El cigarrillo electrónico: una propuesta riesgosa que se ofrece a adolescentes y jóvenes.

Por Andrés del Campo //
adelcampo@donbosco.org.ar
En los patios, las plazas, las escuelas y los encuentros juveniles aparece cada vez con más frecuencia una escena que preocupa: adolescentes y jóvenes usando cigarrillos electrónicos, también llamados vapers o vaporizadores. Su estética moderna, los sabores dulces y la facilidad de acceso hacen que muchos los perciban como algo inofensivo, incluso “mejor” que el cigarrillo tradicional.
Sin embargo, la evidencia médica y la experiencia pastoral nos muestran otra cara de la realidad. El vapeo no es inocuo, especialmente para quienes todavía están creciendo y construyendo su proyecto de vida.
“Detrás de escena”
El cigarrillo electrónico es un dispositivo que funciona con batería y calienta un líquido para generar un aerosol que se inhala. Ese aerosol no es vapor de agua: contiene nicotina, glicerina, saborizantes y otros compuestos que ingresan directamente a los pulmones.
Aunque a veces se presenta como una alternativa “más segura”, organismos de salud coinciden en que no existe vapeo sin riesgo, sobre todo en adolescentes y jóvenes.
Organismos de salud coinciden en que no existe vapeo sin riesgo, sobre todo en adolescentes y jóvenes.
El crecimiento del vapeo especialmente entre adolescentes no es casual. Hay varios factores que influyen en su consumo: sabores frutales o dulces diseñados para resultar agradables, diseño discreto y moderno, fácil de ocultar, publicidad y redes sociales, que lo muestran como algo de moda o sin consecuencias. Detrás de esta imagen atractiva, muchas veces se ocultan los riesgos reales, que no siempre se conocen o son minimizados.
- Adicción y cerebro en desarrollo: la mayoría de los vapeadores contiene nicotina, una sustancia altamente adictiva. Según MedlinePlus y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el cerebro continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años, y la nicotina puede afectar funciones clave como la atención, la memoria, el aprendizaje y el control de impulsos. Muchos jóvenes que comienzan vapeando desarrollan dependencia rápidamente, incluso sin haber fumado antes.
- Daños respiratorios: el aerosol inhalado puede contener partículas finas, metales pesados y compuestos irritantes. Estudios médicos asocian el vapeo con: tos persistente, irritación de las vías respiratorias, agravamiento del asma, y casos de EVALI –lesión pulmonar asociada al vapeo–, incluso en jóvenes previamente sanos. No se trata solo de una molestia pasajera: en algunos casos hubo internaciones y cuadros graves.
- ¿Puerta de salida o puerta de entrada?: uno de los grandes mitos es que el vapeo ayuda a dejar de fumar. Las revisiones sistemáticas de Cochrane Iberoamérica señalan que no hay evidencia suficiente para recomendarlo como método seguro y eficaz de cesación, especialmente en jóvenes. Por el contrario, numerosos estudios muestran que adolescentes que vapean tienen más probabilidades de comenzar luego a fumar cigarrillos tradicionales. En vez de cerrar una puerta, el vapeo muchas veces abre otras.
Una respuesta
En nuestro país, la ANMAT prohíbe desde 2011 la importación, comercialización y publicidad de cigarrillos electrónicos, con el objetivo de proteger la salud pública, especialmente la de niños y adolescentes. Sin embargo, distintos informes periodísticos muestran que el acceso sigue siendo relativamente fácil, a través de ventas informales, redes sociales y comercio online. Según datos difundidos por Infobae: cerca del 9 % de los adolescentes ya utiliza vapeadores, casi la mitad manifiesta curiosidad o intención de probarlos. La existencia de la ley no siempre se traduce en un control efectivo.
Desde la pastoral juvenil salesiana, este fenómeno nos desafía a mirar más allá del dispositivo. Muchos jóvenes buscan pertenecer, aliviar tensiones, experimentar o sentirse parte. El vapeo aparece como una respuesta rápida, pero no profunda.
Educar y acompañar en este tema no es moralizar, sino cuidar la vida y la libertad. Como Don Bosco, estamos llamados a estar presentes, a escuchar sin juzgar, a ofrecer alternativas saludables y con sentido, a ayudar a cada joven a elegir lo que lo haga crecer. La ciencia es clara y la experiencia pastoral lo confirma: cuidar el cuerpo es cuidar la vida. (punto final)
Fuentes y referencias
- Cochrane Iberoamérica – Revisiones sistemáticas sobre cigarrillo electrónico.
- MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina, EE. UU.).
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC).
- Infobae Argentina – Artículos periodísticos sobre vapeo y salud juvenil.
- American Lung Association.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – ABRIL 2026
