La más antigua filmación salesiana

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En 2020 se completó la restauración de la filmación de los funerales de Don Miguel Rua, primer sucesor de Don Bosco, quien falleció un 6 de abril de 1910. Conocé más sobre esta “joya” histórica.

Por Francisco Motto, sdb *

¿Cuál es el más antiguo documental italiano que aún puede verse? Es fácil la respuesta: un breve encuadre del papa León XIII en los Jardines Vaticanos (1896). ¿Cuáles son los más antiguos fotogramas producidos en Italia? Tampoco es difícil la respuesta: la visita a Monza del rey Humberto I y de la reina Margarita de Savoia (1896), la visita de los recién casados príncipes Víctor Emanuel y Helena de Montenegro en el Panteón de Roma (1897), la llegada del tren en la estación de Milán (1896), la Feria de Puerta Génova (1898), y algunas tomas más.

¿Y en el ámbito salesiano? Es casi imposible responder, pues estaríamos tentados de decir que el más antiguo “cuadro en movimiento” podría remontarse apenas terminada la Primera Guerra Mundial, en 1918, cuando también en Italia se estaba afirmando la cinematografía.

En cambio —y esta es una gran sorpresa— la más antigua filmación relacionada con los salesianos data de 1910, hace más de 110 años. Esta primicia no podía sino abarcar Valdocco, los cuartos de Don Bosco y distintos templos —capilla Pinardi, San Francisco de Sales, María Auxiliadora—, los antiguos pórticos, los patios, la entrada y obviamente los rostros de los primeros salesianos: los jóvenes que el mismo Don Bosco había recibido y que luego convivieron con él. 

Los archivos “fotográficos” salesianos están guardados en el Museo Nacional del Cine de Turín para ser digitalizados. Recientemente, emergió una conmovedora filmación en blanco y negro que toma los momentos significativos de los funerales de Don Miguel Rúa, primer sucesor de Don Bosco, que se realizaron del 6 al 9 de abril de 1910. Todo está realizado con una inteligente colocación de la filmadora en diversos lugares de Valdocco, en la plaza María Auxiliadora y en un barrio aledaño.

¿Qué vemos en el video?

Ante nosotros desfilan en primer lugar las imágenes del 7 de abril, con el féretro de Don Rua vestido con sotana, sobrepelliz —atuendo blanco que va sobre la sotana— y estola, expuesto en la iglesia de San Francisco de Sales, y una multitud que se amontona para honrarlo. 

El 8 de abril aparece la princesa Leticia de Savoia, que abandona la Iglesia de María Auxiliadora saludada por los salesianos más eminentes y los demás uniformados que acompañan la carroza real. Vemos también una iglesia adornada de luto, con el féretro colocado en un muy modesto catafalco bajo la cúpula y seis cirios, algunas velas, sin ninguna flor, donde hacía poco se había asistido con autoridades civiles y religiosas de la ciudad, ceremonia con la presencia del obispo salesiano Marenco, de Massa Ferrara, acompañado por los obispos de Ravena y de Nusco.   

A las 16:00, mientras el sol resplandece en el cielo, y los Alpes muestran sus recientes y centellantes nieves, el cortejo toma la actual avenida María Auxiliadora, las calles Biella, la avenida Reina Margarita, las calles Ariosto  y Cottolengo hasta volver a la iglesia. La larga procesión va presidida por muchos jóvenes, las bandas de músicos, las asociaciones y confraternidades y un numeroso grupo de clero con hábito talar y sobrepelliz. A los lados se ven personas de la nobleza, del foro, del ejército y los superiores salesianos, luego exalumnos eclesiásticos y una numerosa multitud de gente. 

La gran procesión —más de cien mil personas— ocupa la Vía Reina Margarita, mientras sigue la vida cotidiana de Turín y la gente que pasa saluda el féretro. A las 17:45 se vuelve al santuario, donde el arzobispo celebrante da la absolución a los restos, y a las 20:00 el féretro es nuevamente colocado en la iglesia interior.

Por la tarde del día siguiente, llevado en espaldas fuera de la pequeña iglesia, el féretro es depositado en una carroza fúnebre, seguida por un pequeño cortejo de coches con Don Rinaldi y Don Albera, los miembros del Consejo Superior, destacados cooperadores y bienhechores, todos tomados por los cercanos cameraman. Llegados a Valsálice, el ataúd es depositado en la galería delante de la entrada a la tumba de Don Bosco, antes de ser colocado en el nicho de la pared de derecha. Con la imagen del nicho se cierra el breve filme. 

Allá los restos mortales de ambos estarán colocados hasta el día de la beatificación del futuro santo (1929) y del inicio del proceso apostólico del futuro beato (1939). Entonces ambos serían llevados nuevamente a la Basílica de María Auxiliadora, ahora adornada con la nueva cúpula y un nuevo altar. 

Cada uno podrá escoger la secuencia que más le gusta de la filmación. A mí me llegó al corazón el momento en que el féretro es sostenido con amor por jóvenes salesianos, por los cooperadores y amigos, encabezados por Felipe Rinaldi, vestido de ornamentos sacerdotales —sotana negra sobrepelliz blanca y estola violeta—. A su lado, el secretario del Capítulo Superior —el famoso Don Juan Bautista Lemoyne— que gesticula para “dirigir el tráfico”, los consejeros Barberis, Albera, Cerruti, Bertello, Piscetta, Francesia, el director Marchisio, y tantos otros salesianos de la primera hora. Ellos llevan a la iglesia de María Auxiliadora para el solemne entierro a su segundo padre, Don, Rua aquel que había hecho “todo a medias” con Don Bosco, y que ahora lo volvió a alcanzar en el cielo. •

* Salesiano, director del Instituto Histórico Salesiano de Roma. Artículo publicado originalmente en el Boletín Salesiano de Italia.

BOLETÍN SALESIANO – ABRIL 2022

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