Laureano, alumno del Ángel Zerda, participó en el mundial de Robótica 2026.

Por: Redacción Boletín Salesiano
boletin@donbosco.org.ar
Laureano Montero tiene dieciséis años y es alumno del Colegio Salesiano “Ángel Zerda” de la ciudad de Salta. En el mes de julio integró el equipo argentino que participó en el Mundial de Robótica Robocup 2026 que se realizó en Corea del Sur.
Junto a sus compañeros, compitió en la categoría RoboCup Junior Rescue Line, destinada al desarrollo de robots capaces de superar obstáculos y realizar tareas de rescate de manera autónoma. El equipo obtuvo el primer puesto en un desafío técnico especial, compartiendo el reconocimiento con una delegación de Estados Unidos.
“Fue una experiencia única, muy linda y emocionante. Conocí a chicos de otros países, y compartimos experiencias y anécdotas. Nos divertimos y aprendí mucho”, comparte Laureano.
Sin embargo, para llegar a esta instancia, Laureano viene aprendiendo y adentrándose en el mundo de la robótica desde que tiene nueve años, cuando comenzó a estudiar el Instituto de Innovación y Tecnología Aplicada. En el 2023 se enteró sobre la existencia de las competencias mundiales de robótica. Para llegar a Robocup, tuvo que competir tres veces en la RoboLiga Nacional –instancia previa que permite obtener un cupo para la siguiente competencia–. Si bien no lograron ganar en las primeras dos, en el 2025 obtuvieron el primer puesto.
“La Obra de Don Bosco fue muy importante en esta experiencia, porque me enseñó sobre la perseverancia, el trabajo en equipo, la constancia. También el hecho de compartir junto a los demás, empatizar con el otro”, afirma.
Para la competencia el equipo trabajó en la construcción de un robot que tenía que pasar por dos etapas. La primera se trata de un seguidor de línea, donde el robot debe seguir una línea a través de una cámara, atravesando obstáculos como rampas, lomas de burro, palillos en medio de la pista. Y la segunda parte se trata del rescate. Allí el robot tiene que clasificar entre pelotitas negras y plateadas, y tomarlas con un mecanismo de garra diseñado por los propios chicos. Tras su almacenamiento en la parte superior, el robot las clasifica y la deposita en una zona verde o roja.
“Nunca imaginé que iba a participar de una competencia así. Estoy contento de haberlo logrado con mi equipo, mis amigos, y mi profesor. Lo intentamos mucho, ¡y al fin se nos dio!”, concluye.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – AGOSTO 2026


