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Jóvenes, misioneros, salesianos y pueblos originarios.

Por Nicolás Mirabet y Ezequiel Herrero

boletin@donbosco.org.ar

Desde el 14 hasta el 17 de noviembre se realizó en Junín de los Andes, el Retiro de Jóvenes de América en el marco de los 150 años de la llegada de los primeros misioneros a nuestro país. En ese contexto también tuvieron lugar dos importantes celebraciones interculturales junto a los pueblos originarios de las que participaron jóvenes, salesianos consagrados y el cardenal Ángel Fernandez Artime.

Durante los cuatro días los participantes pudieron adentrarse y rezar con las figuras de Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá. Entre las actividades y propuestas que pudieron disfrutar los más de 100 jóvenes que participaron, –muchos de ellos provenientes de diferentes casas salesianas de América– se destacan un recorrido por los lugares donde vivió la beata Laura Vicuña, un recorrido por el Vía Christi y una peregrinación a San Ignacio, un paraje a 60 kilómetros al norte de Junín, donde vive la comunidad mapuche predecesora de Ceferino Namuncurá y donde se encuentra el kultrum, lugar en el que descansan los restos del joven beato.

Una mesa donde todos tienen lugar

Una mención aparte merecen las dos celebraciones interculturales con la presencia del Cardenal Ángel Fernández Artime, junto a descendientes de la familia de Ceferino, salesianos misioneros, jóvenes y comunidades de los pueblos originarios. 

El domingo 16 fue el encuentro de espiritualidad y de inculturación con la comunidad mapuche. Luego, en el Santuario Nuestra Señora de las Nieves, el Cardenal presidió la misa animada por la Comunidad Mapuche Huayquillán, de Colipilli, al norte de la provincia de Neuquén. Fue un encuentro entre el Evangelio y la cultura del pueblo del beato Ceferino.

Se trató de un espacio de celebración donde se combinaron y se complementaron algunas tradiciones del pueblo mapuche con la celebración de la Eucaristía, todo en un marco de profundo respeto, gratitud y emoción.

«Recordar es mirar la verdad de la historia con sus luces y sus sombras, para caminar hacia adelante con humildad y con fraternidad«.

Allí, el Cadenal Fernández Artime expresó: “Hoy podemos reconocer que la misión y el verdadero encuentro que genera vida, no comienza imponiendo, sino acogiendo; no empieza hablando, sino escuchando; no se funda en el poder, sino en la proximidad. Recordar no es idealizar, ni borrar, ni ignorar. Recordar es mirar la verdad de la historia con sus luces y sus sombras, para caminar hacia adelante con humildad y con fraternidad”. Sin embargo, a pesar de estos errores, remarcó que los salesianos e Hijas de María Auxiliadora aportaron respeto, educación, promoción humana y defensa de la dignidad de los pueblos originarios: “El anuncio del Evangelio y la fe en el Señor Jesús era el don más precioso que tenían para dejar”, añadió.

Por último, agradeció a los salesianos, al pueblo mapuche y al pueblo tehuelche que abrieron las puertas de su cultura y tierra. “Hubo luces y hubo sombras, pero hubo también innumerables gestos de cariño, de amistad, de fraternidad, de encuentro real y verdadero, de diálogo, de escucha. (…) Queremos caminar todos juntos como hermanos siguiendo a Cristo Jesús. La misión es hoy, por tanto escuchar, acompañar, defender la vida, cuidar la propia identidad para seguir caminando juntos, concluyó.

Tras las huellas del padre Mateos

El lunes 17 los jóvenes participantes del Retiro, junto a vecinos, fieles y comunidades originarias visitaron el paraje San Ignacio y peregrinaron hacia el Kultrum. Y lo hicieron en procesión acompañando los restos del padre Antonio Mateos, salesiano misionero español que por más de cuarenta años vivió entre los mapuches, y trabajó para que los restos de Ceferino Namuncurá vuelvan a las tierras de su familia. 

Allí rodeados de un marco natural imponente, signo y expresión de Dios, tanto salesianos como representantes de las comunidades originarias expresaron algunas palabras de respeto y gratitud por la vida y obra del padre Mateos. Y también por la apertura y disponibilidad con la que el pueblo mapuche recibió a todos los misioneros salesianos en estos 150 años. Así mismo, representantes de los pueblos originarios, visiblemente emocionados, también realizaron una ceremonia y expresaron su agradecimiento a la Familia Salesiana por su presencia en medio de ellos.

“Somos agradecidos de los misioneros porque fueron los únicos que entendieron, gracias a Don Bosco que escribió una carta donde pedía que dejen de matarnos. Ellos sembraron el amor y la paz en nuestro territorio y eso fue milagroso.” , expresó una de las referentes del pueblo mapuche visiblemente emocionada.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – DICIEMBRE 2025

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