“Para la guerra, nada”

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En Colombia, niños y niñas reclutados como soldados son ahora jóvenes embajadores de la paz.

Alto el fuego (2017), el documental de Misiones Salesianas sobre los niños soldado en el conflicto armado de Colombia, está disponible en YouTube.

Por Misiones Salesianas

El reclutamiento de niños y niñas para su utilización en los conflictos armados es una de las situaciones más graves de abuso y explotación infantil. Actualmente se calcula que más de doscientos cincuenta mil chicos y chicas participan en algún conflicto armado en el mundo. Entre ellos se encuentran Catalina, Manuel, Claudia y Sandra, cuatro jóvenes reclutados por las FARC, en Colombia, cuando eran menores de edad. Ellos lograron escapar de la selva y actualmente forman parte de Ciudad Don Bosco en Medellín, donde empezaron una nueva vida. Allí cambiaron las armas por la escuela, aprendieron un oficio y lograron reintegrarse en la sociedad a través de la pedagogía salesiana de la confianza y la esperanza.

Se calcula que más de 250.000 chicos y chicas participan en algún conflicto armado en el mundo.

El documental Alto el fuego (Misiones Salesianas, 2017) cuenta sus historias de superación y esperanza, de recuperación de la infancia perdida en la selva y de su apuesta por la paz y la educación. A todos ellos les cambió la vida. “Viajamos a Europa, dimos nuestro testimonio en las instituciones europeas, porque creemos que la paz es posible si empieza por nosotros mismos”, recuerda Catalina.

No son los únicos

Estos jóvenes se convirtieron en embajadores de la paz y también en modelos para el resto de menores del programa ”Construyendo Sueños” en Ciudad Don Bosco. 

Todos continuaron sus estudios y empezaron a cumplir sus sueños: Claudia y Catalina se graduaron en Enfermería, mientras que Manuel lo hizo en Artes gráficas y Sandra en Administración de salud.

Como ellos, más de dos mil menores que se desvincularon de los grupos armados en Colombia han pasado por el programa Construyendo Sueños de Ciudad Don Bosco en su más de veinte años de vida. Tres cuartos de ellos logran completar el programa, continuar con sus estudios y reintegrarse en la sociedad.

“Mientras la droga continúe seguirá la guerra, y si sigue la guerra también lo hará el reclutamiento de menores”, afirman los responsables del programa “Construyendo Sueños”.

Sin embargo, el conflicto continúa vivo en Colombia y los menores siguen siendo objeto de reclutamiento a pesar de la firma del acuerdo de paz. También la pandemia ha afectado al centro y “no sólo la cuarentena obligatoria afectó al programa, sino también un episodio de contagios que obligó al confinamiento de todos los participantes”, señala uno de los responsables del programa. Por desgracia, añade, mientras la droga continúe seguirá la guerra, y si sigue la guerra también lo hará el reclutamiento de menores.

La vida continúa

Sandra encontró apoyo en Europa para continuar estudiando: “He cumplido mi sueño de vivir en Alemania y estoy estudiando el idioma para poder quedarme. Cuido niños y cuando a las familias les hablé de mi pasado se sintieron orgullosas de mí y me ayudaron mucho”.

Catalina, quien se recibió de enfermera, se siente “feliz”, sobre todo después de haber superado el coronavirus: “Me agarró fuerte, pero ya estoy bien y ahora en mi trabajo atiendo a otros pacientes que lo sufren”. Su amor por la medicina viene de lejos: “Trabajé en una residencia de ancianos y decidí cuidar a los salesianos mayores para devolverles el amor y la oportunidad que me dieron. He ahorrado dinero para mi familia y sigo con mi sueño de tener una casa grande. Ojalá que pueda viajar a Europa y estudiar Medicina”.

Catalina, Manuel, Claudia: tres jóvenes que sufrieron la violencia armada en Colombia y encontraron con los salesianos herramientas para construir un futuro y promover la paz. 

Manuel es el que más cambios ha experimentado: “Dejé mi trabajo en Ciudad Don Bosco durante el confinamiento y me vine al campo para recordar viejos tiempos. Aquí hay más libertad y menos peligros de contagios. Además, voy a ser padre en julio y quiero dedicarle todo el tiempo a mi hijo”.

