El juego de la vida

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Las dificultades de los jóvenes para independizarse.

Por: Redacción Boletín Salesiano

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Promedio adulto entre 25 a 30 años.

1975. Terminar la escuela, aprender un oficio, trabajar, casarse, alcanzar una vivienda, tener hijos.

2000. Terminar la escuela, ir a la universidad, conseguir un empleo, irse de la casa familiar, formar una pareja, tener hijos.

2026. Terminar la escuela, estudiar, hacer prácticas, becas o trabajos temporales, viajar por el mundo, adoptar un perro, ¿mudarse? ¿formar una pareja?… ¿tener hijos? 

En la Argentina 4 de cada 10 jóvenes de entre 25 y 35 años no logran sostener un proyecto habitacional propio. Esta cifra que arroja el estudio de la Fundación Tejido Urbano ratifica que en las últimas décadas la posibilidad de que un joven pueda acceder a una vivienda propia, ya sea a través de un alquiler, compra o construcción, ha disminuido de manera considerable.

Para comprender mejor esta realidad, conversamos con Pablo Vommaro, posdoctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet y especialista en estudios de juventudes. “Por un lado, existe una extensión de la imposibilidad de independizarse de la casa paterna-materna, que tiene que ver sobre todo con cuestiones laborales», explica. “Es decir, con las condiciones de trabajo, de salarios, de precarización, de empleo. Y por otro lado, tiene que ver con el encarecimiento –sobre todo en las grandes ciudades– del acceso a la vivienda –costos de alquiler, garantías, condiciones, etc–”.

Ante esta realidad, muchos jóvenes de 27, 28, 29 años que habían logrado independizarse hace tres o cuatro años, “están regresando al hogar paterno-materno”, asegura Vommaro. Y agrega: “Si bien en algunos casos también está asociado con la salud mental y a condiciones más vinculares, afectivas o emocionales, donde vivir solos refuerza ansiedades o angustias, en la mayoría de los casos es por motivos económicos”. 

¿Cómo impacta esto en la vida de los jóvenes y sus familias? ¿Qué otras decisiones o que proyectos de vida se retrasan al no poder independizarse?

Impacta en las proyecciones de vida, en las expectativas. Consolida la idea de que se trabaja para un consumo inmediato y para satisfacer una necesidad material concreta y efímera –viajes, recitales, ropa, calzado, etc–; pero no hay proyección de ahorro para comprar una casa, y muchas veces ni siquiera un auto. Entonces ante la imposibilidad de esta proyección a mediano y largo plano, lo que prevalece –haciendo sentido con el discurso consumista e individualista de que el éxito se expresa en el éxito material– es un consumo mucho más inmediato.

“Me gustaría independizarme para poder tener más autonomía de mi vida y de las cosas que hago. Pero aún no puedo hacerlo porque necesito tener mayor ingreso económico. Trabajo promedio 7 horas diarias y no me alcanza. Creo que me ayudaría terminar mi carrera universitaria”. Nicolás de 25 años. CABA.

Con las aplicaciones de servicio de transporte o delivery muchos necesitan un vehículo para trabajar, pero cada vez es menos frecuente la compra de una movilidad para fines de ocio o para una necesidad cotidiana que no tenga que ver con lo laboral o con generar un ingreso concreto inmediato.

¿Es una tendencia que afecta a todos los jóvenes por igual? 

La problemática vinculada con la emancipación y con la vivienda se singulariza mucho por clase social o por segmento socioeconómico, especialmente para los sectores medios medios y medios bajos, para quienes la vivienda propia era una realidad material y aspiracional. Los medios altos aún pueden pagar un alquiler o hasta comprar un departamento.

Algo para destacar es que cada vez es más frecuente la convivencia en grupo. Eso no significa que se multipliquen las habitaciones o las comodidades, sino que las mismas comodidades que vivía una o dos personas ahora viven tres, cuatro o más. Eso contribuye a una sociabilidad de grupo más férrea, pero también a ciertos conflictos que tienen que ver con la convivencia. Es una tendencia general, la Argentina quizás profundizada por la caída económica y el deterioro económico de los últimos años, pero se ve en Europa, en países como España y Francia; y también en países latinoamericanos como Colombia. 

