Un mensaje de “Don Bosco” sobre el mundo digital.

Por: Ireneo Agostini
boletin@donbosco.org.ar
En 1885 Don Bosco escribió una carta sobre la difusión de los buenos libros, indicando que el campo de la comunicación era uno de los principales de su vida y su acción pastoral. De hecho, cuando en 1858 se presentó ante Pío IX, cuando este le preguntó a qué se dedicaba, Don Bosco le respondió: “Me dedico a la educación de la juventud y a escribir las Lecturas Católicas”.
Nos preguntamos cómo escribiría Don Bosco una carta similar hoy, referida a la presencia en el patio digital, y esto fue lo que salió.
Mis queridos amigos en Jesús:
Aunque quisiera estar con cada uno, les hago estas líneas para reafirmar mis ganas enormes de que crezcan espiritualmente y nuestra misión por el bien de los jóvenes siga adelante. Hoy hablemos de algo clave y corazón de nuestra acción: cómo nos mostramos en el mundo digital, la evangelización en redes y la animación en Internet.
Cuando miro la sociedad actual, siento un dolor profundo ante una realidad amenazante: el abuso de la tecnología y la malicia de muchas de las comunicaciones. Algoritmos, foros y redes sociales difunden errores, desinformación y destruyen el idealismo y la inocencia. Con pantallas que publican cualquier cosa al alcance de todos, se atacan las creencias, se combate la bondad y se daña a los chicos en su interioridad. Se usa esta red invisible para arrastrar a millones de jóvenes al bajón y la desesperación.
Frente a esto, les pregunto: ¿nos vamos a quedar de brazos cruzados? ¿Vamos a dejar que los que no quieren el bien se adueñen de este continente digital? Si hay quienes usan Internet para dañar a los jóvenes, nosotros tenemos que usar estas mismas herramientas para sostenerlos. El entorno digital hoy es el patio donde se juntan los chicos del planeta; el nuevo oratorio donde pasan su tiempo libre y donde muchas veces están huérfanos de Dios.
Hay que meterse en este patio virtual, santificarlo y convertirlo en faro de verdad y caridad.
El mundo digital tiene un potencial enorme para hacer el bien. Un buen post o reel es un misionero silencioso que no se cansa ni se achica. Entra sin hacer ruido en el bolsillo del joven a través de su teléfono, viaja con él, está en la mesa y se queda a su lado en la intimidad de su habitación, ahí donde la voz del educador jamás podría llegar.
Este recurso tiene una paciencia evangélica espectacular. Si el joven está colgado con otras cosas y lo ignora, el mensaje no se enoja, se queda guardado en el feed o en la memoria del teléfono, esperando el momento justo. Aguarda una hora de desilusión, un dolor o una noche de insomnio para aparecer en la pantalla y ofrecerle la palabra de vida que necesita su corazón.
A solas con su conciencia, el joven lee sin vergüenza, reflexiona sin testigos y se deja tocar por la gracia. Un contenido que armarlo lleva un ratito se difunde gratis, se comparte de perfil en perfil, viaja por las historias y toca a cientos de personas que tal vez nunca conoceremos. ¡Qué poder enorme tiene una buena palabra en la red!
La red digital también es espacio para Dios. Así como antes se impulsó la imprenta para que la verdad corriera rápido, hoy tenemos esta tecnología para que el Evangelio llegue casi instantáneamente a todos lados. Estar en los medios digitales no es un pasatiempo: es una misión sagrada, un apostolado de primer nivel que encaja perfecto con nuestro sistema preventivo. Hay que salir a buscar a los jóvenes con contenidos que sumen, consuelen e instruyan.
Pero este trabajo no puede quedarse únicamente en las páginas institucionales. Como hacíamos en Valdocco, tenemos que mezclarnos con los chicos en sus iniciativas virtuales, allí donde charlan y se divierten: abriendo espacios para escucharlos y aconsejarlos por los mensajes directos DMs; compartiendo la alegría de sabernos amados por Dios con videos dinámicos, música y relatos creativos; y participando con tranquilidad en los comentarios, defendiendo la verdad. Impulsen el arte digital, el diseño y los vivos, y así transparentar a Jesús.
Por eso, es necesario que en cada casa haya hermanos, educadores, animadores que, con preparación técnica y oración, creen contenido evangélico. No busquen la vanidad ni llenarse de seguidores, sino sólo la gloria de Dios y el bien de las personas. Que sus posts tengan el sello de la alegría salesiana, amabilidad y pureza, para que cualquiera que vea sus perfiles se sienta movido a amar a Dios.
Recomienden esta presencia a los cooperadores, a los animadores, a los educadores, a todos. Apoyar la presencia salesiana digital es una de las mejores acciones de hoy, tan importante como un oratorio físico, un grupo, una escuela, pues nos permite encontramos directamente con los jóvenes. Que nadie ponga la excusa de que es difícil, recuerden que Don Bosco siempre quiso estar a la vanguardia del progreso para ponerlo al servicio del Evangelio.
El tiempo corre y quienes hacen el mal no descansan. No dejemos que los hijos de las tinieblas sean más astutos para usar la tecnología que los hijos de la luz. Trabajemos con valentía, sabiendo que el Señor va a bendecir nuestro esfuerzo.
Que la Virgen Auxiliadora sea la Protectora de nuestro oratorio virtual, y nos conceda reunir en el cielo a miles de jóvenes iluminados y acompañados por nuestra presencia en las redes.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes. Recen por mí.
Su padre que los quiere un montón en Jesús,
Juan Bosco, Pbro.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – AGOSTO 2026
