.

En un momento de profundo individualismo donde todo parece que debe llegar de forma inmediata y estar a nuestro alcance, contar con acontecimientos que nos reúnen a celebrar, conmemorar y experimentar, nos devuelve un poco de esa “alegría genuina” que sólo se da cuando esperamos, anhelamos, nos esforzamos y trabajamos para alcanzar un deseo.

Crédito: Milagros Heinzmann

Y eso fue lo que ocurrió en el mes de noviembre con la visita de la artista estadounidense Taylor Swift, una cantante de 33 años que en su sexta gira internacional, decidió incluir por primera vez en su lista de destinos a algunos países latinoamericanos, entre ellos, Argentina.

No es cualquier concierto

¿Cómo logra una joven de 33 años reunir a 85 mil personas tres noches seguidas

Primero, descubre su vocación y comienza a escribir canciones sobre su vida privada como si se tratara de un diario íntimo. Segundo, compone catorce álbumes de música country, pop y rock, imagina personajes e inventa historias en sus letras. Tercero, regraba los álbumes que su primera compañía discográfica no le permitió comprar y se convierte en propietaria de su música. Por último, empieza a dirigir sus videos musicales y se convierte en una de las artistas femeninas con más premios en reconocimiento de su trabajo.

Crédito: Milagros Heinzmann

“The Eras Tour” nombre que lleva la gira– es un viaje a través de las eras musicales de su carrera. En más de tres horas de show Taylor presenta las canciones que cantó, bailó e interpretó durante los dieciocho años de su profesión. Y claro, no fue sorpresa cuando tan solo en pocos minutos se agotaron todas las entradas.

Por las cosas que nos gustan, nos conmueven y nos importan, ponemos el cuerpo y hacemos esfuerzo: acampar con seis meses de anticipación para estar más cerca del escenario, viajar desde otras provincias y países, ahorrar dinero, pensar en una vestimenta particular para lucir ese día. Incluso entre los “rituales” de esta gira se encuentra hacer “pulseras de la amistad”, y eso conlleva todo un proceso: comprar los materiales necesarios, armar pulsera por pulsera y llevarlas al día esperado para intercambiar con otros fanáticos. No solo se trata de un recuerdo para llevar de vuelta a los hogares, sino que es también materializar el espíritu que corre entre las y los jóvenes que encuentran en la artista un punto de encuentro. Un punto de alegría de sus vidas.

Todo eso fue lo que hicieron miles de chicos y chicas que asistieron al recital, y cada uno de ellos vivió la “experiencia completa” de preparación y organización por tres horas de show, y seguramente, por muchas más horas de nuevos recuerdos que nos hacen sonreír con el paso de los años.

No es cualquier momento

Son estas experiencias las que nos devuelven un poco la esperanza de que todavía hay cosas que nos conmueven y nos generan ilusión. Todavía aspiramos a cosas que no son inmediatas, que requieren paciencia. Todavía tenemos la capacidad de maravillarnos por una artista, por un partido de fútbol, el estreno de una película, la misa de un santo. Todavía nos emociona algo tan sencillo como escuchar a alguien cantar tus canciones favoritas.

Crédito: Milagros Heinzmann

Y como todo encuentro que combina alegría y jóvenes, se perciben algunos rasgos del carisma salesiano, que invita justamente a ser parte de algo más grande, que brinda de alguna manera un sentido de pertenencia. Incluso en unos de los shows que debió posponerse debido a las condiciones climáticas, los mismos seguidores se encargaron de intercambiar entradas con los chicos y chicas que habían viajado a Buenos Aires y que de lo contrario, no podrían asistir al recital. Además, muchos seguidores alojaron en sus hogares a jóvenes que dadas las circunstancias necesitaban pasar una noche más en la ciudad. 

Sin conocerse, abrieron sus puertas y le dieron la posibilidad a chicos y chicas que habían gastado mucho dinero en las entradas y el viaje, de no perderse ese momento tan anhelado.

No es cualquier experiencia

Días después de su visita a Argentina, la gira continuó en Brasil en una semana cuya temperatura de calor extremo sumado a una mala organización de la productora causaron el fallecimiento de una joven poco tiempo antes del inicio del show. En un evento que invita a divertirse y disfrutar, cuya entrada es costosa en todas partes del mundo, es angustiante pensar que con mayor atención y eficiencia de los responsables, una chica de 23 años podría haber vuelto a su hogar con una anécdota más para contar.

Un evento sin asistentes no tendría ningún tipo de sentido. Lo que hace especial un recital es vivirlo junto a otras personas que comparten la misma emoción de estar ahí. Al concierto de Río de Janeiro le faltó una joven, y con su ausencia, la experiencia no es la misma. Podemos disfrutar el espectáculo, acampar, elegir un disfraz, viajar desde lejos, intercambiar pulseras de la amistad y también podemos mirar a quienes tenemos al lado y brindarles una mano cuando lo necesitan. Esa es la verdadera experiencia completa.

Una vez más nos encontramos despidiendo otro año y cerrando una Era en nuestras vidas. Que el próximo año nos reúna en momentos igual de especiales, emocionantes y principalmente, que el objetivo a tachar de la lista sea que estemos siempre juntos.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – DICIEMBRE 2023

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