Claudia también recibió una beca de Misiones Salesianas para continuar con sus estudios en Colombia: terminó el Bachillerato, se graduó en Artes Gráficas y estudió Enfermería. Continúa colaborando con los salesianos y se siente muy agradecida por el cambio que dio su vida. “Me veo reflejada en los niños que atiendo. Se les ve la ilusión y con un saludo se ponen felices”.

Desde el carisma salesiano se continúa trabajando en favor de una reintegración sociofamiliar y laboral eficaz de estos niños, adolescentes y jóvenes. En Medellín, Ciudad Don Bosco sigue su camino restableciendo la dignidad y humanizando a las víctimas del conflicto armado.

Por el fin de la violencia

En las últimas semanas, Colombia fue noticia a raíz de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que causaron decenas de muertos y cientos de heridos. Los salesianos emitieron un comunicado respaldando al pueblo colombiano y reafirmando que el diálogo es la única manera de resolver estos conflictos:

“(…) Reiteramos nuestra defensa de la no violencia y de la paz, así como del pleno reconocimiento de los Derechos Humanos y del valor inalienable de la vida y de la dignidad de cada persona. Reconocemos y nos solidarizamos con todos los hermanos y hermanas que, ejerciendo el legítimo derecho a protestar pacíficamente, han resultado víctimas de abusos de toda índole (…) Apoyamos a nuestros destinatarios, padres de familia, colaboradores y colaboradoras que se han unido a la voz de una nación que únicamente demanda equidad, justicia y paz para todos. Ofrecemos nuestras obras para que sean espacios de reflexión, de consenso y de encuentro, siempre desde un diálogo libre, respetuoso y democrático. Los valores del Evangelio y las actitudes de Jesucristo, el hijo de Dios, nos motivan a caminar con nuestros hermanos y hermanas en un accionar que no brota únicamente de la empatía, sino que surge claramente por la fe (…)”

BOLETÍN SALESIANO – JUNIO 2021

“Para la guerra, nada”

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En Colombia, niños y niñas reclutados como soldados son ahora jóvenes embajadores de la paz.

Alto el fuego (2017), el documental de Misiones Salesianas sobre los niños soldado en el conflicto armado de Colombia, está disponible en YouTube.

Por Misiones Salesianas

El reclutamiento de niños y niñas para su utilización en los conflictos armados es una de las situaciones más graves de abuso y explotación infantil. Actualmente se calcula que más de doscientos cincuenta mil chicos y chicas participan en algún conflicto armado en el mundo. Entre ellos se encuentran Catalina, Manuel, Claudia y Sandra, cuatro jóvenes reclutados por las FARC, en Colombia, cuando eran menores de edad. Ellos lograron escapar de la selva y actualmente forman parte de Ciudad Don Bosco en Medellín, donde empezaron una nueva vida. Allí cambiaron las armas por la escuela, aprendieron un oficio y lograron reintegrarse en la sociedad a través de la pedagogía salesiana de la confianza y la esperanza.

Se calcula que más de 250.000 chicos y chicas participan en algún conflicto armado en el mundo.

El documental Alto el fuego (Misiones Salesianas, 2017) cuenta sus historias de superación y esperanza, de recuperación de la infancia perdida en la selva y de su apuesta por la paz y la educación. A todos ellos les cambió la vida. “Viajamos a Europa, dimos nuestro testimonio en las instituciones europeas, porque creemos que la paz es posible si empieza por nosotros mismos”, recuerda Catalina.

No son los únicos

Estos jóvenes se convirtieron en embajadores de la paz y también en modelos para el resto de menores del programa ”Construyendo Sueños” en Ciudad Don Bosco. 

Todos continuaron sus estudios y empezaron a cumplir sus sueños: Claudia y Catalina se graduaron en Enfermería, mientras que Manuel lo hizo en Artes gráficas y Sandra en Administración de salud.

Como ellos, más de dos mil menores que se desvincularon de los grupos armados en Colombia han pasado por el programa Construyendo Sueños de Ciudad Don Bosco en su más de veinte años de vida. Tres cuartos de ellos logran completar el programa, continuar con sus estudios y reintegrarse en la sociedad.

