
Sonríele
Sonríele a la vida
Que la alegría cure el alma
Dale gracias al de arriba por despertar otro día
Pa’ que lo malo se vaya, se vaya
Sonríele a la vida,
Que la alegría cure el alma
Dale gracias al de arriba por despertar otro día
Pa’ que lo malo se vaya, se vaya
Nunca ha deja’o de sonreír
Pase lo que pase, voy a ser feliz
Todos los procesos los entendí
Pasé cosas mala’, para qué mentir
No importa quién me mencione
Tampoco las opinione’
Me llegan las bendicione’
(fragmento)
Artista: Daddy Yankee
Álbum: Lamento en baile (2025)
Por: Gastón Castro
gastoncastro142@gmail.com
La canción “Sonríele” de Daddy Yankee nos hace un llamado sencillo pero valiente: invitar a otros a sonreír, incluso cuando la vida se nos complica, cuando el corazón duele o cuando los días parecen que no tienen sentido. Esa es la sonrisa que nos propone en la canción, una sonrisa de esperanza, de lucha y de un deseo profundo para seguir adelante.
Don Bosco lo entendió así. La alegría era un camino de santidad, una forma de educar y de amar. No se trataba de obligar a reír, sino de crear un clima donde la alegría pudiera brotar incluso en los jóvenes más heridos, dándonos la famosa frase “la santidad consiste en estar siempre alegres”.
En Valdocco, Don Bosco aprendió que muchos jóvenes no necesitaban primero una explicación, sino un abrazo, una mirada atenta, un gesto de confianza. En ese sentido “sonreírle” a un joven era mucho más que una actitud simpática, era una forma de decirle “tu vida vale, son importante, yo camino con vos”. Daddy Yankee con otro lenguaje nos dice algo parecido: la sonrisa que damos puede cambiar el día, y a veces la vida, a alguien que está a punto de rendirse.
Pero la canción también reconoce el dolor. Habla de heridas, de luchas internas, momentos donde es difícil sostenerse. Y es ahí donde la propuesta se vuelve más profunda: sonreír no significa negar el sufrimiento, sino no dejarse vencer por él.
Don Bosco vivió esto en carne propia, conociendo la pobreza, la inseguridad, la enfermedad y la soledad. Sin embargo, eligió seguir sonriendo, no por ingenuidad, sino porque sabía que Dios estaba presente en cada paso y persona.
Hoy, la invitación de “Sonríele” encuentra un eco particular en la espiritualidad salesiana; en un mundo marcado por el cansancio, la tristeza disimulada y la presión constante, la alegría se vuelve una forma de misión. Sonreírle a alguien puede ser el gesto que rompa una cadena de desánimo, puede ser el comienzo de un encuentro. Puede ser, como decía Don Bosco, el primer ladrillo de un “ambiente de familia”, donde cada joven sienta que tiene un lugar y una oportunidad.
Esta canción nos recuerda que la sonrisa es un regalo que todos podemos dar, Don Bosco nos enseña que ese regalo puede transformar corazones, y el Evangelio nos demuestra que Jesús mismo eligió la alegría como signo de la presencia de Dios entre nosotros.
BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – DICIEMBRE 2025