“Tengo muchos amigos que regresaron a los hogares de sus familias o tuvieron que juntarse con otras personas para compartir un alquiler”. Juan de 28 años. CABA.

Por otro lado, en los sectores más populares, bajos, la independencia tenía que ver con edificar hacia arriba o una pieza al fondo o una casita al lado, en el mismo lote familiar, que se transformaba en un lote multifamiliar. Pero las pocas políticas públicas para construcción de primera vivienda, la falta de créditos y al encarecerse los materiales de construcción, unido a un aumento de la pobreza, de la precarización, del desempleo y los salarios bajos, configuran una situación en la que los sectores bajos es también cada vez menos posible o cada vez más inalcanzable. 

¿Qué se está perdiendo de aprender o de vivir un jóven que no logra independizarse de su familia? 

Por un lado, como decíamos, impacta en la proyección de vida a nivel laboral, a nivel habitacional, a nivel vincular, a nivel de pareja, a nivel de planificar eventualmente tener hijos o no. Hoy existe una baja de la natalidad. Bueno, es mucho menos probable la constitución de una familia y de hijos si se vive en el hogar paterno-materno, que si se tiene vivienda propia.

Impacta también a nivel subjetivo, porque en muchos sectores a donde esto era aspiracional o era una expectativa o un anhelo, provoca frustraciones, provoca signos de “fracaso” o de expectativas postergadas, de una satisfacción que se posterga en el tiempo.

“Acabo de terminar mi carrera universitaria y me está costando encontrar un trabajo donde me paguen en blanco. Para alquilar me piden el recibo de sueldo”. Lucía de 26 años. Ciudad de Mendoza.

Una tercera dimensión es la convivencia intrafamiliar y generacional, que muchas veces puede ser más conflictiva y aparecen las incomprensiones. Todo está condimentado con el ritmo de vida que hoy tenemos, porque que uno podría decir, «es una oportunidad para que la familia se encuentre», pero trabajando doce horas, con malos transportes, con malos salarios, con aumento de precios, con servicios que son caros, es decir, con mal humor generalizado, eso contribuye muchas veces a desentendimiento, no a un espacio de diálogo y de confrontación.

Una cuarta dimensión, es la cuestión del consumo inmediato. ¿Para qué voy a ahorrar para un alquiler o para una vivienda propia? Si no puedo llegar a ello, uso el ingreso en un consumo inmediato, lo cual da esta idea como de un eterno presente.

“Tengo trabajo y mi sueldo es bueno, sin embargo donde vivo las viviendas son muy caras, por lo que no puedo acceder a una propia”. Malena de 24 años. Neuquén.

Por último, tiene que ver también con la extensión en otras cuestiones. En las últimas décadas, es más frecuente, sobre todo en ciertos grupos sociales, hacer un posgrado. También hay mayor inserción universitaria, por ejemplo, de las mujeres jóvenes que antes, quizá, no se les ocurría o no podían o no las dejaban o las condiciones sociales hacían que no puedan ir a la universidad.

¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar para colaborar a revertir esta situación?

Creo que una posibilidad, sin duda, es ayudar a transformar las condiciones presentes. Y esto no es ninguna llamada político-partidaria, sino a hacer un mundo más justo, más sustentable, más democrático. No aceptar esta situación de precarización, de encarecimiento, de degradación, de deterioro, como una normalidad o como algo inexorable que es así y hay que resignarse, sino más bien, hacer lío, como nos dijo el papa Francisco.

“Se me dificulta encontrar un trabajo que me permita seguir estudiando y al mismo tiempo mantenerme”. Enzo de 25 años. La Plata.

Y también en lo que tiene que ver con la escucha y con la comprensión, una mirada de menos juicio, menos juzgadora, menos escrutadora y una mirada o una posición más comprensiva, más empática. Construir empatía con las juventudes es fundamental. Muchas veces se dice «gastan en un recital, en un viaje, en un nuevo celular, y ni siquiera se fueron a vivir solos, no tienen para el alquiler”. Bueno, no es que están despilfarrando, sino que tiene que ver con buscar satisfacciones inmediatas ante la imposibilidad de buscar satisfacciones más mediatizadas.

BOLETÍN SALESIANO DE ARGENTINA – AGOSTO 2026

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