“Mientras la droga continúe seguirá la guerra, y si sigue la guerra también lo hará el reclutamiento de menores”, afirman los responsables del programa “Construyendo Sueños”.

Sin embargo, el conflicto continúa vivo en Colombia y los menores siguen siendo objeto de reclutamiento a pesar de la firma del acuerdo de paz. También la pandemia ha afectado al centro y “no sólo la cuarentena obligatoria afectó al programa, sino también un episodio de contagios que obligó al confinamiento de todos los participantes”, señala uno de los responsables del programa. Por desgracia, añade, mientras la droga continúe seguirá la guerra, y si sigue la guerra también lo hará el reclutamiento de menores.

La vida continúa

Sandra encontró apoyo en Europa para continuar estudiando: “He cumplido mi sueño de vivir en Alemania y estoy estudiando el idioma para poder quedarme. Cuido niños y cuando a las familias les hablé de mi pasado se sintieron orgullosas de mí y me ayudaron mucho”.

Catalina, quien se recibió de enfermera, se siente “feliz”, sobre todo después de haber superado el coronavirus: “Me agarró fuerte, pero ya estoy bien y ahora en mi trabajo atiendo a otros pacientes que lo sufren”. Su amor por la medicina viene de lejos: “Trabajé en una residencia de ancianos y decidí cuidar a los salesianos mayores para devolverles el amor y la oportunidad que me dieron. He ahorrado dinero para mi familia y sigo con mi sueño de tener una casa grande. Ojalá que pueda viajar a Europa y estudiar Medicina”.

Catalina, Manuel, Claudia: tres jóvenes que sufrieron la violencia armada en Colombia y encontraron con los salesianos herramientas para construir un futuro y promover la paz. 

Manuel es el que más cambios ha experimentado: “Dejé mi trabajo en Ciudad Don Bosco durante el confinamiento y me vine al campo para recordar viejos tiempos. Aquí hay más libertad y menos peligros de contagios. Además, voy a ser padre en julio y quiero dedicarle todo el tiempo a mi hijo”.

Claudia también recibió una beca de Misiones Salesianas para continuar con sus estudios en Colombia: terminó el Bachillerato, se graduó en Artes Gráficas y estudió Enfermería. Continúa colaborando con los salesianos y se siente muy agradecida por el cambio que dio su vida. “Me veo reflejada en los niños que atiendo. Se les ve la ilusión y con un saludo se ponen felices”.

Desde el carisma salesiano se continúa trabajando en favor de una reintegración sociofamiliar y laboral eficaz de estos niños, adolescentes y jóvenes. En Medellín, Ciudad Don Bosco sigue su camino restableciendo la dignidad y humanizando a las víctimas del conflicto armado.

Por el fin de la violencia

En las últimas semanas, Colombia fue noticia a raíz de los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que causaron decenas de muertos y cientos de heridos. Los salesianos emitieron un comunicado respaldando al pueblo colombiano y reafirmando que el diálogo es la única manera de resolver estos conflictos:

“(…) Reiteramos nuestra defensa de la no violencia y de la paz, así como del pleno reconocimiento de los Derechos Humanos y del valor inalienable de la vida y de la dignidad de cada persona. Reconocemos y nos solidarizamos con todos los hermanos y hermanas que, ejerciendo el legítimo derecho a protestar pacíficamente, han resultado víctimas de abusos de toda índole (…) Apoyamos a nuestros destinatarios, padres de familia, colaboradores y colaboradoras que se han unido a la voz de una nación que únicamente demanda equidad, justicia y paz para todos. Ofrecemos nuestras obras para que sean espacios de reflexión, de consenso y de encuentro, siempre desde un diálogo libre, respetuoso y democrático. Los valores del Evangelio y las actitudes de Jesucristo, el hijo de Dios, nos motivan a caminar con nuestros hermanos y hermanas en un accionar que no brota únicamente de la empatía, sino que surge claramente por la fe (…)”

BOLETÍN SALESIANO – JUNIO 2021

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